Bioeconomía y transformación digital: claves para un sistema alimentario sostenible en Venezuela y América Latina

Entre julio y agosto del 2025 pudimos disfrutar del seminario académico internacional: “Sistemas Alimentarios Sostenibles: Transformaciones y Desafíos en el Mundo Contemporáneo y en Venezuela”, con motivo del 30º aniversario del Centro de Investigaciones Agroalimentarias «Edgar Abreu Olivo» (CIAAL-EAO) de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, de la Universidad de Los Andes (ULA). El objetivo, como lo podemos deducir, consistió en mostrar las permanentes transformaciones de los sistemas alimentarios (SA) y las condiciones económicas, tecnológicas, políticas, culturales y ambientales, que marcan las alternativas de desarrollo que fortalezca la seguridad alimentaria y nutricional de la población.

Bajo una perspectiva transdiciplinaria se abordaron temas que analizaban las evoluciones de los SA geográficamente más cercanos, pero conociendo algunas experiencias y puntos de vista más allá de Latinoamérica. Más de veinte ponencias distribuidas entre seis sesiones que fueron abarcando con precisión los SA mundiales y regionales, los aspectos conceptuales y metodológicos de éstos y una desarrollada y prolongada perspectiva de la situación actual del Sistema Alimentario Venezolano (SAV). Posteriormente, dos sesiones interesantísimas sobre el desarrollo sostenible, el cambio climático y la bioeconomía; además de temas como la silvicultura, cultivos urbanos, las transformaciones digitales como desafío para el SAV, los programas de capacitación de la ULA, cerrando con una clase magistral sobre el territorio y sus implicaciones históricas y geográficas.

No hubo necesidad, para el auditorio, de buscar conectarnos con los temas, por el contrario, se sintió la necesidad de indagar sobre cada uno de ellos debido a su importancia y trascendencia ante los cambios que vienen gestándose en el sector agroalimentario. No solo para un país Latinoamericano, como Venezuela, el problema es sobre seguridad alimentaria, también lo son sus ángulos problemáticos más destacados como el nutricional, la inseguridad multifactorial, las dietas saludables y las transformaciones digitales (oportunidades y desafíos).

En este sentido, tomé los temas relacionados con la bioeconomía y con los avances y transformaciones tecnológicas como un aspecto que permita visualizar el presente y el futuro del sector agroalimentario.

La Dra. Eugenia Salazar (IICA) mostró que las realidades agroalimentarias de América Latina y el Caribe (ALC) se mantienen evolucionando, de hecho, son más complejas y con mayores demandas, es decir, no solo es la producción de commodities y de bienes procesados con atributos sociales y ambientales, también los productos biosistémicos y la utilización de biocombustibles. Así, la producción de alimentos básicos, no solo busca garantizar la seguridad alimentaria, igualmente se debe corroborar la inocuidad y calidad de los alimentos considerando la sostenibilidad ambiental y el desarrollo rural, regional y territorial. Este incremento de objetivos y demandas en la diversificación y complejización de productos y servicios, convergen en la importancia de la bioeconomía.

Este concepto fue desarrollado en la presentación de Dr. Frank Tovar, y que en su extensión hacia lo que se denomina bioeconomía circular responde a la necesidad de producir bienes, servicios, información, energía, donde se respeten los límites eco-ambientales aplicando tecnología e innovación reciente como la Inteligencia Artificial (IA), los nanomateriales de origen biológico, la edición génica, la biotecnología, la biología sintética, la biofortificación y nutrición, la salud de los suelos y la agricultura digital. Ante los desafíos que implican los avances tecnológicos, el costo del rezago económico y el crecimiento poblacional, en ALC, han impulsado la necesidad de desarrollar la bioeconomía. Por ejemplo, en Ecuador al presentar su primera cuenta satélite de su economía la desglosan en tres categorías: bioeconomía, bioeconomía extendida y no bioeconomía, para 2023, mostró que la bioeconomía había aportado un 12,3% al PIB y la bioeconomía extendida un 9,9%.

Lo que nos ha enseñado la historia es que el costo de la demora en el empleo de nuevas tecnologías tiene repercusiones en el avance económico y social. El Dr. Daniel Anido expone las mejoras en la agricultura y la agroindustria logradas debido a la irrupción de las tecnologías de la información, estos avances se traducen en la mejora en la calidad de los datos, en el smart farming, y sus derivados como la agricultura de precisión y el digital farming. Los tipos de transformación digital se dan en cuatro sectores, en los procesos, en los modelos de negocios, en la experiencia del cliente y en lo cultura y organizacional.

La necesidad de ALC de sumarse inexcusablemente a las transformaciones tecnológicas en el campo de la agroalimentación surgen del impacto global de enfrentar desafíos como la degradación de los suelos (más del 50% en ALC, están degradados), los sociales y nutricionales (malnutrición, desigualdad, pobreza), las plagas y enfermedades (peste porcina, Sigatoka, HLB), eventos climáticos extremos (incendios, sequías, inundaciones) y la incertidumbre (geopolítica, fragmentación económica). Estos nos obligan a construir nuevas narrativas: la agricultura como parte de la solución integrada con factores como la salud, la nutrición y la energía; la gestión de distintos sistemas agroalimentarios, la innovación tecnológica y el reconocimiento de la heterogeneidad y roles de los actores del sistema, incluyendo a los consumidores.

José Enrique Coello C.

Doctorando en Economía Aplicada. FACES-ULA

Fuente: https://www.youtube.com/@ciaal.ula.eventos

05-10-2025