Por: Valentin Ladra…
Contra la depresión la base más importante es la unión y calor familiar, de amistades sinceras, y poder amarse a uno mismo.
En esta última entrega referente al alarmante estrés que conlleva a angustias y depresiones con tendencias suicidas, desesperación, falta de motivación y hasta desesperanza, un cuadro clínico que nada tiene que ver con la paz, prosperidad y felicidad de vida que todos los seres humanos sensibles e inteligentes merecemos al nacer, en estos momentos claves de nuestras vidas actuales cuando la nefasta corriente robótica insensible nos quiere llevar a totalmente falsas, trágicas y oscuras realidades, en uno de mis capítulos de mi libro “Manual Antiestrés” publicado en 1991 por la editorial Panapo de Caracas, daré un poco de luz de una verdad oculta y de la cual pocos desean siquiera mencionar.
Pero, recuerden a El quien dijo “la Verdad os hará libres”…
“La base que puede aportar soluciones a todo lo que vivimos en este momento –y esto lo escribí la friolera de hace 27 años- es el amor y calor familiar humano, una educación acorde con los tiempos cambiantes y exigentes de hoy, enseñar entereza y el poder amarse a uno mismo sobre todas las cosas”
La fe y esperanza son de gran ayuda, pero de nada sirve si estas son pasivas, pues necesitan la energía de la acción, que incluye pensamiento y sentimiento. La pasividad denigra y aturde, concede.
Y prosigo con mi libro, ya agotado hace muchos años: “Dice el especialista venezolano doctor Rubén Rondón Aponte que son muchos los factores desencadenantes, tales como el trastorno del sueño, aspecto nervioso y agitado, acumulación de agresividad, diversas emociones reprimidas, estados depresivos agudos biológicos como la pubertad y el embarazo, la lactancia y la menopausia, sentimientos de culpabilidad e insuficiencia, no quererse a sí mismo, enfermedades incurables y hasta imaginarias, etilismo y toxicomanías, desamor en el seno familiar o sentimental, ausencia y pérdida de seres queridos, conflictos de índoles profesional, desastres financieros, ausencia de objetivos de vida… y agregando a este cuadro dramático el desencanto y pérdida de fe y de valores espirituales”.
“El doctor Rubén Rondón Aponte señala también que el ´98% de las personas seriamente deprimidas tienen ideas y fantasías suicidas, mientras que el 80% de estos casos presenta amenazas y el 70% ya ha cometido intentos suicidas. También el 50% de los suicidios suceden en estados de depresiones, mientras que el 15% de los deprimidos endógenos terminan sus vidas matándose ellos mismos. Sin remordimiento ni culpabilidad”.
Como bien vemos esto es bien trágico, aunque el estudio se haya realizado hace unos 27 años, lo que hoy día puede hacer sonar la alarma de acuerdo a los graves acontecimientos que vivimos a diario y en aumento vertiginoso.
Algunas personas buscan refugio en bailes y cantos, rochelas y fiestas, tratan de no ver las realidades galopantes. Lo vemos en los nefastos y absurdos programas en la televisión nacional. Otros se refugian en la violencia o el silencio, lo que es más grave. El mejor recurso es siempre enfrentar las situaciones difíciles de la mejor manera posible, con el calor humano y la comprensión con amigos, familiares, y compañeros con quienes convive a diario.
Lo más peligroso es silenciar u olvidarse de los problemas. Se deben recapacitar sobre ellos, enfrentarlos y buscar las soluciones positivas de la mejor manera posible.
“Alerta el doctor Rondón Aponte –prosigo en mi libro- sobre los casos que presentan depresiones psicóticas agitadas, alcohólicas, esquizofrenias imperativas, pánico homosexual, miedo a la dependencia farmacológica, pérdidas afectivas muy importantes y hasta los recientes casos del estrés y del Sida”.
“Algunos de estos casos pueden ser ayudados con la psicoterapia (¿espiritual?), averiguando las causas y origen de los conflictos y deterioros emocionales, siempre con personas e instituciones veraces, profesionales y especializadas”.
Mientras este drama sucede, toda la familia sufre, ya que no sabe qué puede esperar o cómo afrontar las situaciones. Su refugio natural es la oración, que por lo menos, más allá de la fe, otorga paz y consuelo.
“Lo cierto es que la tragedia del mundo actual, más allá de hechizos superficiales de bienestar y abundancia, no es sólo una estadística médica, psiquiátrica, económica o política, de encuestas, listados comunicacionales y hasta autopsias, sino que el Mal –a quien no le agrade reconocer esta realidad- y el degeneramiento humano se traduce en la alarmante pérdida de valores sensibles humanos y espirituales. ¿En qué o quién se puede confiar?”.
Prevalecen la hipocresía y el engaño, más allá de las múltiples y consabidas promesas. La mayoría de las personas se sienten falsamente seguras en lo que no es. Y así convierten su propio espejismo en congraciarse en sí mismos.
Muy curioso y dramático el momento que vivimos en Venezuela, donde el eco del mundo se nos hace muy lejano.


