Por: Valentín Alejandro Ladra…
Hoy es catastrófico. Nuestro país está al borde de estallar. Como una transfusión de nitroglicerina.
Un investigador de la Universidad de Pittsburgh, Estados Unidos, el doctor Michael Zigmond, estudió con modelos experimentales la plasticidad o capacidad de adaptación del sistema nervioso humano y sus respuestas antistress.
Este importante doctor estuvo en Venezuela como profesor del curso de posgrado “Estudio y Regulación de Receptores” en el campo de la Neurociencia, que se realizó hace años, 1991, en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas IVIC.
Los estudios realizados por el doctor Zigmond indicaron que “el sistema nervioso es capaz de compensar las deficiencias producidas por lesiones o degeneración de tejidos”.
Si vemos lo que sucede a nuestro alrededor hoy día, que estremece al más templado o que como el avestruz esconde la cabeza en un hueco de la tierra para no ver los dramáticos acontecimientos que crean la peor de las angustias, ¿se puede adaptar nuestro sistema nervioso a combatir en forma automática el estrés?
“Las manifestaciones neurológicas de enfermedades del sistema nervioso aparecen tardíamente, tiempo después de que empiezan a suceder las fallas. Los sistemas cerebrales, los neurotransmisores, son capaces de producir, en ciertos casos, compensación. Pero existen otros nervios que se degeneran más rápido, y en esos casos las manifestaciones aparecen también con mucha mayor celeridad”, explica el investigador norteamericano.
Todo esto abre esperanzadoras posibilidades de detectar la degeneración temprana del sistema nervioso, antes que puedan aparecer las manifestaciones clínicas con sus tóxicos ambientales, virus o preocupaciones que enferman y deterioran a la persona.
Por medio de la tomografía de positrones, clínicamente sería posible determinar, en poco tiempo, si el cerebro de una persona está sufriendo un proceso degenerativo.
Señaló el doctor Michael Zigmond que “las investigaciones se realizan en interacción con grupos de clínicos, pudiéndose así observar una correspondencia entre los resultados de los estudios con modelos experimentales y con pacientes”.
Atención: con los acontecimientos de los últimos días, semanas y hasta meses, por no decir largos años, nuestra salud mental se deteriora cada vez más, debido no sólo al estrés sino también a la rabia, desesperación, angustia y el patético mal humor.
¡Cuál sería la terapia positiva y hasta quizá inmediata? Que todo lo negativo, oscuro, que vivimos a diario, DESAPAREZCA POR COMPLETO DE LA FAZ DE LA TIERRA. Como por ahora todo esto parecen caer casi en el territorio de los imposibles, tanto las risas, el buen humor, la liviandad del ser, el optimismo –aunque pareciera desaparecer un poco más cada día- son una buena posibilidad –también la autoestima y creer en los valores y capacidad de uno mismo- son excelentes terapias para el equilibrio y la buena salud, dándole vacaciones infinitas a nuestros nervios, y mermar el flujo de nitroglicerina en nuestra sangre.
Hay muchos casos sobresalientes de curaciones por la risa y el buen humor, como la de una jovencita afectada por una misteriosa forma de bloqueo psicofísico total. ¡Y ella fue curada –por favor no se rían- por UN PAYASO!
Por lo tanto existe en nosotros los humanos un curioso y secreto mecanismo automático con el cual se pueden lograr sanaciones milagrosas: la risa, el optimismo en nosotros mismos y el buen humor. Es decir, recuperar cuanto antes la alegría del vivir, aquello que en su mayoría se está lamentablemente perdiendo.
En las últimas décadas se ha tratado de investigar a fondo en los laboratorios de Psicofisiología, tratando de evaluar en forma controlada el impacto sobre el organismo humano de los estados psicológicos positivos.
Se ha podido determinar que “cuando una persona a un film cómico, riéndose a carcajadas, sus músculos se relajan, aumenta su actividad respiratoria, y como consecuencia el intercambio de oxígeno, crece la producción de endorfinas, sustancia que ayuda en su bienestar. Si continúan el buen humor y la relajación desciende la presión arterial, el sistema nervioso autónomo se adormece y sorprendentemente también se reduce el colesterol.
Asi que, para los muy nerviosos y angustiados, continúen con su buen humor y optimismo por mucho más tiempo, todo lo que puedan, notarán mayor tranquilidad y los beneficios serán sorprendentes.
Se sabe actualmente que existe una precisa relación entre los sentimientos de esperanza y el optimismo. El buen funcionamiento del sistema inmunitario, cuya tarea es la de defender el organismo, de las infecciones, la agresión de los tumores y paralelamente el sistema nervioso.
Hoy día la capacidad del venezolano está en su índice más bajo. Y eso desata, precisamente, un mal humor y una agresión constante. (Continuará)
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