El caminante: Testimonio de una joven venezolana

Por: Valentín Alejandro Ladra…

La seguridad en uno mismo abre positivas puertas que ni mil gigantes pueden derribar.

Este es un valioso relato, dado los difíciles momentos que vivimos en nuestro país, entre el patetismo, angustias y zozobras que hasta podemos llamar desesperación, dejadez enfermiza de la apatía,  que aquí les ofrezco de mi libro “Consiga el Éxito a través de una Mente Positiva”. Conocí en ese entonces, 1991, a una hermosa joven que se fue de la casa paterna a los 17 años, y todo por defender a su madre de la opresión familiar.

Y me relató su vida, por las difíciles experiencias a esa temprana edad que tuvo que pasar. Pero su buen ánimo, la seguridad en sí misma que crecía con cada paso que daba,  las esperanzas de un futuro mejor, es algo digno de admirar, especialmente para las personas pesimistas de hoy.

De Puerto Ayacucho se marchó con un bolso con poca ropa, incertidumbre y muchos temores, a la casa de su abuela en Valle de la Pascua. Otro ambiente, otras amistades, nuevas exigencias. Pero allí estuvo poco tiempo, sólo tres años, y decidió irse a Caracas. Ana Pedrique comenzó a estudiar Derecho en la Universidad Santa María, y recuerda muy bien los momentos difíciles llenos de incógnitas.

“Creo que me salvé al pensar siempre en forma positiva, sin abandonar mis ideales y esperanzas, incluso cuando tenía 17 años. De pronto me encontré como una extranjera en mi propio país, sin saber qué hacer –relata Ana”.

“Sufrí mucho, muchísimo”.

“En Valle de la Pascua ingresé en un Instituto Tecnológico ya que tenía grandes deseos de superarme. Y así lo hecho, con mucha fuerza de voluntad, cordura y pensar siempre en positivo, no podía sentir debilidad. De ahí en más he mirado con firmeza el futuro, y jamás bajé la cabeza, vencida. ¡Nadie debe caer al suelo cuando hay algún problema, por más grave que éste sea! Siempre existen soluciones y mejores cosas… no hay tiempo para achantarse. ¡Jamás debemos dejarnos vencer por ninguna  adversidad, por más dramática o complicada que sea! ¡Bajo ninguna circunstancia!”

Ana Pedrique, ya adulta con sus 47 años, posiblemente excelente profesional y con las metas alcanzadas, que debe vivir en alguna parte de nuestro territorio, o en el exterior, con familia propia, esperando que no haya tenido ningún percance serio, hermosa amazónica, valiente por demás, oriunda de una familia indígena con un padre despótico, tajante como ella afirmó, buen profesional pero sin comprender la mentalidad de su progenie en aquel entonces, logró sacar fuerzas casi de la nada, gracias a su fe y fortaleza interior.

Aquí les pongo uno de los grandes ejemplos de los muchos que existen en Venezuela, y por ende en el mundo. Nada es fácil en la vida, nada viene regalado. Hay que luchar contra las adversidades e infortunios y jamás rendirse. Los triunfadores luchan con fe y optimismo queriéndose a sí mismos. Los que tiran la toalla, los débiles, los pesimistas, ya son perdedores en la vida.

El que se deja vencer no tiene derecho ni a opinar ni a guardar en otros su rencor, porque ellos si luchan por sus creencias, por una vida mejor, de paz y comprensión con los demás.

Como dijo Ana Pedrique en ese entonces, que vivió sola en la conflictiva Caracas, con todos los consabidos peligros: “mi optimismo ha dado sus frutos, y estoy en el camino de superación. Asi podré demostrar a mi padre que yo también valgo mucho. Seguiré siempre optimista, hasta cuando las fuerzas me hagan tambalear un poco. Sé cuanto valgo y quién soy. Y lo que puedo lograr. A veces he sentido la negatividad de la venganza, pero aunque ello también me dio fuerzas para enfrentarme a las mareas contrarias de la vida, aprendí que eso, la venganza, no es algo bueno. Pero sí tener la mente y espíritu positivos y tener mucha fe”.

Este parece un caso, un ejemplo quizá simple, pero que nos deja a todos una gran enseñanza de vida. Se debe tener mucho valor en el día a día. Saber quererse a uno mismo y a las personas que lo merecen. Mirar siempre hacia adelante y no hacia atrás. No tenerse lástima. Ese es un error muy grave.

Abramos nuestros ojos más allá del horizonte. El sol que nos alumbra de día y las estrellas que brillan de noche, nos darán las respuestas positivas que buscamos para encontrar prontamente una vida mejor.

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