La Iglesia merideña se congregó en la Santa Iglesia Catedral por el aniversario 106° del natalicio de Mons. Miguel Antonio Salas, la fiesta de los Santos Arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel. Además de conmemorarse el cuarto aniversario episcopal del Excmo. Mons. Luis Enrique Rojas Ruíz, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Mérida.
En la eucaristía, presidida por Monseñor Baltazar Enrique Cardenal Porras Cardozo, Arzobispo de Mérida, junto a Mons. Luis Enrique Rojas Ruíz, Obispo Auxiliar, estuvieron presentes presbíteros, diáconos, seminaristas, grupos religiosos y feligresía en general.
En la celebración, se realizó la entronización del corazón del Siervo de Dios, Mons. Miguel Antonio Salas Salas, que anteriormente se encontraba en la Iglesia Sabana Grande de la Grita, posteriormente fue trasladado al Seminario Menor Arquidiocesano de Mérida, y a partir de este 29 de septiembre estará ubicado en la Cripta de la Catedral Metropolitana. La entronización fue realizada por el Presbítero Javier Muñoz, Vicario Episcopal para la Causa de los Santos y Postulador de la Causa del Siervo de Dios, Mons. Miguel Antonio Salas, y fue acompañado por monseñor Luis Enrique Rojas.
Durante la homilía, el Cardenal habló de la festividad de los Santos Arcángeles, del novenario del Cardenal Emérito Jorge Urosa Savino. Felicitó a Monseñor Kike por su cuarto aniversario Episcopal, así como también a todos los presbíteros que se formaron con el siervo de Dios Miguel Antonio Salas.
El Cardenal se refirió a la pérdida del sentido en la patria venezolana, mencionando que en días pasados, en Sabana Grande de la Grita, fue destruído el busto de monseñor Miguel Antonio Salas ubicado en una plazoleta que lleva su nombre, ante está acción; se tomó la decisión de traer el corazón a la Cripta de la Catedral para reposar junto a sus restos físicos.
De igual manera, su eminencia comentó que se está estudiando el mejor lugar de la Catedral para trasladar sus restos, facilitando de esta manera la visita de la feligresia merideña y venezolana seguidores de las obras y legado de este Arzobispo.
En un acto de amor y respeto, el Cardenal celebró esta solemne eucaristía con el pectoral y anillo de Mons. Miguel Antonio Salas.
«Nos podemos preguntar qué sentido tiene promover una causa de beatificación. En el mundo de hoy en donde se difumina rápidamente las buenas acciones y en donde hay protagonismo y propaganda para enaltecer, pues ser Santo significa el poder de lo que cada día demostramos como centro de la vida, el amor al prójimo, a las causas nobles. Monseñor Miguel Antonio Salas, muchos de los que estamos acá podemos dar fe de muchas de sus virtudes, en él encontramos la fuerza y felicidad de lo que significa trabajar para la causa de Dios y del Evangelio» expresó Porras.
Se presentó ante el altar el Báculo Episcopal, el Anillo Episcopal, Mitra, cuadro del retrato de monseñor Salas, artistas teatrales y se entregó un informe del posible milagro hecho por el Siervo de Dios Mons. Miguel Antonio Salas, escrito por el Pbro. Javier Muñoz.
Pasada la comunión, los presbíteros Alexander Rivera Vicario General de la Arquidiócesis, Javier Muñoz Vicario Episcopal para la Causa de los Santos y Julio César León Rector del Seminario Mayor San Buenaventura de Mérida, entronizaron el corazón de Mons. Salas en la Cripta junto a los restos del pastor. Redacción CC




