Carta Pastoral de Mons. Luis Enrique Rojas Ruíz III Obispo Electo de Punto Fijo

Carta Pastoral de Mons. Luis Enrique Rojas Ruíz III Obispo Electo de Punto Fijo, al Clero Diocesano, Comunidades Religiosas: Masculinas y Femeninas, Diáconos, Seminaristas Grupos de Apostolados y Pueblo de Dios

“Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del padre, y del hijo, y del Espíritu Santo”. (Mt. 28,19).

Queridos hermanos en Cristo Resucitado de la Diócesis de Punto Fijo.

Desde el 12 de Julio de 2023, día en que recibimos la noticia del nombramiento que el Santo Padre Francisco, me confirió como III Obispo de Punto Fijo he sentido la necesidad de dirigirme a ustedes a través de una misiva en la cual pueda expresarles mi alegría y gozo al saber que pronto estaría con ustedes. No quise hacerlo a la ligera porque preferí esperar que transcurrieran unos días para no dejarme llevar por la emoción del momento, sino esperar una fecha más cercana de mi toma de posesión; sabiendo que la Ley Canónica nos dice que deben transcurrir 60 días luego de la publicación de dicha noticia. Por tal motivo, hoy primero de septiembre comienza la cuenta regresiva para encontrarme definitivamente con todos ustedes.

Con gran júbilo y gozo como su nuevo obispo llamado, por la gracia de Dios, para servir a esta comunidad de fieles creyentes, expreso mi gratitud a Dios Padre Todopoderoso, por la confianza que a través de su Santidad el Papa Francisco, ha puesto en mí, enviándome como Pastor de almas para la Diócesis Paraguanera de la Amistad; en la cual estoy seguro caminaremos juntos en este ministerio y cargo pastoral tan delicado e importante encomendado a mi persona. Les pido por favor no me dejen solo.

Hoy llegan a mi mente los nombres de quienes fueron mis predecesores: el Excmo. Mons. Juan María Leonardi, quien estamos seguros goza de la presencia de Dios, fundador y creador de esta diócesis, de origen trujillano, y quien para el momento, en el año 1997 era el obispo auxiliar de Mérida. Hoy se repite la historia, porque nuevamente viene otro Obispo auxiliar de Mérida, no trujillano, pero si hijo de una trujillana. Gracias Mons. Leonardi por marcar esa pauta tan importante.

Recuerdo también al Excmo. Mons. Carlos Alfredo Cabezas, II Obispo de esta Diócesis, y coincidencialmente trujillano de nacimiento; el pueblo paraguanero le agradece por su dedicado y desinteresado servicio en la construcción del Reino de Dios en esta Diócesis.

Queridos hermanos, su misión y trabajo pastoral han dejado indudablemente una impronta imborrable en esta iglesia local. Ruego a Dios continuar de la mejor manera su legado.

Querido clero, como su nuevo obispo, quiero manifestarles que voy con ustedes para apoyarlos y más que apoyarlos acompañarlos en su ministerio. Valoro el importante rol que ustedes desempeñan como pastores en las distintas comunidades parroquiales, ya que son los guías espirituales de sus fieles en cada lugar. Su trabajo es primordial y fundamental para el fortalecimiento y crecimiento de la vida en la iglesia. (Filips. 4,13) Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. En este sentido, quiero recordarles la importancia y la necesidad de vivir una vida cónsona a la santidad y el testimonio.

También les invito a mantenerse cerca de su rebaño y a ser pastores según el corazón de Dios: compasivos y misericordiosos. El pueblo que Dios nos ha confiado necesita sentir su amor por medio de las palabras y acciones que nosotros dirigimos. Dediquemos el mejor de nuestro tiempo para escuchar, acompañar y dirigir a los que buscan consuelo, orientación y dirección espiritual. No descuidemos el sacramento de la confesión. Seamos ministros de reconciliación, perdón y esperanza en medio de las circunstancias, desafíos y retos que encontramos en la comunidad parroquial.

El mundo clama con voz potente ejemplos de vida cristiana y comprometidas con el evangelio de Cristo resucitado. Ustedes y yo estamos llamados a ser modelos de Cristo y de su iglesia.

Al querido pueblo de Dios, lo exhorto a buscar la santidad y a cultivar una profunda e íntima relación con Dios a través de la oración y la vida sacramental de la iglesia; de igual manera como se nos exige a nosotros, en definitiva todos somos bautizados y todos somos iglesia.

Quiero recordarles la importancia y la necesidad de la formación permanente como ministros de la iglesia y como laicos comprometidos. Es deber de todos mantenerse en sintonía y actualizados con el crecimiento y aprendizaje. Les motivo a participar en retiros espirituales, cursos de formación y actualización pastoral, los cuales fortalezcan su ministerio y les dé la oportunidad de mantenerse atentos con los desafíos y retos de estos tiempos.

Queridos hermanos les pido de corazón no conformarnos solo con pedir por el aumento, fortalecimiento y crecimiento de las vocaciones a la vida religiosa y sacerdotal, sino que nos pongamos a trabajar para lograr ofrecerle a Dios y a la Santísima Virgen, madre de las vocaciones sacerdotales, sacerdotes según el corazón de Dios. Este es un trabajo mancomunado que desde la familia, la catequesis, la escuela, el liceo, el colegio de monaguillos y los grupos de apostolados lo podemos lograr.

El próximo viernes 22 de septiembre de este año será una fecha importante para todos, les invito que me acompañen en la toma de posesión a las 5pm, para que juntos comencemos a escribir una nueva página en la historia de la Diócesis de Punto Fijo.

Confiados en la gracia de Dios y la ayuda de todos ustedes podremos enfrentar los desafíos, retos y oportunidades que se nos presenten. Les pido de corazón me tengan siempre presente en sus oraciones para que podamos ser dóciles, obedientes y fieles al llamado que Dios nos hace.

Que María Santísima de Coromoto, patrona de la diócesis interceda por nosotros y nos guie en nuestro caminar, que ella nos proteja y sea fuente de inspiración en el ministerio al cual hemos sido llamados.

Con mi bendición y saludo fraterno.

 

+Luis Enrique Rojas Ruiz
III Obispo Electo de Punto Fijo

Mérida, 01 de Septiembre de 2023