Las expectativas de cambio político y económico que surgieron en el país tras los acontecimientos del 3 de enero, cuando las fuerzas militares estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, se han diluido ante la falta de avances en la mejora de las condiciones de vida y en una transición clara hacia la democratización del país, afirmó Jesús González de Zárate, presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV).
Durante la inauguración de la CXXVI Asamblea Plenaria Ordinaria de la CEV, celebrada el 19 de octubre, el prelado señaló que las dos necesidades más sentidas de los venezolanos siguen sin concretarse: la recuperación económica y el avance hacia un proceso de democratización.
«Aunque para muchos los hechos del mes de principios de año se valoraron de forma positiva pensando que constituían el inicio de un camino sobre el cual se podían construir realidades portadoras de esperanza para nuestro país, sin embargo, esas expectativas se han ido diluyendo», expresó.
González de Zárate sostuvo que el cambio que anhela la población no será fácil, pues implica transformar modos de pensar y actuar, así como estructuras de poder y control que, según afirmó, se han formado y profundizado durante 27 años.
El presidente de la CEV consideró que Venezuela necesita un esfuerzo constante de unidad para superar la crisis. A su juicio, la falta de una actuación común como sociedad, pese a los intentos de alcanzar salidas mediante elecciones, protestas pacíficas, diálogo y mediación internacional, contribuyó a que el país llegara a los acontecimientos del 3 de enero: «Por ello tuvo que intervenir un agente externo», señaló en su discurso.
La Iglesia pide libertad para los presos y respeto a los migrantes
González de Zárate sostuvo que la Iglesia debe hacerse eco de las demandas de los venezolanos y defender la construcción de una sociedad en la que todos sean reconocidos como ciudadanos con iguales condiciones y oportunidades.
Planteó que el país necesita instituciones y leyes que respeten la dignidad humana, así como garantías para las libertades de comunicación, opinión, políticas y civiles. También defendió la autonomía de las instituciones de la sociedad y el reconocimiento del liderazgo político de todos los sectores.
«El Estado debe estar al servicio de todos y no solo de una parcialidad política», expresó.
El representante de la Iglesia católica también insistió en la necesidad de que sean liberadas las personas encarceladas, independientemente de los motivos que las hayan llevado a prisión. Asimismo, pidió que se respeten el debido proceso y las condiciones adecuadas de atención para la población reclusa, y que sus familiares puedan visitarlos para velar por su integridad y salud: «Esta es una condición indispensable para que exista la convivencia y la paz que tanto se pregona», afirmó.
Sobre la migración venezolana, González de Zárate pidió que se respeten los derechos de quienes han emigrado y que reciban una acogida fraterna en los países de destino. También expresó preocupación por los familiares que permanecen en Venezuela y enfrentan dificultades económicas e incertidumbre sobre la situación de sus seres queridos.
El presidente de la CEV rechazó que la situación de los migrantes sea utilizada como instrumento de negociación para satisfacer intereses políticos particulares.
Los más pobres, entre los más afectados por la crisis
González de Zárate llamó a los sectores públicos y privados a prestar atención a las necesidades de los venezolanos más pobres, quienes, indicó, son los más afectados por la alta inflación, el deterioro de los servicios públicos, las deficiencias de las políticas educativas y sanitarias, la inestabilidad cambiaria y los recortes en la inversión social.
El prelado señaló que, incluso ante la precariedad de los recursos económicos, estos sectores deben ser destinatarios prioritarios de la acción pastoral de la Iglesia: «Debemos renovar el compromiso con la promoción del bien común, sobre todo de los más pobres y necesitados», expresó al cierre de su intervención.
La CXXVI Asamblea Plenaria Ordinaria de la CEV, instalada el 19 de octubre, tiene entre sus objetivos analizar la realidad política, social y económica del país, además de abordar los desafíos que enfrenta la Iglesia tras los terremotos del 24 de junio. Al concluir sus deliberaciones, los obispos prevén publicar una exhortación pastoral con las reflexiones y conclusiones del encuentro.
20-10-2026


