La lucha contra la corrupción lleva consigo no sólo la identificación de casos, responsables, denuncia y sanción sino también la prevención. Siendo un eslabón al que se le dedica poco.

En efecto, la prevención supone el monitoreo acucioso de la administración pública, acceso a la información, transparencia y rendición de cuentas como aGuía, spectos básicos. Sin embargo, es preciso identificar y minimizar las situaciones que pueden favorecer la comisión de actos de corrupción.

A propósito de ello, la Secretaria Nacional Anticorrupción de Paraguay en alianza con instancias internacionales y de la mano de Pablo Biderbost (investigador y autor del documento) publicó en el año 2016 una Guía para la Construcción de Mapas de Riesgo de Corrupción. Esto, con el objetivo de facilitar la “identificación y riesgos de corrupción a través de la administración de medidas que tiendan a mitigarlos o mitigar su impacto”.

Elaborar un mapa de riesgo de corrupción implica transitar una serie de etapas, de las cuales se irán desprendiendo los insumos que van a permitir una gestión de riesgos contextualizados a la naturaleza de la institución que la diseña. Esta adecuación facilitará la comprensión, manejo y compromiso por parte de los miembros de la instancia en cuestión.

Así, Biderbost (2016) advierte que el recorrido de las etapas no es necesariamente lineal, pero sí imprescindibles para el logro de la meta. Incluso, pueden darse en paralelo.

El paso inicial corresponde a una revisión exhaustiva de la misión, visión y los procedimientos ordinarios que se llevan a cabo dentro de la institución para cumplir con sus funciones. De allí, saldrán los riesgos de corrupción junto con los cargos con mayor probabilidad de incidencia y las modalidades aplicables a la organización/institución.

Con esta información clara, el paso siguiente consistiría en identificar variables internas y externas que puedan favorecer situaciones de corrupción. Datos importantes para focalizar las zonas de mayor riesgo, así como las estrategias tanto de consulta a los miembros de la organización/institución como de difusión del mapa y las acciones para minimizar/controlar la ocurrencia.

Además, facilitará el establecimiento de los sistemas de controles adecuados (preventivo, detectivo y/o correctivo) sean generales y/o específicos de acuerdo a la estructura de la organización/institución.

Es por ello, que los miembros de la Coalición Anticorrupción, estamos de acuerdo en que una vez diseñado el mapa, es importante que sea sometido a consultas internas y externas ya que favorecerá no sólo su difusión sino su conocimiento y recolección de sugerencias que pueden sumar más datos de riesgos de corrupción. Este mapa ha de contener indicadores claros para su posterior evaluación y personal entrenado para el seguimiento, además el autor recomienda que sean los responsables de la transparencia de cada organización/institución y, en ese caso, habría que considerar si ese rol existe en específico, si hay uno afín o se crea. Nota de prensa Coalición Anticorrupción Mérida.