comunicArte: Adiós Maestro Prêtre

Saludos Amigos!

“Un hombre viejo que muere, es una biblioteca que se quema”. Recordé este pensamiento de Anatole France (escritor francés que gano el premio de literatura en 1.921) cuando me enteré la semana pasada de la muerte del Maestro Georges Prêtre, contaba con 92 años.

La vida se pone a veces curiosa. Apenas había preparado mi crónica sobre Boulez cuando otro director de la misma generación fallece. Sin embargo, no se puede encontrar personalidad más opuesta a la de Boulez. Dicho compositor y director encarnaba, a nivel más alto, el culto del rigor, de la objetividad. “Boulez nos enseñó el rigor, la prioridad de la partitura, que nada de nosotros mismos debe traslucir, que sola la réplica literal del texto cuenta”. Así, se expresa Michel Tabachnik en su libro “Ma Rhapsodie”, el que fue el asistente y amigo  de Boulez. El rigor, la palabra clave!

Con el maestro Georges Prêtre, se trata de la otra vertiente de la interpretación musical. Este gran maestro era el rey de lo imprevisible, el poeta de la música, el escultor de los sonidos. Boulez era en todo cerebral, que podía justificar cada nota de una partitura, mientras que Prêtre era un instintivo, el intérprete subjetivo de la música, buscando un toque caprichoso, basado en una interpretación personal, a semejanza de los grandes demiurgos de la batuta de la primera parte del siglo XX.

“Las orquestas poseen una cultura musical: entonces, es el rol del director ponerla a relieve. Es conveniente tener cierto don para comunicar ondas musicales. La batuta tiene un papel secundario. Se le necesita para afinar la precisión, pero a menudo, no sirve de nada! Sin embargo, creo mucho en las ondas: usted respira y su mensaje pasa acompañado de una mirada. La música viene del cuerpo y del espíritu. Todo está mezclado en una partitura, así como en una pintura o una escultura: de hecho, el director juega al pintor, al escultor de sonidos. Una partitura solo es un bodegón. Pues, hay que darle vida, destilando también una buena dosis de psicología!” (G.Prêtre en “La sinfonía de los directores” de Robert Parienté)

En una época dominada por la tecnología, los retos científicos y técnicos, la desaparición de un músico de esta magnitud nos recuerda lo que debería ser nuestro enfoque permanente como músico y artista, es decir, buscar el indecible, el evanescente, que unen las ondas musicales en un gran cosmos emocional, donde se conjuguen sin jerarquía las diferentes disciplinas artísticas.

No es por casualidad que Georges Prêtre fue el director preferido de la diva absoluta del siglo XX, la famosa soprano María Callas. Ambos buscaban el fuego sagrado de cada frase, de cada instante, la verdad de cada intención del compositor, escrita a través de las notas. La relación musical entre los dos fue espectacular. Mejor dicho, Prêtre ayudó a revelar el genio dramático y musical de la Callas. No se trataba de un rigor por el rigor, de una precisión fría y académica, sino más bien de lo que cada nota y frase pueden sugerir y llevar al corazón del público, en nombre de la causa más noble: servir el Arte, vivir para el Arte, como lo canta la Tosca en la ópera de Puccini, en su famoso aria “Vissi d’arte”…

A continuación, con unos videos, les abro un espacio de grandes emociones, en recuerdo de una generación inolvidable, que sigue regalando a los angelitos su arte divino…

Hasta luego!

Christophe Talmont

Director Musical

Orquesta Sinfónica de la Universidad de Los Andes

Bellini, “Ah non credea mirarti” :  Callas y  Prêtre

https://youtu.be/VRhBY0X4sv8

-Grazie Maestro…

https://youtu.be/ZbecFZ12fvI

-Ravel: el Bolero

https://youtu.be/V9SFKV_hzZk

-Debussy: los nocturnos, Orquesta de la Suisse Romande

https://youtu.be/jpRdurrNnwA