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sábado, abril 11, 2026

comunicArte: El encanto inglés

¡Saludos Amigos!

Después de haber recibido comentarios de unos amigos manifestándome su entusiasmo frente a la obra de Michael Tippett que presenté el domingo pasado, decidí consagrar una nueva crónica a este movimiento musical muy importante en la historia de la música europea, a saber, el resurgimiento musical ingles en el escenario internacional, en la segunda parte del siglo XIX.

La curiosidad es uno de mis rasgos de carácter, y durante toda mi vida musical profesional en Europa tuve, más de una vez, el chance de encontrar a unos artistas que me ayudaron a ser más curioso que nunca, es decir, a tocar a la puerta de lo desconocido… una sensación sumamente agradable para aquel que quiere vivir grandes emociones. Fue el caso de un amigo inglés que tuve como asistente cuando preparé un programa coral con un coro regional en la parte sur oeste de Francia, muy conocida por los aficionados de la gastronomía y del famoso hígado de pato… es decir, cerca de Toulouse y precisamente, en la ciudad muy antigua de Carcasona. Gracias a él, les puedo presentar dos obras exquisitas que ilustran de maravilla el genio musical inglés.

En primer lugar, quisiera ayudarles a descubrir una perlita musical de apenas catorce minutos: “Serenade to music” (Serenata a la música) de Raph Vaughan Williams. Dicho compositor fue el artesano principal del resurgimiento de la música inglesa en el siglo XX, después de que Edward Elgar, en el siglo XIX (1857-1934), puso de nuevo la Inglaterra en el escenario musical internacional. Nacido en 1872 y fallecido en Londres en 1958, su verdadera personalidad se reveló al contacto de las canciones populares de su país y de la música Elisabeteana de los siglos XVI y XVII. Gracias a su amistad con Cecil Sharp, reunió más de 800 canciones populares, entre ellas la primera en 1903, y luego escribió diferentes armonizaciones.

Alumno del famoso compositor francés Maurice Ravel (en los años 1907-1908) especialmente en el aire de la orquestación (¡el genio absoluto de Ravel!), Williams exploró absolutamente todos los géneros musicales durante más de sesenta años y dejó al patrimonio musical universal una obra de una riqueza y variedad increíble: 6 óperas, 9 sinfonías, misas, oratorios, ciclos de melodías… nada escapó a la inspiración muy fértil de este compositor imprescindible en la historia de la música del siglo XX.

“¡Serenata a la música” es una pequeña obra maestra que Williams escribió por el jubileo de oro de Sir Henry Wood, un director de orquesta muy importante para los ingleses, puesto que creó en 1895 los famosos “Henry Wood promenade concerts”, llamados hoy en día “BBC Proms”, conciertos tocados en el “Albert Royal Hall”, una sala inmensa en el corazón de Londres en la cual el público escucha de pie los conciertos! Compuesta para 16 voces de solistas (¡algo más que inusual!) y una orquesta muy colorada y llena de encanto típicamente inglés, la obra toma prestado el texto de la pieza de teatro más controvertida de William Shakespeare, “el Comerciante de Venecia” y más precisamente, la escena I del acto V. Dicha obra exquisita posee una melancolía muy suave y el impacto de este himno a la música está acentuado por su ambiente nocturno. Los instrumentos solistas (clarinete, arpa, violín) crean un sentimiento de paz, de serenidad, de claro de luna y diseñan una introducción realmente mágica, ideal para revelar la sensualidad de Williams y su potencia de seducción. Gracias a los versos inmortales de Shakespeare, esta joya musical se metamorfosea en un bálsamo irresistible para los auditores.

Por otro lado, quisiera presentarles una obra de un compositor lamentablemente mucho menos conocido que Vaughan Williams. Se trata del “Hymnus paradisi” de Herbert Howells, que pertenece a este grupo de compositores-organistas que, dado su actividad musical en las iglesias, conocen de manera muy relevante el arte coral. ¡Amigo de Arthur Bliss (otra figura emblemática de la música inglesa coral), Howells manifestó su talento musical desde su adolescencia y fue el gran profesor de composición en el prestigioso “Royal College of Music” de Londres durante 60 años! Excelente orquestador, muy influenciado por Stravinsky y los compositores de los famosos Ballets Rusos de Diaghilev, Howells (1892-1983) recibió un choque emocional imborrable para el resto de su vida, la muerte de su hijo en 1935. Durante unas vacaciones familiares, el muchacho de nueve años contrajo la enfermedad de la polio y falleció cinco días más tarde… Profundamente afectado, Howells conmemoró el evento hasta el fin de su vida. Gracias al apoyo y la sugerencia de su hija Úrsula, el compositor decidió dedicar una obra a su hijo Michael, una obra trabajada durante 12 años, que reveló finalmente su genio y, sobre todo, un tono musical muy personal, la marca de fábrica de los grandes compositores. Escrita con una mezcla de textos en latín e inglés, este “falso” Réquiem se inscribe en las obras cumbres de la literatura coral inglesa del siglo XX y abraza un océano de emociones inolvidables, con momentos de gran contemplación, de tensión extrema y de luz apaciguadora.

No se pierdan estas obras conmovedoras… En estos tiempos duros que nos afectan mucho, aislarse en las brumas musicales nos ayuda a superar nuestro cotidiano poco propenso a la sonrisa…

¡Hasta luego!

Christophe Talmont

Director Musical

Orquesta Sinfónica Universidad de Los Andes

Howells – HYMNUS PARADISI – BBC Symphony Orchestra & Rotterdam Symphony Chorus :

https://youtu.be/l4Tlik9vfJ0

Ralph Vaughan Williams «Serenade to Music» Leonard Bernstein :

https://youtu.be/InNPICqUqYo

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