miércoles, julio 17, 2024

comunicArte: “Pedro el lobo”

Por: Christophe Talmont…

Buenos días amigos!

La vida de una orquesta es diversa y hecha de una variedad de actividades. Los conciertos “académicos” que presento en este página representan solamente una parte de lo que propone la Orquesta Sinfónica del Estado Mérida.

Educar al público del futuro es una dimensión esencial de una orquesta sinfónica. De hecho, una gran parte de nuestro destino humano, espiritual, y sobre todo de nuestra sensibilidad, se decide y se construye durante nuestra juventud. Es la razón por la cual la educación de los niños es un camino fascinante. Revelar a los niños la sensibilidad a algo creativo, artístico, musical o deportivo es fundamental. No es solamente descubrir algo nuevo, sino también conocerse de manera más profunda. La sensibilidad humana, que nos revela nuestra alma, nuestra emoción a flor de piel, las palpitaciones de nuestro corazón, es un tesoro que cada uno posee y puede descubrir de manera distinta, pero, frecuentemente a través de un choque emocional.

Así fue mi camino. Nací en una familia muy humilde, que no tenía reales empatías por la música, y de manera más general, por el arte. En mi casa, no se escuchaban discos de música clásica, sinfónica o coral y ninguno de mis padres practicaban un instrumento o cantaban. Además, era el inicio de la televisión con dos únicos canales y pocas emisiones musicales! Sin embargo, cuando contaba 7 años, mi mamá decidió un día llevarme a un concierto de un coro de niños, muy reconocido entonces en el plano nacional e internacional. Al salir de la iglesia donde cantó el coro, dije a mi mamá de manera muy clara, sin la menor duda: “Es lo que quiero hacer”. Este concierto realmente cambió mi vida como ser humano, prendió la llama de algo que existía en mí pero sin saberlo. Te agradezco mucho Mamá, porque nunca podré olvidar ese momento mágico…

Es el tipo de reacción que deseo producir a través de los conciertos pedagógicos que toca la Sinfónica: revelar algo sublime que existe en nosotros. Para escuchar la música no se requieren conocimientos particulares para disfrutarla. Abrir el alma, el corazón a esta cosa secreta, íntima, invisible que se llama música es la oportunidad de nuestra vida. Sin ninguna duda, la música es el arte que más nos acerca a lo que realmente somos, es decir, una fuente de energía que se nutre de las energías espirituales y de la tierra. Son dos dimensiones que ofrecen un equilibrio perfecto para gozar de la vida y sobre todo de esas cosas impalpables, inexplicables.

La semana que viene, a la espera de otros proyectos ricos, como por ejemplo la creación de una ópera para niños alrededor del cuento de Pinocho, tendré la alegría de dirigir dos conciertos pedagógicos (en dos escuelas distintas) con uno de los más famosos cuentos musicales, “Pedro el Lobo” de Serge Prokoviev, un compositor ruso que vivió durante la triste época soviética.

Si ustedes no conocen este compositor, no se preocupen, tranquilícense y hagan el esfuerzo de mirar el siguiente video. Es la versión de Wall Disney que cuenta esta historia con una música sublimemente sugestiva… https://youtu.be/uQcaDVazWA0

Disfrútenla y si les gusta, miren el segundo video…https://youtu.be/dYCeYAwRjgQ https://youtu.be/KiuXTcs1YLg

Hasta pronto y feliz domingo con sus niños queridos,

Christophe Talmont

Director musical de la Orquesta Sinfónica del Estado Mérida