Al decir “con educación”, resalto la contribución cooperada y orientada a curar la ignorancia en todo niño, adolescente, joven, adulto, a quienes, en el seguimiento de un saber, con certeza, sin lagunas pedagógicas, buscamos por todos los medios posibles de la pedagogía, evitar abandonarlos en la impotencia de lo inaccesible.
Con educación, nos adelantamos y ayudamos, principalmente con lo que somos y creemos, al que, como cualquier profesional, custodia celosamente toda enseñanza que, en primer lugar, le favorece en su crecimiento personal, y, en segundo lugar, inspirado y alentado por ella, la expone y la difunde, pues también él usa todas sus facultades y talentos con el fin de trasmitir lo que, en gran parte, gratuitamente ha recibido.
En este sentido, comprendemos la segunda parte del título: “en busca del otro”.
Todo lo que un profesor quiso comunicarnos, lo estudió con atención en diversos autores según su tiempo y cultura; han leído e interpretado sus obras, sean de carácter literario o experimental, y lo retenido en su mente y corazón, propio a su especialidad (o literaria, o biológica, o química), aferrado a su ingenio, y muchas veces con escasos o anacrónicos recursos, sin embargo, en sus dirigidos impulsó, además de ideas, innovaciones prácticas, porque en las lecciones ha puesto más franqueza, más fe ardiente y menos diletantismo.
De tal modo, este artículo recalca la importancia del quinto objetivo, vía, camino, del Pacto Educativo Global; esto es: “abrirse a la acogida”. De hecho, el título “con educación en busca del otro”, responde a ese objetivo y, a la vez, esclarece que nuestros profesores, si bien dedicados pero claros de sus limitaciones, inculcaron en nosotros proyectos mejores, por los cuales demostramos que no perdieron el tiempo.
Con educación, los maestros nos han buscado, no para dejarnos en prácticas rudimentarias, y, por eso, de ningún modo nos han plantado en esta traba: a nadie le acontezca poner en ejercicio que sea adelantado.
En tal búsqueda interesa mucho curar el mal de la ignorancia, y en el mismo toda exclusión significa echar a perder el bien educativo, contradiciendo la integridad de la naturaleza humana.
En fin, los profesores nos han buscado con educación para ayudarnos a reconocer el valor de la pertinencia pedagógica del proyecto personal, y, contemporáneamente, para orientarnos en la viabilidad de su realización.
07-05-26
Pbro. Dr. Horacio R. Carrero C.
horaraf1976@gmail.com



