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sábado, enero 24, 2026

Con el debido respeto a la profesión de periodista

“La Real Academia Española (RAE) acaba de actualizar la definición del término periodismo, recogiendo una iniciativa realizada por el profesor de la Universidad de Navarra Ramón Salaverría. La anterior definición – del Diccionario Esencial, edición de 2006- definía periodismo como la «captación y tratamiento, escrito, oral, visual o gráfico, de la información en cualquiera de sus formas y variedades». La entrada ha sido cambiada por «actividad profesional que consiste en la obtención, tratamiento, interpretación y difusión de informaciones a través de cualquier medio escrito, oral, visual o gráfico». Quedó mucho mejor y califica casi con exactitud la labor que los periodistas ejercemos diariamente.

Algunas personas tienen la idea, por demás equivocada, que el periodismo es una profesión, fácil, de poco conocimiento y menor esfuerzo. Que basta un grabador colocado bien cerca de la boca del emisor para que la tarea esté parcialmente cumplida, luego copiar en un ordenador cuatro párrafos, colocar un título y listo. Nada que ver con la realidad de lo que el periodista tiene que desafiar e incluso soportar para lograr llevar el proceso de -como dice el diccionario de la RAE – la obtención, tratamiento, interpretación y difusión de informaciones a través de cualquier medio escrito, oral, visual o gráfico».

Hay que “patear mucha calle”, hay que llenarse de paciencia y de ánimos para aguantar horas de horas, a  que el emisor del mensaje, sea figura pública o privada se digne aparecer. No importa si llueve o el sol calcina, ni si los zapatos te aprietan o tienes ganas de ir al baño porque en cualquier momento surge la noticia y gran problema le formará su jefe si se dejó “tubear” por otro medio,  porque en el justo momento en que el entrevistado apareció, nuestro reportero había salido a tomar aire, lleno de cansancio.

Una vez obtenida la información el periodista debe, gracias a su pericia, estudios y conocimiento, saber separa “la paja del grano”, debe tener la intuición para saber cuál es el punto focal del acontecimiento y en muy poco tiempo, porque lamentablemente todo es urgente e inmediato, preparar un lead, es decir una entrada donde todas las preguntas estén contestadas, en orden de jerarquía: qué, dónde, quien, cómo, por qué y para qué de ese hecho en particular.  A todas estas el reloj es implacable, el tic-tac, suena sin descanso y el periodista debe redactar correctamente, y…! cuidado si algún “duende” se cuela y le hace cometer un error ¡ porque las pagará muy caro. Es bueno aclarar que hasta hace poco, se culpaba al duende, espíritu travieso que habitaba en los talleres en que se imprimían los periódicos, de las erratas u otros fallos que éstos pudieren contener.Hoy, con la informática, casi han desaparecido, con el desencanto de los que se dedicaban a cazarlas y hacer colección. Sin embargo, como la perfección no es humana, algo ocurre de cuando en cuando. (José Ramón Del Tío, Diario Sevilla)

Al final del día, a la hora del cierre, con su labor terminada, el periodista, reportero, comunicador social, se dirige a su casa satisfecho por otra jornada donde gracias a su trabajo, llegó la información donde tenía que llegar.

Por respeto al oficio.

En pocas palabras hemos tratado de expresar la importancia que tenemos los periodistas dentro de la sociedad. Somos mensajeros, somos agentes de cambio, somos formadores de conciencias, somos quienes podemos hacer que el discurso, las ideas, las intervenciones, las actuaciones de una persona, puedan ser conocidas bajo un óptica objetiva e imparcial. Por algo, al periodismo se la ha llamado el Cuarto Poder, por su papel crucial en el funcionamiento de los Estados de Derecho y de las Democracias.

Sin embargo, en nuestro país, ejercer, la profesión del periodismo se ha convertido en alto riesgo, casi como si fuéramos corresponsales de guerra.  Ataques, amenazas, censura,dificultades técnicas, entre algunos de los obstáculos que debemos sortear cotidianamente y por si fuera poco, ahora, hasta los equipos de seguridad de las figuras que se han lanzado a la palestra pública, como es el caso de Juan Guaidó, y según denuncias bien documentadas, se están dando  a la tarea de empujar y mal tratar a representantes del gremio, sin que haya ninguna razón que justifique semejante atropello. Será que no se dan cuenta del error tan grande que están cometiendo, porque a la hora de la verdad somos una grupación unida, y para nada es aconsejable irrespetar al periodista en el ejercicio de sus funciones.

Redacción CC

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