Con fundamento: Alianzas

Por: Bernardo Moncada Cárdenas…

“En un gobierno bien constituido, la guerra, la paz y las alianzas son discutidas en tanto cuanto sirvan no para la satisfacción de unos pocos, sino para el bien común.”

NICOLÁS MAQUIAVELO

Va de anécdota. En tiempos felices de la ULA, quienes trabajaban cerca del rectorado conocían bien la discrepancia existente entre el Doctor Pedro Rincón Gutiérrez y el Doctor Miguel Rodríguez Villenave; varios jocosos y cordiales enfrentamientos se daban, a la altura de dos señores líderes de la academia. El último mencionado aún estaba desplegando su estrategia para llegar a ocupar el dignísimo cargo que el primero había desempeñado con la relevancia que le valdría eterno reconocimiento, cuando se acordó ofrendar a “Perucho” un gran homenaje nacional. Éste fue organizado en las instalaciones de un grande y prestigioso hotel de Caracas. Muy cercano colaborador del rector de rectores, quien escribe se esmeró en estar allí antes de la hora pautada. Sorprendentemente me recibió nada menos que el Doctor Rodríguez Villenave, con irónica y franca sonrisa. Fue el primero en llegar para agasajar a su ilustre antagonista, minimizando todo posible resquemor. En ese momento quedó más claro que nunca quien sería el siguiente rector de nuestra Universidad de Los Andes.

El liderazgo del Doctor Rincón marcó ese estilo en la política. Portador de audaces y admirables proyectos, impulsado por el ideal de su amor a la institución, no escatimaba esfuerzos para acercar representantes del más variado espectro de tendencias y militancias, reuniéndolos a su rededor para disminuir en lo posible obstáculos y ganar apoyos y talentos. Así logró los resultados que no pueden dejar de asombrar para reconocimiento de la posteridad y bien de la ciudad y la Universidad. El Doctor Miguel Rodríguez demostró haber aprendido esta gran cualidad, y la puso en práctica tras ganar el rectorado.

No solamente en esta habilidad afectiva descolló el rector Rincón Gutiérrez, sino en señalar aquellos que no juzgaba convenirle conquistar para sus objetivos institucionales, y antagonizarles empecinadamente. Siguiendo el pensar del Maquiavelo, guerra, paz, y alianzas, deben sopesarse y buscarse a la luz del bien común.

Viene a cuento la digresión ante la ya crónica tendencia a la división y la trágica dificultad para entendimientos firmes, estables, que causa gran parte de la incapacidad nacional para superar de una vez por todas un régimen de gobierno sumido en la incapacidad y, según encuestas que miden la opinión de diversos estratos de poder adquisitivo, carente de todo apoyo popular. Pocos, por ejemplo, valoran la decisión de la Asamblea Nacional acerca del antejuicio de mérito para el presidente, en cuanto a manifestación de concordia capaz de generar el entusiasmo popular que conlleva. La opinión pública representada en las redes se embelesa y aplaude más con las desavenencias y divisiones, sean cuales sean los motivos, que con los gestos unitarios. Estos a menudo son señalados como traiciones y deserciones, como si la libertad del hombre no fuese capaz de subsanar errores y corregir rumbos. La capacidad de perdonar para unir, siempre que sea con sinceridad y por el bien común, parece prohibida como posible vía para necesarias alianzas.

Se requiere una generosidad y amplitud casi sobrehumanas para adoptar la manera de comportarse del verdadero líder, verdaderamente, pero nuestra historia, tanto la universitaria como la nacional, ha visto momentos de lúcidas coaliciones, cuando los dirigentes se han sentido deudores del pueblo y de su bienestar, más que de sus mezquinas  apetencias y rivalidades. Entonces son factibles las grandes alianzas, queda demostrado. Este empuje hacia la sinergia y la cooperación como modos de hacer política y destacar en ella, no solamente es necesario, sino que es la única condición para que un político sea tal. La esencia de la política es la habilidad de hacer convivir los diversos, siendo en cambio rechazarlos y rivalizar la tentación primitiva.

Hago votos porque, al menos en nuestra privilegiada entidad emeritense, se imponga aquella magnanimidad no carente de astucia y audacia que caracterizó a los grandes dirigentes de la Universidad, para ser ejemplos que guíen la política venezolana como unión que vaya más allá de los partidos, para la pronta salida hacia la verdadera democracia que todos deseamos.

25 Abril 2018