Por: Bernardo Moncada Cárdenas…
La visita de León XIV a Barcelona y la conmemoración de Gaudí permiten volver la mirada hacia otro arquitecto formado en la Ciudad Condal: Manuel Mujica Millán, autor de algunas de las obras más significativas de la arquitectura venezolana.
Hoy, diez de junio, se ha cumplido un nuevo aniversario del fallecimiento de Antoni Gaudí, el extraordinario genio creador del Templo Expiatorio de La Sagrada Familia. No es cualquier aniversario, empero; se trata del centenario de aquel trágico evento.
Tres días antes, embebido en misticismo y en su sobrehumana obra, la colisión con un tranvía barcelonés lo hirió de gravedad, de manera que el mayor arquitecto de España, y uno de los mejores del mundo, moría el jueves 10 de junio de 1926, confundido con los indigentes que recorrían la ciudad.
Coincide este centenario con la visita del Papa León XIV a la ciudad condal, ocasión propia para celebrar misa solemne del centenario de quien, además de sus grandes propósitos y logros como proyectista y constructor, figura como candidato a la beatificación. El Santo Padre, además de la importante Eucaristía, bendecirá la Torre de Jesucristo, recién culminado componente de mayor altura en la sublime obra.
En nuestra ciudad de Mérida, por otra parte, estas fechas coinciden con los adelantos en la restauración de otra muy significativa obra: la Santa Basílica Catedral de La Inmaculada, proyectada y construida por un destacado egresado de la misma ilustre escuela que Gaudí: la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona.
Fue autor Mujica Millán de significativas obras también en la capital de Venezuela, como el Panteón Nacional, el Templo Expiatorio de las Siervas, y ejemplares urbanismos como Campo Alegre y El Paraíso, en las cuales se evidencia la distancia entre el inspirado modernisme de Gaudí y Mujica, quien trabajó con destacados arquitectos catalanes como Eusebi Bona y Francesc Nebot, participando en proyectos como el Palacio Real de Pedralbes y el Cine Coliseum, además de ganar concurso con su anteproyecto para reurbanizar la zona de la Atarazanas barcelonesas.
Mujica Millán no fue discípulo directo de Antoni Gaudí, pero se formó en el ambiente cultural de la Barcelona del Modernisme, movimiento del que Gaudí era la figura más emblemática. Sin embargo, cuando Mujica estudiaba arquitectura, la influencia directa del modernismo gaudiniano ya estaba en declive y las nuevas generaciones se orientaban hacia tendencias más clasicistas y el Noucentisme, tendencia que opuso, al decimonónico romanticismo nórdico del anterior, el romanticismo vitalista Nietzscheano y de la Generación del 98, en el nuevo siglo.
Si bien no les une un lenguaje arquitectónico estético común, ambos grandes arquitectos aprovecharon la formación urbanística y cultural recibida en Cataluña. Cuando emigró a Venezuela en 1927, un año después de la ausencia de su celebérrimo colega, Mujica llevó consigo ideas del urbanismo catalán, especialmente del movimiento novecentista y de la ciudad-jardín, que posteriormente aplicó en desarrollos como la urbanización La Florida, El Paraíso, y Campo Alegre en Caracas.
Mientras Gaudí desarrolló una arquitectura basada en formas orgánicas inspiradas en la naturaleza, geometrías complejas y estructuras innovadoras, integración de artes decorativas y simbolismo religioso, en el lenguaje propio del Modernisme catalán, Mujica Millán evolucionó hacia el neohispanismo y el neocolonial el eclecticismo histórico, el urbanismo de ciudad-jardín, y la adaptación de modelos europeos al contexto venezolano. Y ambos lo hicieron, respectivamente, de manera sorprendente.
Hace pocos días, el 26 de mayo, recordamos el aniversario del nacimiento de Mujica Millán, coincidiendo con la inauguración de la histórica exposición de obras de arte religioso restauradas, en el Museo Arquidiocesano de Mérida. Este miércoles 10, los arquitectos y el mundo artístico-cultural de Mérida recordaremos a Antoni Gaudí y su prodigiosa personalidad y obra.
Este 10 de junio, mientras Barcelona recuerda a Gaudí y celebra la culminación de una nueva etapa de la Sagrada Familia con la presencia de León XIV, Mérida tiene también motivos para mirar hacia Cataluña. En la obra de Manuel Mujica Millán permanece viva una parte de aquella tradición arquitectónica que transformó Barcelona y que, cruzando el Atlántico, contribuyó a dar forma a algunas de las más valiosas expresiones urbanas y monumentales de Venezuela.
La mejor manera de honrar a ambos arquitectos no es solamente admirar sus edificios, sino comprender que toda gran arquitectura nace de una visión cultural que trasciende generaciones.
10-12-2026
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