Con fundamento: ¿Retorno a los jeroglíficos?

Por: Bernardo Moncada Cárdenas…

Téngame paciencia el lector e imagine por un momento que, en vez de estos caracteres, hay un perrito picando un ojo, unas manos como diciendo “amén”, un monito tapándose los ojos, una figurita femenina con vestido rojo, un corazón azul, otro rojo, una banderita de Venezuela, seguidos de unos gatitos aplaudiendo animadamente, un loro dando brincos en una mesa, un bebé guiñando un ojo y un perro haciendo morisquetas.

Siempre han existido formas alternas de comunicación. LOL, el (la) crush, el troleo, para no dejar fuera el increíble “Ola ke ase?”, han sido palabras de una jerga que los más jóvenes utilizan en su estilo comunicacional que flota entre la transmisión de contenidos y la expresión de un estado de ánimo jovial e irreverente. Quienes han sido adversarios de esta forma de expresarse, sin embargo, tienen ahora otra más radical de la cual quejarse: los códigos gráficos de emojis, GIF y stickers.

Muy formalizada, existe la muy útil señalética, ese código de siluetas que indican direcciones, comportamientos, advertencias y contravenciones, legibles independientemente del idioma en que nos manejemos, en contextos urbanos y arquitectónicos, pero los nuevos códigos son harina de otro costal.

Los “emojis” usados en plataformas como Whatsapp o Telegram, tienen su pequeña historia: la palabra es japonesa y está compuesta de “e” (imagen) y “moji” (carácter). Denomina un conjunto de dibujos capaces de resumir expresiones, emociones, símbolos, etc., que la empresa DoCoMo encargó a un diseñador para su plataforma de internet en celulares. En 1997, Shigetaka, el diseñador, preparó un paquete de 176 figuras capaces de comunicar sin utilizar una sola letra, en 12×12 pixeles. ¡Hoy se reconocen más de 1800! Ya anteriormente se había popularizado el uso de emoticones que intentaban, manejando signos de puntuación y letras, sintetizar una sonrisa, un guiño, un rostro entristecido, muy limitadamente.  Otra etapa de la historia son los GIF (Graphics Interchange Format), otro código, creado el 1987 para compuserve, en el cual brevísimos vídeos de imágenes animadas transmiten estados de ánimo y otros contenidos.

A medida que las plataformas de mensajería se fueron perfeccionando y sofisticando, uniendo el concepto del emoji con el GIF, fueron creados los stickers (o “etiquetas”, producidos por Line en 2011). Agilizan el recorrido visual y abrevian el tiempo de comprensión (o de incomprensión), a la vez que resultan divertidos para el emisor y el lector. He visto en grupos de Whatsapp felicitaciones de cumpleaños para alguno de sus miembros donde, en 20 mensajes, no aparece una sola expresión pensada personalmente ¡son 20 stickers y nada más!

Como tantas innovaciones en la cultura de las redes, estos recursos traen polémica. Hay quien censura su uso, pensando que los stickers demuestran baja educación y son mecanismos simplistas que atentan contra el cuidado del idioma, pero los stickers son en realidad una nueva forma de representar, un nuevo recurso, con usos y funciones distintas y complementarias a las del lenguaje escrito. Cobran importancia con la masificación del intercambio de textos traída por las redes globales, muy útil pero carente de los matices que incorporan las expresiones faciales y lenguaje corporal.

Este progresivo predominio de lo gráfico en la comunicación tendrá sin duda su impacto en nuestro funcionamiento neurolingüístico, actualmente ello está siendo estudiado a profundidad, para bien o para mal (Facebook y las otras grandes corporaciones de redes sociales financian muchas de estas investigaciones con fines no siempre muy santos); es un hecho que los niños de temprana edad, expuestos continuamente al uso de celulares y tablets donde las plataformas de comunicación son abiertas a menudo con su carga de emojis, GIF y stickers, parecen demorar más en el aprendizaje de destrezas lectoras, pero es de esperarse que esto redunde en una mayor capacidad comunicativa cuando se complete esta tendencia con un interés en la lectura.

Si tal es el destino de estas nuevas formas de comunicación, podría decirse que no estamos retornando a los jeroglíficos o las pinturas rupestres de la prehistoria, sino que, sorprendentemente, éstas nos están alcanzando para el futuro.

Pareciera falta de seriedad escribir sobre este tema, pero hoy muchas personas que se toman por serias no tienen más remedio que inundar sus mensajes con estos pequeños gráficos. Como ha escrito Karemi Rodríguez Batista, quien sigue con atención los desarrollos científicos en el tema, «es tal la potencia y efectividad de estos elementos que se han convertido en esenciales y enriquecedores para nuestra comunicación digital. Sería interesante saber más desde otros enfoques como la psicología cognitiva o incluso acercamientos más subjetivos, de cara a una comprensión integrada de la influencia de los emoticones en la comunicación humana a nivel socio-cognitivo y neuronal.»

13 octubre 2021 bmcard7@gmail.com