Faltan palabras para expresar en su verdadera dimensión lo que se vivó este viernes 11, en Mérida, cuando se celebró un Teleradio Maratón, que haciendo honor a su nombre se convirtió en una jornada titánica que comenzó a las 8 de la mañana y la noche cayó fría, nublada, encantadora,mientras la comunidad merideña continuaba disfrutando, de un extraordinario escenario, donde las sonrisas, la alegría, el entusiasmo, los bailes, las canciones y la hermandad, fueron protagonistas de uno de los mayores encuentros que se han podido presenciar. Todos unidos en pos de un objetivo común: el Hospital Universitario de Los Andes.
Ejemplo para Venezuela y para el mundo
Organización, disciplina, colaboración, fraternidad, amistad, encuentros, abrazos, emoción, expectativas, fe, sentido de pertenencia, marcaron las horas que pasaban a medida que todo un Estado, se unía para respaldar a su hospital. A estas alturas y por las noticias que se reciben periódicamente, lasdonaciones, tanto en insumos como en efectivo, producto de la recolección en potes, puntos de venta, transferencias entregas especiales de empresas de la región, son significativas y muy valiosas.
El comportamiento del pueblo merideño que logró, en una acción mancomunada, llegar hasta más allá de la meta, debe servir de ejemplo para todo el país, porque quedó demostrado, que somos gente noble y generosa, inteligente, dispuesta, y que sabe lo que hace.
De aquí, de allá y de todas partes.
Como una gran ola de felicidad la emoción de esta jornada se contagió, incluso más allá de nuestras fronteras. Los profesionales merideños, especialmente médicos, que están ejerciendo en diversos países; Chile, Argentina, Colombia, siguieron atentamente, las incidencias de este maratón, y se comunicaron, se pusieron de acuerdo y desde sus respectivas trincheras, apoyaron. Una forma de agradecer lo que el HULA, les brindó para su consagración como prestadores de salud.
Igualmente nuestros campesinos desde cualquier lugar donde crece el alimento, cargaron sus camiones y recolectaron los frutos benditos de la tierra para enviarlos a los pacientes recluidos en el hospital. Dios bendiga esas manos hacendosas y honestas por sus donativos.
Dios multiplica los panes y hasta el agua de panela
Los panes se multiplicaron-como dijo el periodista Leo León- y esta vez no faltó comida para quienes en sus sus puestos de trabajo, en la calle, frente a los micrófonos, cargando cajas, acomodando, ordenando, limpiando tuvieran el sustento necesario para seguir y seguir. Si, en este sueño hecho realidad, se multiplicaron no solamente los panes, sino el agua de panela, las tortas, los dulces, los pastelitos, agua, refrescos y se compartió con absoluta generosidad. Los merideños, consentidores, también las panaderías, pastelerías, restaurantes, enviaron a sus emisarios para que se acercaran a amortiguar el hambre y el cansancio que produce tantas horas de labor ininterrumpidas.
Relatos entrañables
La extraordinaria jornada que se celebró en Mérida en este día feliz, trae consigo cantidad de historias entrañables porque una institución como nuestro hospital forma parte de la vida misma de las personas que durante muchos años han acudido a este centro en busca de salud, comprensión y ayuda.
Al ir a entregar sus donativos, muchos asistentes, tuvieron la oportunidad que le ofrecían los medios de comunicación, que en honor a la verdad, cumplieron una extraordinaria labor, para expresar con sinceridad y emoción qué los une al HULA.
-Estaba muy enferma y nadie daba con el mal que me aquejaba, Yo soy zuliana. Pero al llegar aquí, a Mérida, e ir al Hospital Universitario, los excelentes médicos que trabajan allí, hicieron el diagnóstico y aquí estoy, vivita, coleando y dispuesta a agradecer infinitamente por mi vida.
Una señora, de 96 años, se acercó a uno de los puntos de recolección y dijo: “en el HULA nacieron mis hijos, mis nietos y ahora mis bisnietos, dígame usted si no voy a estar agradecida por siempre y para siempre de esa institución maravillosa.
Mi mamá se enfrenó gravemente, y yo sabía que no podía curarse, pero fue tan humano y respetuoso el trato que recibimos en el hospital que estoy dispuesto a dar, incluso lo que no tengo, para decir gracias, hoy y siempre a esa institución. Al igual que nos pasó a nosotros, deseo que el HULA logre recaudar todo lo necesario para seguir prestando sus excelentes servicios y con de calidad humana.
El Teleradio maratón no termina aquí.
El rotundo éxito de esta iniciativa compartida y sentida por toda la comunidad, ahora es cuando comienza. Falta mucho por hacer. Los días por venir, serán igualmente laboriosos, pero en el espíritu de los merideños y por contagio en el de toda Venezuela, se siente una renovada fe en que las cosas buenas se pueden lograr con la unión de voluntades y de corazones. Mérida dio el ejemplo ¡Qué hermosa experiencia ¡ Qué maravilloso porvenir!
A.E.L.L, equipo de Comunicación Continua.
Fotos Leo León


