La recuperación de la industria petrolera venezolana no será un proceso inmediato. Venezuela podría necesitar al menos una década y decenas de miles de millones de dólares en inversiones para recuperar buena parte de su capacidad de producción, según estimación planteada por Helen Currie, economista jefe de ConocoPhillips, durante conferencia del Instituto Baker de la Universidad Rice.
Reuters informó este martes que Currie advirtió que el regreso de Venezuela a los niveles de producción que alcanzó en el pasado dependerá, además de las inversiones, de la creación de condiciones que permitan atraer nuevamente capital extranjero al sector energético.
La economista situó entre los principales requisitos la existencia de “estabilidad real” y “condiciones fiscales razonables”, dos elementos que a su juicio resultan determinantes para países como Venezuela y Rusia, que buscan recuperar sus industrias después de años de sanciones energéticas.
“Venezuela tiene un largo horizonte para recuperarse y volver a ser el productor mundial de petróleo que era”, dijo en conferencia organizada por el Instituto Baker de la Universidad Rice. “Y el tiempo ni siquiera empieza a correr hasta que exista un régimen fiscal estable y transparente, un conjunto de condiciones fiscales y un sistema jurídico sólido y duradero”.
La advertencia de Currie coloca las condiciones institucionales y jurídicas como punto previo al inicio de una recuperación sostenida. Para ConocoPhillips, el interés de las compañías petroleras occidentales dependerá de que exista un marco suficientemente estable y transparente para comprometer inversiones de largo plazo.
Inversiones millonarias son necesarias para recuperar la industria
El desafío parte de una infraestructura que acumula años de deterioro y falta de capital. La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) ha señalado que una parte importante de la capacidad de producción y de la infraestructura petrolera venezolana sufrió durante una década por la falta de inversión y mantenimiento regular. La agencia también ha descrito el deterioro de las refinerías y de la infraestructura de transporte y procesamiento de crudo.
La magnitud de la inversión necesaria ha sido objeto de estimaciones. Un análisis del Council on Foreign Relations publicado a inicios de año, calculó que la rehabilitación de campos y oleoductos podría requerir entre 10.000 y 20.000 millones de dólares para generar aumentos iniciales de producción, mientras que llevar la extracción a niveles superiores demandaría inversiones mucho mayores, que algunas estimaciones sitúan en torno a 100.000 millones de dólares durante una década.
El escenario actual muestra que Venezuela todavía se encuentra lejos de los volúmenes que alcanzó durante sus mejores años. Según datos citados por Reuters, la producción de crudo se situó en alrededor de 1,2 millones de barriles diarios en agosto, mientras que las exportaciones venezolanas descendieron en septiembre casi 9%, hasta cerca de 1,08 millones de barriles diarios.
La reducción de los envíos al exterior durante septiembre estuvo relacionada, según Reuters, con mayores costos de transporte y con la exigencia de descuentos más elevados por parte de los operadores. Pese a ello, los embarques venezolanos hacia Estados Unidos aumentaron durante ese mes hasta aproximadamente 629.000 barriles diarios.
Inversión petrolera en Venezuela enfrenta graves obstáculos por crisis eléctrica
El contexto también incluye nuevos planes de inversión para el sector. La Casa Blanca anunció a finales de agosto un acuerdo petrolero que contempla inversiones de hasta 100.000 millones de dólares en nueva infraestructura venezolana, mientras que el Departamento de Energía estadounidense informó posteriormente sobre acuerdos con empresas como Chevron, Eni y GE Vernova para ampliar la producción y modernizar parte de la infraestructura energética.
Sin embargo, ejecutivos del sector han señalado que aumentar la extracción requiere resolver problemas que van más allá de los campos petroleros. Reuters reportó a finales de septiembre que representantes de empresas energéticas expresaron preocupación por las deficiencias del sistema eléctrico venezolano, considerado un obstáculo para ampliar de forma sostenida las operaciones de petróleo y gas. El país mantiene déficit eléctrico superior a 1.500 megavatios y parte considerable de su capacidad instalada permanece fuera de servicio.
El panorama refleja así una brecha entre las expectativas de una rápida expansión de la producción y las condiciones materiales que enfrenta la industria.
06-10-2026


