La crisis eléctrica en el estado Mérida se ha agravado en los últimos días, con interrupciones del servicio que superan ampliamente cualquier esquema de racionamiento previamente anunciado. Lo que comenzó como suspensiones programadas se ha convertido en un calvario para los habitantes de la entidad andina, quienes enfrentan apagones continuos sin una pauta clara.
La situación alcanzó un punto crítico esta semana. Los cortes eléctricos se han extendido durante ocho horas consecutivas, y cuando el servicio regresa, lo hace apenas por un lapso similar, insuficiente para recuperar la normalidad antes de que se produzca una nueva suspensión. En los últimos días, luego de una breve estabilización, se registró nuevamente una interrupción de cuatro horas, evidenciando la intermitencia que caracteriza el suministro.
Los residentes denuncian que no existe un patrón definido en los cortes, lo que ha afectado gravemente la vida cotidiana: desde la conservación de alimentos y el funcionamiento de los hogares hasta el cierre de comercios y la pérdida de equipos electrodomésticos. El creciente malestar social refleja la desesperación de una población que califica la situación como insostenible.
Los ciudadanos denuncian que las autoridades no han emitido un comunicado oficial que explique las causas de estos prolongados cortes en el estado, ni han presentado un plan concreto para estabilizar el servicio eléctrico.
Redacción C.C.
27-03-2026




