Crónica desde el Ávila: Día Mundial de la Poesía

Por: Cardenal Baltazar Porras Cardozo…

En buena parte de la dirigencia y en no pocas esferas de la población se da una visión pesimista de la poesía. Como vivimos en un mundo en conflicto, con tantas angustias y contrariedades pareciera que la poesía es un sucedáneo inútil para la vida diaria. Nada más ajeno a la realidad. Cuando la UNESCO le asignó el 21 de marzo como día mundial de la poesía. La razón: un día para valorar la palabra, la creatividad y la diversidad cultural, celebrando el poder de la poesía como una forma de expresión humana atemporal para transformar el poema como un catalizador del diálogo y la paz. En Venezuela, el día nacional de la poesía se celebra el 17 de mayo, fecha del nacimiento del poeta y humorista Aquiles Nazoa.

Con motivo del día mundial de la poesía el cardenal portugués José Tolentino de Mendonca, prefecto del dicasterio para la cultura y la educación del Vaticano escribe sobre el tema en L`Osservatore Romano como instrumento educataivo para la paz. La poesía es una antena que nos interconecta a todos. La poesía nos ofrece palabras desarmadas y desarmantes por trabaja con la sorpresa. La poesía es propedéutica al arte de la paz. Como decía Baudelaire, la poesía pone el corazón desnudo y esta desnudez favorece la alproximación a la verdad. León XIV en su reciente carta apostólica “señalar nuevos mapas de esperanza” cita la poesía y la considera insustituíble. El Papa Fracisco en su libro “Viva la poesía” recuerda la importancia de este arte para ser humanos y juega un papel en la formación para todos, incluidos los sacerdotes. Los poetas son maestros en la escuela de la humanidad.

Los fanáticos de las ideologías más inhumanas destruyen todo lo que nos acerca y aseda los sentimientos humanos. Por eso, huyen o prohíben el humorismo, la ternura de lo bello y solo siembran el odio y el rencor. La poesía moderna, como una suerte de ayudante en un parto, prepara el corazón del hombre para las grandes cuestiones de la espiritualidad. En la ardiente soledad de algunas biografías de poetas encontramos una gran lección. En el poeta lusitano Fernando Pessoa vemos que su vida singular es una lección de resistencia porque el arte del decir abre a lo inédito y enseña a escuchar. En las poesías de San Juan de la Cruz descubrimos la sublimidad del corazón humano y sus mejores páginas poéticas las escribió en la gélida cárcel de Toledo.

Al concluir el Papa León XIV los ejercicios espirituales de cuaresma citó al cardenal John Henry Newman. Quien creía mucho en los recursos educativos, la literatura y la poesía: “Señor, ¡decide el caso dudoso! Tú que eres el sol de tu pueblo, ilumina tu obra de gracia, si es que ha comenzado. Permíteme amarte cada vez más, si es que amo, te lo ruego; si no he amado antes, ayúdame a empezar hoy”.

En esta incertidumbre en la que vivimos hace falta unir al buen sentido del humor que caracteriza la cultura del venezolano, abrirnos a la poesía que nos ayude a ser constructores del mundo más fraterno y justo que soñamos. Con Aquiles Nazoa: “creo en el amor y en el arte como vías hacia el disfrute de la vida perdurable”. La cercanía de la Semana Santa nos convierta en Cirineos que nos dé fuerzas para cargar la cruz de Jesús, camino seguro a la vida perdurable, a la resurrección, a la actitud samaritana que tanto necesitamos en estos momentos.

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