Crónica desde el Ávila: La Trata

Por: Cardenal Baltazar Porras Cardozo…

Este 6 de febrero, el Vaticano publicó el mensaje del Papa León XIV por la 12ª Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas que se conmemora el 8 de febrero y que se titula: “La paz comienza con la dignidad: una llamada global a poner fin a la trata de personas”. Es un tema que no puede estar ausente de la reflexión y acción de cada uno de nosotros como ciudadanos respetuosos de la vida integral de cualquier ser humano. No es un secreto para nosotros en Venezuela que el flagelo de la trata de personas está presente y bajo el amparo o el descuido de quienes tienen la obligación de defender y cuidar a nuestra población, sobre todo a los más desasistidos o angustiados por sobrevivir que caen en manos de las mafias inescrupulosas que negocian con la vida humana sin pudor ni recato.

Los datos que nos llegan de las redes que bajo piel de corderos ofrecen un futuro mejor en oficios decentes que ocultan la piel de lobos feroces que esclavizan a nuestras muchachas y jóvenes para la explotación sexual. Oriente es terreno propicio para conducir al turismo sexual en las islas del Caribe. Pero también en otras regiones fronterizas del país esta lacra se hace presente ante la pobreza que aprieta, ahoga y mata las ilusiones de una vida mejor.

Nos recuerda el Papa León XIV en el mensaje al que hicimos alusión al inicio de esta crónica de ideas que deben acompañar nuestra acción inmediata. “La verdadera paz comienza con el reconocimiento y la protección de la dignidad que Dios ha dado a cada persona”. “La creciente brecha entre ricos y pobres obliga a muchos a vivir en condiciones precarias, dejándolos expuestos a las promesas engañosas de los reclutadores”.

“Este fenómeno resulta particularmente perturbador en el auge de la llamada “esclavitud cibernética”, mediante la cual las personas son atraídas a esquemas fraudulentos y actividades delictivas, como las estafas en línea y el tráfico de drogas. En estos casos, la víctima es coaccionada a asumir el papel de perpetrador, agravando sus heridas espirituales. Estas formas de violencia no son incidentes aislados, sino síntomas de una cultura que ha olvidado cómo amar como Cristo ama”. “La sensibilización nos permite identificar los mecanismos ocultos de explotación en nuestros barrios y en los espacios digitales. En definitiva, la violencia de la trata de personas sólo puede superarse mediante una visión renovada que contemple a cada individuo como a un hijo amado de Dios”.

No nos hagamos sordos y ajenos a esta realidad que está presente, lamentablemente, en nuestra tierra. La pobreza se combate en la exigencia de mejores condiciones que permitan una vida digna y que no esté ausente la formación para no dejarnos engañar tan facilmente por quienes explotan a los seres humanos como mercancía para sus intereses bastardos. Es tarea que nos incumbe a todos.

8-26 (2914) 7-2-26

23-03-2026