Por: Cardenal Baltazar Porras Cardozo…
El éxodo venezolano se ha desparramado por todas partes del planeta buscando mejores horizontes para la vida de quienes la sintieron truncada en nuestra tierra. Consigo llevaron las alforjas de lo recibido en el suelo patrio. A las virtudes humanas y profesionales cargaron consigo la formación y vivencia religiosa propia de nuestro pueblo. Donde han puesto tienda se han incorporado a la nueva realidad que los ha acogido, después de pasar mil vicisitudes y han compartido sus mejores tradiciones religiosas y lo que siempre las ha acompañado, el servicio al prójimo de mil maneras.
La añoranza de la querencia donde se formaron los ha llevado a reclamar la presencia de algún sacerdote u obispo que les presida y anime en las fiestas de las tradiciones, sobre todo marianas, que tienen los nombres criollos de Coromoto, El Valle, La Chinita, la Divina Pastora, la Consolación de Táriba y otras más que las han sumado a las que encuentran en los sitios donde viven.
Gracias a la iniciativa del P. Jordi Alentar, párroco de María Mitjancera (mediadora) de todas las gracias, en la ciudad condal, Barcelona de España, quien ha acogido varias de las cofradías de devocionales venezolanas que existen en tierra catalana. El P. Jordi trabajó varios años al inicio de su ministerio sacerdotal en La Guaira en los años noventa y se enamoró de nuestra tierra y como él lo ratifica tiene su corazón dividido entre Monserrat y la Virgen del Valle que junto con la reliquia de San José Gregorio presiden los altares de su parroquia.
Con una misa mariana venezolana con las cofradías de las cuatro devociones nombradas antes y una multitud que plenaba el hermoso templo parroquial en compañía de los fieles tradicionales de la zona compartimos fe e ilusiones, esperanzas y congojas. Han encontrado acogida fraterna en la comunidad catalana y con trabajo y tesón mantienen a sus familias y ayudan en las treinta y tres asociaciones presentes en la parroquia a la evangelización directa y a los servicios en diversos campos que lleva la parroquia. Es una comunidad viva y alegre con visión universal. Al final, el tradicional piscolabis, lo que cada uno trajo fue el plato fuerte para traer recuerdos y reavivar las esperanzas.
El domingo 17 de mayo, la fiesta patronal de María Mitjancera y la comida fraternal y familiar con la comunidad parroquial en el patio de la parroquia. Centenares de compatriotas y de gente de estas tierras que vivió, formó hogar y aportó cultura y fe entre nosotros, regresó a su terruño manteniendo los vínculos afectivos dejados en la otra orilla del Atlántico. Pudimos compartir con el cardenal emérito Luis Martínez Sistach quien con sus 89 años mantiene viva la memoria y la actividad creativa con sus escritos y por la noche con el Cardenal Juan José Omella y su obispo auxiliar Javier Vilanova quien recientemente dictó los ejercicios espirituales al clero caraqueño.
No podía estar ausente la peregrinación al Santuario de la Moreneta, la Virgen de Montserrat donde concelebramos la misa conventual y participamos en el canto a mediodía con los niños de la Escolanía con el Virolai, himno a la Virgen catalana. Luego con la espiritualidad benedictina en la que la hospitalidad es mandamiento del amor fraterno pudimos junto al Patriarca católico de la Iglesia ucraniana orar por la paz de nuestros pueblos. Cerramos la tarde peregrinando a la Cueva de Manresa donde Ignacio de Loyola creció en su conversión y en la profundidad de su espiritualidad que plasmó en la primera redacción de los Ejercicios Espirituales que han sido piedra fundamental no solo para la Compañía de Jesús sino para todos los creyentes que buscan discernir su vocación cristiana.
Concluye nuestra visita pastoral con la visita y eucaristía en la Basílica de la Sagrada Familia, obra del arquitecto Antonio Gaudí de quien se espera la fecha de su próxima beatificación, vida y obra que de alguna manera se extiende a nosotros a través de uno de sus discípulos el arquitecto Manuel Mujica Millán quien remodeló el Panteón Nacional para el centenario de la muerte del Libertador y fue quien dejó su huella en la remodelación de la Catedral de Mérida y en casas de solera en Caracas y Mérida.
No me queda sino admirar y agradecer la vitalidad de la comunidad anfitriona y la cercanía de compatriotas y quienes siguen de cerca el devenir de nuestra patria, con su participación en la visita del Papa León XIV quien pisará tierra hispana en el mes de junio. Anima la fe y aumenta el compromiso de quienes, bautizados de a pie, con la responsabilidad de ser sembradores de alegría y esperanza en la trascendencia como servidores de la verdad, de la justicia y la fraternidad fruto de la libertad interior y exterior que marca el sello de quienes seguimos las huellas del resucitado.
27-26 (4860) 24-6-26



