Crónicas y Caminos: El loro del Padre Angulo

Por: Ramón Sosa Pérez…

Con casi 70 años de sacerdocio, Víctor Angulo mantiene incólume la vitalidad de sus filípicas del púlpito y los recuerdos evocan cuanto puede y en cualquier ocasión, frente a un par de contertulios, en la radio donde le invitan o en el almuerzo que le obsequian parroquianos y hermanos de sotana.

Claro que el sacerdote no encubre cierta ojeriza por aquellos que sin razón adversan a la iglesia porque el suyo es credo fraguado en la horma romana de Pablo VI, desde la ortodoxia que no admite medias tintas. Esto es digerible en su proverbial humor que le saca punta a una bola de billar.

Esta crónica retiene los días cuando iniciaba Chávez su presidencia y Angulo fue destinado al Estado Anzoátegui. En obediencia marchó a Oriente y al instalarse notó la mengua de la parroquia. A poco llegó el Gerente de Operaciones de PDVSA que ostentaba el alto órgano de gobierno en la región. 

Nomás verse trocaron frases que avivaron la desventurada matriz de opinión que había entre ambos o al menos, en lo que cada uno representaba. Al Padre tocó romper el témpano del fortuito choque señalando la escasez del inmueble. El Gerente oyó con desgano al párroco y no asomó ningún apoyo:

_Ah, usted viene mandado por Porras..

El escueto comentario del funcionario aludía a la inquina evidente del oficialismo por el futuro Cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo y su posición frente a lo que éste consideraba no era bien encauzado en su proceder. No hubo tregua en las palabras del cura y contestó con valor:

_Cumplimos un pedido de la iglesia para servir a esta tierra, conforme nuestra misión..

De seguidas, el Gerente de PDVSA rebatió, pidiendo concreción en la solicitud:

_Y qué le hace falta Padre??

_Como Ud. ve, amigo, aquí falta de todo. los aires no funcionan, la cocina está destartalada, la habitación no tiene muebles y el comedor ni se diga…

_No puedo ayudarlo porque mi Presupuesto es poco y ustedes manejan más plata que nosotros.

El Padre Víctor Angulo entendió que nada lograría y lo despidió, humilde pero sabiamente:

_Dios proveerá, seguramente…

Semanas más tarde, el párroco debió atender una alejada comunidad de Sant Tomé que por años exigía presencia religiosa pero que las circunstancias no lo permitían aun cuando estaba en sus linderos. Al enterarse apuró los preparativos y administró bautismos, en número colosal.

En muestra de gratitud al Padre  lo colmaron de primicias y lleno de alegría prometió volver aunque la distancia no lo aprobaría tan pronto. Al salir de la misa, en la casa cercana un llamativo loro se atravesó ante el paso gritando con estruendo y alevosía: _Viva Chávez, que venga, que venga!

_Virgen Santísima, de dónde salió esta blasfemia, Creo en Dios Padre… Le explicaron que unos muchachos pasaron en la campaña electoral con altoparlantes y el animalito asimiló el sonsonete en adelante. Retornó a su parroquia mientras el séquito celebraba la trastada del lorito.

El lunes siguiente, un joven tocó a la puerta de la casa parroquial y para su sorpresa, traía de regalo el periquito de marras. Sin querer contrariar al aldeano, ordenó presuroso que lo dejara en el jardín, mientras se devanaba los sesos y decidía en soliloquio qué hacer con tamaño y gravoso obsequio.

Dos días más tarde, los obreros de PDVSA reparaban una calle contigua al recinto religioso y oyeron el escándalo desde el jardín de la casa cural. El gallardo animalito gritaba a todo pulmón dando vivas al Presidente Chávez. Uno le llegó con el cuento al Gerente y el argumento resultó providencial:

_¡Mire ingeniero, nosotros estamos equivocados con el Padre porque ese loro hace más campaña a favor del Presidente que todos los obreros de PDVSA en una semana!!…

El Gerente llegó y escuchó. Entró a la casa y le dijo al sacerdote que pidiera lo que necesitara porque el Presupuesto de la Estatal aun permitía los ajustes. El Padre ignoraba lo qué ocurría y cavilando presto en la extraña conducta, se limitó a decirle que ya él estaba enterado de las urgencias.

Un par de horas más tarde y por mano de Dios ya no cabían los obreros, las ventanas, aires acondicionados y cocina fueron reparados en su totalidad. De visita, el Gerente preguntó si había otros apremios y el Padre Víctor Angulo respondió que, a su parecer, era suficiente. Palmeándolo con inusual afecto, le dijo:

_Los andinos, siempre tan conformistas, pida que quiero que se sienta bien en Sant Tomé..

A la mañana siguiente, su alacena parroquial tenía, sin pedirlo, más de lo que ordinariamente necesitaba.

¡Así son las cosas!, dijo Víctor Angulo, el abate merideño que en adelante reflexionaba lo bueno que era tener a su lado a un amigo loro, así no comulgue con su credo…

08-03-2026