Por: Ramón Sosa Pérez…

Caraqueño, con nombre de pila Orlando Zerpa Tirado y noble corazón montañés, porque aprendió a querer a Mérida y a encumbrarla con mayor brío que tantos de los que aquí la tienen por tierra nutricia. A esta ciudad de múltiple vocación cultural le entregó afecto devocional trocado en subrayada promoción artística que, en esencia, significó aportes y formación académica en los géneros de danza tradicional y nacionalista.

Procedente de Caracas, con breve intervalo residencial en Apure, Orlando Zerpa recaló en Mérida en la medianía del año 1974 y aquí permaneció hasta casi 50 años más tarde. Su labor docente y de investigación fue cardinal en escenarios de la danza, ya de promotor, realizador, productor y Director. Su historia fecunda en el impulso artístico a la danza venezolana le ganó sitial de respeto y grata referencia nacional. 

A los 17 años de edad inició su formación vinculada al modelaje en la Academia de Peggy Romero en Caracas. Al finalizar su periplo vital, el profesor Orlando Zerpa había registrado récord de asistencia a 34 desfiles de moda y 5 obras de teatro en Arte Venezuela. Su experiencia al lado de la bailarina Yolanda Moreno marcó la impronta del deber, la disciplina, la estética y el buen hacer, como inculcaba en sus clases.  

A Mérida, la Ciudad de Nieves Eternas, como disfrutaba que la llamáramos, llegó en 1974 como modelo masculino y de seguidas obtuvo el Frailejón de Oro en las pasarelas en rango de sobresaliente y ya para 1982 con el profesor Iván Vázquez fundan la agrupación Danzas Mérida, de corta pero fecunda actividad. Un año más tarde fundó la Agrupación Danzas Afrolatinas, que cumplió 40 años bajo su égida en 2023.

Con su inseparable hermano Fernando Ocando, procedente de tierra zuliana y bailarín fundador de Danzas Maracaibo, inicia la cruzada por el arte que tantas satisfacciones le deparó en su largo periplo vital, ganando festivales, encuentros y conquistando el aplauso de un público que siempre premió sus actuaciones en el ámbito andino pero también en Aragua, Barinas, Falcón, Trujillo, Portuguesa, Zulia y Táchira.

Orlando Zerpa fue estudioso de nuestras manifestaciones folklóricas y en ocasiones nos indagaba por su origen, colorido, data y representantes, lo que nos situaba en un espacio más de aprendizaje que de enseñanza. De su conversa franca, sencilla y de palabra queda oíamos episodios y añoranzas de otros tiempos. La ilustración en la danza contemporánea con los talleres recibidos se hizo eslabón para su práctica profesional.

En noviembre de 2021 recibió de Yolanda Moreno, la Bailarina del Pueblo Venezolano, la Distinción de Maestro de la Danza Nacionalista, lo que juzgó como Reconocimiento al movimiento dancístico venezolano que le enorgullecía tanto como el triunfo de sus alumnos en escenarios internacionales de coreógrafos o bailarines, ya en el Ballet de Venevisión, RCTV o en experiencias de México, España, Costa Rica y Estados Unidos.

Sencillo, modesto, franco, caballero, honesto ciudadano y siempre dispuesto a colaborar en obras sociales y comunitarias, el Maestro Orlando Zerpa deja un invaluable legado de trabajo, constancia, disciplina y ética que ojalá sean norma, molde y crisol de sus alumnos de Danzas Afrolatinas, en quienes queda el reto de seguir en adelante sus enseñanzas y su ejemplo con el compromiso del servicio por el arte y la danza en Venezuela.

Había nacido el 28 de enero de 1950 en la capital de la República y justo un mes antes de arribar a sus 73 abriles rindió cuentas ante el Supremo Hacedor del Universo, ese mismo que le permitió la alegría de ver sus muchachos, bailarines y amigos en la celebración de los 40 años de trayectoria artística de su sueño: Danzas Afrolatinas. Nos cupo el privilegio de hacer la anfitrionía protocolar en el Centro Cultural Tulio Febres Cordero. 

Lejos estábamos de advertir que apenas unas semanas más tarde nos correspondería ofrecer su nota exequial, en nombre del movimiento cultural merideño. En esa última vez, la tarde del miércoles 27 de diciembre de 2023, pisó un escenario cultural y le vimos entusiasmado, jubiloso, radiante y feliz. El Maestro Orlando Zerpa Tirado supo enaltecer con su trabajo, compromiso y constancia, a la danza venezolana del siglo XX.