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lunes, agosto 31, 2026

Cuando los adultos dejamos de creer en los jóvenes

Por: Angélica Villamizar…

Las cifras son frías, pero esconden realidades abrasadoras. Más de un tercio de los adolescentes venezolanos vive en la pobreza. Esta no es una estadística económica más, es un diagnóstico demoledor sobre el presente y el futuro de nuestro país.

Estos jóvenes, privados de lo esencial, llegan a aulas de clases que reflejan una fractura social profunda. Los centros educativos se convierten en el termómetro de una desigualdad que divide y excluye. Y en este escenario desafiante, surge otra alarma, un pesimismo generalizado en la sociedad en general, ya que se percibe, por diferentes razones, un debilitamiento de valores fundamentales como la responsabilidad y el compromiso.

La pobreza no es solo falta de recursos; es falta de oportunidades, de estímulos, de esperanza. ¿Cómo pedirle compromiso a un joven cuya realidad le muestra diariamente que el esfuerzo tiene un techo de cristal? El desaliento de la sociedad es comprensible, pero peligroso. Se convierte en una profecía autocumplida que estigmatiza y baja las expectativas sobre quienes más necesitan que crean en los jóvenes.

No podemos caer en el error de culpar a las víctimas, el problema no son «los jóvenes de hoy»; el problema es la estructura que los excluye y el relato que los condena. La participación juvenil no nace por generación espontánea. Se construye con políticas públicas audaces que combatan la pobreza de manera integral, no solo con asistencia, sino con inclusión genuina. Se construye con centros educativos transformados en comunidades de apoyo, con docentes formados y motivados para guiar en la adversidad, y con una sociedad que deje de mirar a sus jóvenes con desconfianza y empiece a escucharlos.

Es hora de cambiar la mirada, de dejar de ver a los adolescentes como un problema y empezar a verlos como la solución. Su energía y potencial están ahí, latentes. Nuestra obligación es crear las condiciones para que puedan florecer. El futuro del país no es solo para ellos; depende de ellos. Y nos estamos quedando sin tiempo.

21-08-2025 (143-2025)

“Comunicación Continua no se hace responsable por las opiniones y conceptos emitidos por el articulista”

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