Daño ambiental

Daño ambiental

 

Bochornoso evento del páramo. La escena de los gozones enloquecidos que dañaban el frágil ecosistema da mucho que hablar. Lo cierto es que ha causado una fuerte indignación a propios  y a extraños a la fría zona en cuestión. La escena dantesca de trogloditas que arremeten contra la fragilidad natural es moneda corriente. No obstante por lo descarado e infame de tal atropello a la madre naturaleza ha ocasionado una alarma muy impactante en diversos sectores de la sociedad regional, nacional y fuera de nuestras fronteras. La viral repulsa social es una buena señal aunque un poco tarde. Siempre lo mejor es prevenir que curar lo ya malogrado por las hordas de desadaptados sociales y ambientales. Sin duda, la especie humana no es tan buena como parece o como nos han hecho creer. Inclusive, ahora se sabe que la gente contamina exageradamente todo a su paso, especialmente a partir de la era industrial. El mayor depredador de todos es el ser humano.

 

Educación ambiental. Ha fracasado todo el esfuerzo de educación ambiental emprendido hace muchos años por las universidades y otros entes públicos y privados que tenían como premisas fundamentales el cuidado de la naturaleza. Hace tiempo el currículum universitario exigía obligatoriamente el área de educación ambiental no sólo para el conocimiento y cultura general del estudiantado y la otrora casta docente, sino de amplios sectores de la colectividad como los escolares. ¿Qué pudo haber ocurrido con tan excelentes programas académicos? Simplemente, cayeron en el olvido desde hace una veintena de años como muchas otras cosas productivas y enriquecedoras que teníamos y se daban por sentadas. Las han arrebatado groseramente y han puesto en su lugar lo peor. La desidia, la anomia, la anarquía; son las reinas que destronaron la sensatez democrática con los resultados que se están viviendo en Venezuela. Desde luego, este problema no es exclusivo de nuestro país ya que está diseminado por todo el mundo.  

 

Ley ausente. ¿Dónde estaban las autoridades incompetentes en ese fatídico momento? Seguramente en alguna estación de combustible o en otra actividad política, a lo mejor viendo comiquitas en sus celulares. Lo cierto es que en este gobierno no es importante el cuidado de las zonas verdes de las ciudades y pueblos, ni de los parques nacionales del país. ¿Puede haber algo más importante que la vida en su totalidad y que el futuro de las nuevas generaciones?

 

Conciencia ambiental. Al seguir con esta actitud social irresponsable, literalmente, no quedará títere con cabeza. No habrá ni animales, árboles o vegetales para alimentarnos. Seguramente el último árbol sería también lo último que se vería. El futuro parece incierto y con la incertidumbre más grande de la historia al no saber lo que nos depara el futuro. Toda nuestra arrogancia existencial, la vanidad exagerada de las grandes personalidades del mundo del espectáculo, del deporte o las finanzas, con sus demostraciones ultravanidosas de sus joyas y riquezas, en lugar de mostrar sus obras de arte. Al menos que la soberbia sea otra de sus creaciones.   

 

Filosofía del ambiente. Las ciencias y la filosofía se han ocupado de muchos asuntos importantes de los más variados ámbitos e intereses para la humanidad. La filosofía siempre ha ido más allá del dato empírico también hace lo propio en materia conservacionista; es más, desde hace siglos ha abogado por la vida en general por medio de la reflexión para comprender a fondo el significado de la naturaleza con todas sus implicaciones para el ser humano, la sociedad y el futuro del planeta. Los vitalistas han destacado la vida en sentido meramente biológico. El raciovitalismo de Ortega y Gasset enfatiza la vida como lo más radical y primario, después la razón. Así, primero hay que salvar la vida del planeta y luego lo demás que resulta ser secundario, sobretodo en la peligrosa circunstancia actual que pesa sobre la naturaleza y la humanidad. Ya hay demasiados diagnósticos ambientales, es momento de actuar. Por fortuna, muchos investigadores y activistas de todas las disciplinas y tendencias del conocimiento universal se han ocupado del tema ecológico.

Sergio Federovisky (2019), biólogo y periodista argentino, ambientalista; mejor aún, paladín de la vida en nuestro planeta tierra, en su video de Youtube: “Para cuidar el ambiente la conciencia no alcanza”; señala inquietudes y reflexiones inquietantes y contundentes que conviene tomar en cuenta: Se dice que no hay conciencia ambiental, pero el asunto es más complejo. Una de las leyes de la ecología es que todo está relacionado con todo. ¿Los responsables somos todos?, es la frase para endosar la culpa de las empresas y gobiernos a la mayoría de las personas. Incluso el sistema ha ideado al hombre verde que es reciclador y conservacionista mientras que por otro lado, exprimen los recursos naturales hasta agotarlos. La verdad es que unas 100 empresas son responsables del 71% de los gases de efecto invernadero que contaminan la atmósfera. Las políticas públicas también son responsables y podrían modificar las conductas de la sociedad  como construcción colectiva.

Estamos de acuerdo con todo lo que plantea este distinguido caballero que se preocupa por la grave situación ambiental del momento, cuestión que no es nueva, pero que está despertando a la gente para que se ocupe seriamente de este tema. Hacen falta leyes severas urgentes que le den un alto, un tatequieto a los depredadores de la naturaleza, sean particulares u organizaciones. Hay que frenar la desquiciada carrera armamentista, política y la grotesca ambición económica de algunos porque a este paso, muy pronto no habrá nada o poco que hacer al respecto. La ciudadanía tendría que movilizarse para presionar a la clase empresarial, dirigente y legislativa a que de una vez por todas asuman con responsabilidad la salvación de la naturaleza, es decir de toda criatura, incluyendo a los seres humanos y así evitar su extinción, como la de tantas especies animales y vegetales. Dios nos ampare.

Profesor de la ULA

Correo: ramaseum@yahoo.com

Twiterr: @ramthalneo

21-6-2022