Darse cuenta que el tiempo cuenta

Por: Salomé Higuera-Morales…

¡Carreras desde el primer aliento de vida, tiempo casi exacto entre cada toma láctea, tiempo de ir al cole, hora específica para entrar al aula, tiempo determinado en una contratación, tiempo para tener listo el café, tiempo de graduarse, tiempo de casarse, tiempo de tener hijos! …pareciera que todo tuviera que estar cronometrado.

Pasamos la vida corriendo y el tiempo sin apuro también corre su camino. Dicen que “todo tiempo pasado fue mejor”, y que “el tiempo perdido hasta los santos lo lloran”, hay quienes gustan más decir “tiempo que se va no regresa”, pero hay optimistas que aseguran ahorrar tiempo como si pudieran acumularlo e ir consumiéndolo de acuerdo a cómo se vaya necesitando.

El tiempo está y punto, no es que necesitemos más, el asunto es saber disponer de él.

Organizar actividades podría ser la mejor opción para hacerle frente a la cuenta regresiva del tiempo. Una pequeña lista de tres eficientes pasos resultaría útil para optimarlo:

1.- Identificar cuáles son las cosas más importantes dentro del plan a desarrollar.

2.- Establecer prioridades entre prioridades. De los diferentes ámbitos que conforman nuestro día a día, separar y comenzar a listar en orden, aquello que le da más valor a nuestro propósito y que no pueda esperar.

 3.- Tener claro que solo atendiendo y realizando una tarea a la vez dará mejores resultados.

En alguno de mis artículos anteriores he mencionado el enfoque, tan valioso cuando de definir lo que para nosotros es importante realizar. Por su parte Steve Jobs decía: “tu tiempo es limitado, de modo que no lo malgastes viviendo la vida de alguien distinto, no quedes atrapado en el dogma, que es vivir como otros piensan que deberías vivir. No dejes que los ruidos de las opiniones de los demás acallen tu propia voz interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje para hacer lo que te dice tu corazón y tu intuición.”

En países como Venezuela donde, para la mayoría de las personas, el tiempo debe ser distribuido entre las colas para adquirir productos de primera necesidad, las conexiones a internet para realizar pagos, comunicaciones empresariales, lectura de noticias o material para trabajo o estudio, es una condición de sí o sí, planificarse cuidadosamente. En estos casos, de seguro, caer en cuenta de lo que el tiempo cuenta, provocaría algunos cambios importantes en las prioridades.

La persona multitasking, tan de moda en los últimos tiempos, suele valerse de la tecnología actual para desarrollar varias tareas a la vez, no lo discuto, la verdad; porque puedo estar haciéndome el manicure, viendo un interesante programa de televisión y descargando las imágenes que irán a mi página web, pero algo de ello seguro no habré obtenido por completo, que en esta enumeración no es tan difícil adivinar, por cierto.

Napoleón Bonaparte decía a uno de sus ayudantes: “vísteme despacio que llevo prisa” y es que dedicarle el debido tiempo a cada tarea es quizá más importante que prestarle atención a ella sola ¿cuántas veces no hemos tenido que correr con la consecuencia de arreglar lo que quedó mal hecho por andar de apuros? y en ese caso, ¿cuánto tiempo perdimos?

Por otro lado, la planificación en todo proceso administrativo, en todo emprendimiento en cada cosa que conlleve a objetivos es recomendable, sin embargo, en la vida cotidiana no siempre nos damos cuenta durante los primeros años. Cuando reconoces el presente, no importa qué tanto tiempo haya transcurrido desde que naciste o en qué etapa de tu vida te encuentres, estás reconociendo que hay un tiempo, que es un recurso a tu alcance y completamente manejable de acuerdo a cómo quieras emplearlo.

Cada cosa que hacemos requiere un tiempo para su realización. En ocasiones hay profesionales que no estiman su importancia, si así fuera, en mi caso por ejemplo, el costo de mi voz sonando en un comercial para medios de comunicación no tendría valor alguno y por ende no obtendría remuneración por lo que hago. Peor es el caso de algunos quienes en sus vidas personales no entienden el significado de un tiempo para trabajar, pero también para descansar, de un tiempo para aprender pero también para distraerse, de un tiempo para amar pero también para amarse, como en el mismo libro de las Sagradas Escrituras se expone; un tiempo para cada cosa.

El tiempo es un recurso, tiene un valor, a su vez es una herramienta. Cuando es pasado es un maestro, cuando es futuro es esperanza; una rica invitación, cuando es presente es portentoso; es delicia, cuando sabemos quererle es tener la certeza de su reciprocidad.

En su justa medida. William Shakespeare decía “tan a destiempo llega el que va demasiado deprisa como el que se retrasa demasiado”.

@salomehiguera