De la transición a la sumisión

Por: German Rodriguez Bustamante…

La transición en Venezuela transita por una fase compleja marcada por la permanencia de las estructuras del Estado autoritario, bajo la administración interina de Delcy Rodríguez, pero ante la observación continua de Estados Unidos. Hasta el momento, el proceso ha estado acentuado por una estabilización y reacomodo político, y no un desmontaje institucional. Es más una sumisión estratégica, que un proceso de transición ordenado. Las libertades cívicas y derechos fundamentales, no se han restituido en su totalidad, existen avances parciales muy condicionados. Las estructuras de censura y control siguen activas limitando la actuación de los ciudadanos. La realidad es concluyente: el país sigue gobernado por el partido oficialista y la mandataria interina tomó el control ejecutivo, sosteniendo la estructura policial, represiva y económica del régimen.

El gobierno interino ha implementado una reconfiguración tímida en lo económico, que incluye nuevos convenios petroleros con Estados Unidos y algunos cosméticos legales. A pesar de la entrada de ingresos tutelados, el venezolano a pie no ha percibido una mejora significativa en su calidad de vida y el costo de la inflación sigue golpeando sin pausa. La diplomacia y el restablecimiento de las relaciones consulares han avanzado, pero las exigencias de una transición auténticamente democrática y elecciones libres siguen en debate en territorio americano, sin existir consenso para un cronograma creíble. Gremios, sindicatos y pensionados mantienen una agenda de protesta activa. Sus exigencias principales se centran en la liberación de los presos políticos y en la recuperación de salarios dignos y servicios básicos. Exigencias que no consiguen respuesta de un gobierno interino absolutamente incapaz de resolverlos, únicamente dedicado a conservar el poder bajo la obediencia total.

El departamento de estado americano ha publicado varios documentos, acerca de los marcos para una transición democrática en el país, sin embargo, el tiempo pasa y los ciudadanos no observan avances importantes. En consecuencia, existen riesgos razonables de que esta transición derive en una estabilización autoritaria, si no hay elecciones transparentes ni reinstitucionalización democrática. Hay desafíos fundamentales que deben superarse para poder creer en una verdadera transición o por lo menos pensar que está en gestación. En primer lugar, reestructurar de forma transparente el TSJ y el CNE para restablecer el estado de derecho. En segundo lugar, permitir la inscripción y depuración del padrón electoral, garantizando el derecho al voto de los venezolanos en el exterior. Para culminar con la convocatoria a comicios presidenciales con un árbitro electoral independiente, auditorías confiables y observación internacional calificada.

En paralelo deben restituirse libertades como: la excarcelación de manera plena e incondicional a civiles y militares detenidos por motivos políticos, eliminando las medidas cautelares de quienes fueron beneficiarios de la amnistía; cesar el hostigamiento judicial, la criminalización de la disidencia y derogar las leyes represivas utilizadas contra opositores y levantar la censura de medios tradicionales, revertir el bloqueo de portales web y garantizar el libre ejercicio del periodismo. Mientras estas libertades políticas sigan condicionadas o limitadas, la transición es un espejismo. La incorporación activa de las fuerzas democráticas encabezadas por María Corina Machado, en las mesas de diseño del nuevo modelo de país, es fundamental para la construcción de consensos y acuerdos políticos. Un proceso de diálogo realista que ofrezca garantías de convivencia a todas las partes, reduciendo el costo de salida del poder de la coalición gobernando bajo tutela.

La sumisión de la población ante la negligencia del gobierno interino, es distinta a la sumisión del gobierno interino ante la presión americana. La primera es cautela para evitar conflictos que deriven en nuevas y renovadas persecuciones, la presión internacional exige a la coalición en el poder aperturas reales, independientemente de la paz social interna dormida. La segunda es la posición estratégica de la coalición en el poder para conservarlo, independientemente que tenga que tragar consignas ideológicas propagandistas pasadas, la entrega de individualidades cercanas y la condena interna de afiliados. El poder exige sacrificios y condenados, la tutela no puede ser cuestionada y muchos menos desafiada. La sumisión se ha hecho visible en las propias calles de Caracas. El gobierno interino autorizó el aterrizaje de aeronaves militares norteamericanas y la presencia directa del jefe del Comando Sur, Francis Donovan, para realizar, lo que sectores de la población civil perciben directamente como un tutelaje extranjero, que viola la soberanía.

Hasta el momento la coalición gobernante intenta retrasar la reinstitucionalización del país, para conservar cuotas de poder interno, mientras el visto bueno de la Casa Blanca es real y los mantiene en una posición de subordinación incuestionable. La posibilidad de una acción militar nueva es una amenaza creíble, que obliga a la sumisión total. El gobierno interino ha tenido que ceder en el desmantelamiento geopolítico para garantizar su propia supervivencia, expulsando a representantes de inteligencia de Cuba, Rusia, China e Irán.

Los riesgos de que la sumisión ayude a la coalición a mantenerse en el poder son reales, están aprendiendo a coexistir con el control extranjero. Si la ciudadanía se mantiene sumisa, el gobierno interino puede enfocarse exclusivamente en cumplir los requisitos de Washington, sin necesidad de abrir el juego político interno. Se puede pasar de un autoritarismo hegemónico representado por Maduro, a una dictadura tutelada o estabilización autoritaria encabezada por Delcy. En la cual, la coalición retiene el control social y territorial del país mientras complace las exigencias económicas de Estados Unidos. Los ciudadanos tienen el reto de evitar que esta sumisión derive en control social y en la desmovilización de la sociedad, hay que exigir la restitución de libertades totales, libertad de presos políticos, elecciones libres y servicios públicos de calidad. La sumisión de la coalición no puede trasladarse también a la población.

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08-06-2026

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