Por: Angélica Villamizar…
El sistema educativo público venezolano ha venido debilitándose los últimos años, debido entre otras cosas, a políticas gubernamentales ineficientes; además de la existencia de un monopolio en la educación, puesto que la educación básica, media y diversificada está en manos del Estado, porque de los 30 mil planteles educativos públicos, más de 24 mil son propiedad del Estado.
Desde que comenzó el año escolar 2022-2023, se ha visto seriamente afectado por una permanente conflictividad entre los maestros y las autoridades gubernamentales del sector educativo, por la exigencia de salarios dignos, dejando como consecuencia más atraso en el desarrollo de los programas de cada materia impartida.
Así, pues, la educación pública en Venezuela es de baja calidad y pone en riesgo el futuro de las generaciones siguientes; esta amenaza ha contribuido a que docentes, o peor aún, personas que no se han formado en pedagogía, comiencen a ofrecer enseñanza de manera particular o privada y así obtener mejores fuentes de ingreso, pero fuera de las instituciones educativas, ayudando a llenar los vacíos dejados por el sistema público.
La pandemia también jugó un papel fundamental en esta decadencia educativa; el hecho de que se cerraran las aulas de clase, aislando a más de 1600 millones de estudiantes alrededor del mundo, según la UNESCO y la UNICEF, afectó significativamente el proceso de enseñanza aprendizaje en niños y jóvenes del mundo, que luego tuvieron que pasar de una asistencia presencial a desarrollar sus temas en aulas virtuales.
Esta situación no fue nada favorable para los estudiantes venezolanos, dada la pésima prestación de los servicios públicos, en este caso, electricidad e internet.
Las deficiencias de la educación en línea es enorme, porque en este país la mayoría no estaban preparados para este sistema que irrumpió abruptamente en la cotidianidad de profesores, estudiantes y las familias que no contaban, en algunos casos, con dispositivos o con la conectividad necesaria, y eso por supuesto, esto vulneró el derecho a la educación de cientos de miles de jóvenes en el país.
Esta modalidad afectó la manera como los estudiantes socializaban, se relacionaban, se comunicaban o se expresaban con los demás, y esto afectó por consiguiente el desarrollo de su personalidad.
Por su parte, la deserción escolar es otro mal que ataca gravemente el sector educativo en el país. De los 7 millones 800 mil estudiantes inscritos en los niveles preescolar, primaria y secundaria, solo por mencionar un dato, según un estudio de la Universidad católica Andrés Bello, cerca de 500 mil estudiantes abandonaron o perdieron un año escolar por diferentes razones.
La burocracia también debilita el modelo de la educación en Venezuela, ya que ha dado incentivos para cometer actos corruptos. Por dar solo un ejemplo, el nombramiento de directores, sobre todo en escuelas nacionales, se hace no por méritos, sino porque los nombra el director de la zona educativa del estado donde está ese plantel, y el director de la zona educativa es impuesto por el ministro de educación, en este contexto, estos son nombramientos por criterios políticos respondiendo más a afiliaciones ideológicas y no por sus méritos académicos, y esto es abuso de poder.
Toda esta patología educativa da como resultado la pérdida de la calidad de la educación en el país, y eso lo demuestra la Encovi 2021, advirtiendo que para el año escolar 2020- 2021 que fue totalmente a distancia, un tercio de los niños de primaria manifestó un grado de rezago y casi la mitad de los jóvenes de bachillerato manifestaron igual rezago en algunas áreas, y eso continúa a pesar de haber regresado a la presencialidad.
Cabe destacar, que este debilitamiento también lo está padeciendo la educación en el nivel universitario.
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06-07-2023 (98)


