Debussy trujillano

Por: Ramsés Uribe…  

Venezolanos debussianos. Nuestra gente del país del genial artista caraqueño,  Armando Reverón es bastante inteligente, le sobra su talento caribeño en todas las especialidades para disfrutarlo en Venezuela y expandirlo por el resto del mundo, como hermoso aporte para enriquecer la cultura universal. Asimismo el último par de décadas la pésima educación recibida ha mostrado sus nefastos resultados con bastantes bachilleres incompetentes para el estudio universitario, pero mejores para el trabajo manual. Para ser buen fan de Debussy hay que conocerlo. Esa es una de las intenciones nuestras; otra, la de recordar que todos tienen talentos para mostrar a pesar de la adversidad trágica de la existencia. 

 Un poco de biografía. La vida de los grandes artistas llenan  innumerables páginas con anécdotas pintorescas, a veces exageradas, falseadas o con un final feliz y con hondo sentido trágico. Las historias de vida de los últimos veinte años en Venezuela seguramente abarrotarían las bibliotecas y librerías virtuales y físicas con miles de historias tristes, de familias fragmentadas por la diáspora forzada y quizás pocas veces con finales dichosos. Nuestro artista homenajeado es mayormente distinguido en los cerrados ámbitos culturales de la música académica. Se trata del gran compositor francés Claude Debussy y es hora de darlo a conocer en todos los sectores sociales. En su infancia fue un estudiante regular. Jean Roy (1987), importante historiador de la música y conocedor del artista, afirma que Claude estudió en la prestigiosa Academia de Música de Francia, sin lugar a dudas una gran influencia, aunque era muy inteligente y un ávido lector había que refrenarlo por su conducta otra. Influyeron las amistades de las figuras número uno de su país y adquirió una cultura en artes visuales, literatura y música de su tiempo. Aparte tuvo grandes mecenas (protectores y financistas) como la viuda acaudalada Nadieschda von Meck. En su vida sentimental el gran músico hizo los deberes ya que era sumamente apasionado y estuvo envuelto en tormentosas relaciones. Es la típica ruta lírica emotiva que sigue el arquetipo del artista bohemio o la situación similar que pueden presentar las celebridades y figuras públicas destacadas hoy en día para bien o para mal, en el deporte, el espectáculo, las artes o la política y demás acciones de la sociedad contemporánea. Debussy llevó una vida con precariedades económicas  hasta su muerte, inclusive llegó el punto al extremo de casarse casi sin dinero con Rosalie Teixir, por fortuna la chica no lo rechazó. Se tardaba mucho en la elaboración de sus obras. No estaba de acuerdo en dirigir orquestas. Es decir, tenía su genio y carácter como buen genio de las artes, igual que nuestros representantes culturales; pero era excelente en su obra sinfónica, análogamente como Carlos Cruz Diez o Jesús Soto, venezolanos importantísimos del arte contemporáneo.   

Debussy el incomprendido. Las obras de arte musical del compositor fueron rechazadas al comienzo hasta que logra triunfar, no sin recibir antes férreas críticas: el artista parece actualmente interesado en ser raro, incomprensible e inejecutable. No peca de simpleza  ni de trivialidad; es un exagerado y manifiesta una búsqueda de lo distinto. Le aconsejaban que se pusiera en guardia contra el impresionista vago pues afectaba a la verdad en la obra del arte. Al tercer intento, Debussy logra la aprobación de la academia musical francesa. Se confirma otra vez el conocido refrán popular que reza: no hay quinto malo o a la tercera es la vencida.  Dijeron que el texto elegido por el músico francés era en prosa y muy oscuro, pero “la música que ha adaptado no está desprovista de poesía ni de encanto, los procedimientos e inclinaciones parecen justificados por la naturaleza y carácter del tema tratado”. La crítica al gran maestro francés estuvo dividida, a veces era francamente hostil, otras, abiertamente entusiasta. Se decía que era un arte nihilista, una nebulosidad constante.  ¿Acaso los textos artísticos tienen que estar formulados de alguna manera en particular? Lastimosamente, así es en todo, los cánones estéticos y sociales de las élites, los poderosos como dice el filósofo francés Michel Foucault, imponen modas y estilos de sentir, pensar y hasta de actuar. El estudiante, artista o emprendedor  venezolano lucha para ser reconocido en nuestro país y el criollo que deambula por el mundo algunas veces es también incomprendido por la horrible xenofobia, aunque muchos han triunfado en sus proyectos. Se olvida el mundo que en el pasado Venezuela fue un país receptor de miles de migrantes que huían de las guerras mundiales de Europa y los latinoamericanos que buscaban una mejor calidad de vida cuando esta tierra de gracia era extraordinariamente próspera y que de seguro, Dios mediante, volverá a serlo y hasta mejor que antes si es posible.

Revolucionario del arte. Debussy si bien se formó en la tradición artística de su época, incluso admiraba al  compositor alemán Wagner,  discrepó de su influencia y marcó un rumbo nuevo a la música. Después de 50 años de estrenarse su obra “El mar”, al fin fue comprendida en estos años. Las opiniones favorables apuntan a un verdadero cambio de rumbo al orbe artístico. Paul Dukas fue el más clarividente del aporte debussiano y le dio un espaldarazo con una crítica favorable bastante entusiasta. Pierre Boulez señaló que la flauta del fauno debussiano instauró “una respiración nueva del arte musical”. Se abría una puerta novedosa y se revoluciona el teatro dramático musical. Dukas comentó que su armonía, ritmo y melodía, parecen volatilizados de alguna manera en el éter del símbolo y reducidos al estado de ingravidez.  El canal virtual de Youtube, Histeria de la música (2017) reafirma que Debussy mandó a la chingada (término jocoso mexicano)  las normas estéticas tradicionales. El canal de la doctora en música, Raquel Aller (2022), afirma que la música de este francés flota y divaga, no es estructurada como la de Mozart. Debussy rompe y amplía el sistema tonal. Se le consideraba peyorativamente antes como impresionista, luego mejora y ahora es simbolista; eso también lo ratifica Ortega y Gasset en su investigación sobre la deshumanización artística.   

 Ramsés Uribe, profesor de la ULA                       

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