Por: Salomé Higuera-Morales…
Cada momento de nuestro día a día es una guarida de decisiones. Decidir ante la duda de desayunar pan o cereal, de escoger el pantalón azul o el vestido gris, de tomar una calle o la otra, de escuchar la emisora de siempre o conducir al trabajo en compañía de los sonidos de ese CD que nos inspira para iniciar el día, comprar un carro o dar la inicial para la casa… ¡nuestras jornadas diarias están cargadas de decisiones! Grandes o pequeñas, complicadas o sencillas, cualquiera que sea conlleva un proceso cerebral automático en el que intervienen diferentes partes del mismo y… algunas más, ubicadas en otro lugar de nuestro cuerpo.
¿Alguna vez hemos dicho que tenemos una corazonada cuando de tomar una decisión que nos quita la respiración se refiere? esto no es un cuento de ficción o una historieta fantasiosa, según estudios de investigación, es una realidad.
Luciano Sposato, neurólogo, referencia mundial en neuropsicología, durante su conferencia TEDx: Secretos de la relación corazón-cerebro, realizada en septiembre de 2015, menciona un término llamado “interocepción” y enfatiza que para la toma de decisiones se hace indispensable contar con ella. Interocepción es la capacidad de captar, decodificar y procesar las señales que nos da nuestro cuerpo.
Sposato asegura que si la poseemos somos capaces de tomar mejores decisiones, hay quienes la tienen en mayor o menor efectividad. También menciona la ínsula, que se encuentra debajo de la corteza cerebral, y la define como el aeropuerto donde van a llegar y desde donde se van todas las conexiones dentro del cerebro, pero también fuera de él. Destaca que si bien el cerebro tiene neuronas, el corazón, pese a que es un músculo, también las tiene y es a través de ellas que ambos pueden conectarse. Asegura que al percibir con claridad lo que siente el corazón, el cerebro capta las señales que puede utilizar.
Conocer que existe una zona específica en el cerebro donde se procesa la información como base del proceso, es importante, pero saber cómo llegar a tomar las mejores decisiones es aún más significativo.
La corteza pre frontal, situada en la parte delantera del cerebro, justo detrás de la frente, es la que nos abre a la libertad y a la creatividad. Permite evaluar y controlar los deseos instintivos basándose en lo que vivimos, en lo que experimentamos y también en un contexto específico.
Creí conveniente mostrarles dos lugares de la corteza prefrontal que tienen una tarea bastante interesante, se trata de la amígdala y el núcleo accumbens. El procesamiento y almacenamiento de reacciones emocionales y la modulación de la respuesta emocional le corresponde a la primera y al segundo; el placer, que incluye la risa y la recompensa, el miedo, la agresión, la adicción y el efecto placebo, y la ponderación en el peso de la ganancia.
Saber quién inhibe la conducta impulsiva, la que razona, la que sopesa el peligro real de la situación, las consecuencias a corto y largo plazo y los beneficios potenciales, se convierte en un fascinante viaje con destino a la mejor decisión.
El neurocientífico William T. Newsome, de la Universidad de Stanford, en su trabajo publicado en Neuron, revista científica digital especializada en neurociencia, reveló que en los seres humanos las emociones son complejas y el procesamiento también, señala que las emociones pueden, incluso, llegar a controlar y saturar la corteza prefrontal llegando a impedir su correcto funcionamiento.
Antes de tomar una decisión, solo si se analizan las condiciones que la rodean como contexto o circunstancias, el cerebro, de manera previa a la elección, procesa esa información y puede ser capaz de optar correctamente.
¿A quién le gusta perder? Se dice que se asume una pérdida a la hora de tomar una decisión. Decidir es descartar algunas opciones, y al elegir una manera de proceder estamos omitiendo todas las demás. Para avanzar hay que ser capaces de decidir, si no lo hacemos caeremos en un círculo repetitivo e interminable, sin lugar a salir de allí y a esperar o vivir resultados diferentes.
“El mundo se aparta cuando ve pasar a un hombre que sabe adónde va”. Esta frase es de Antoine de Saint-Exupéry, el escritor y aviador Francés, autor de la famosa obra El Principito y describe perfectamente el estado final del procedimiento de la toma de decisiones que radica en el lóbulo frontal, y es que es aconsejable pensar no sólo en la decisión en sí misma, si no sopesar las consecuencias y los efectos que ésta tendrá.
Las dudas siempre van a existir, y parte del proceso es contar con ellas para plantearse opciones alternativas que una vez evaluadas junto con sus consecuencias lleven a escoger solo una, y luego, ir a la acción.
@salomehiguera



