Por: Germán Rodríguez Bustamante…
El cono monetario de un país es el conjunto de familia de billetes y monedas que circulan en la economía, y que sirven como medio de pago. En el año 2.018 el régimen realiza una reconversión monetaria, suprimiendo 5 ceros, siendo la segunda corrección que se realiza en estos años de revolución. El nuevo sistema fue encabezado por el llamado “Bolívar soberano”, el cual surgió como necesario para hacer posible las transacciones derivada de la elevada hiperinflación, que había acabado con el poder de compra de la moneda. Era innegable la necesidad de fijar una nueva familia de monedas y billetes para perfeccionar los intercambios y evitar el costo de oportunidad del efectivo, sin embargo, la medida no fue acompañada por acciones complementarias, por ello en este momento la hiperinflación pulverizo el poder de compra de la nueva familia de billetes, en menos de tres años. Ante el fracaso de la reconversión, el régimen anuncia la creación del “Bolívar digital”, como medida para evitar la dolarización de facto de toda la economía nacional.
No es la primera vez que Maduro anuncia el fulano Bolívar digital, en enero de este año señalo el final del dinero en efectivo en el país. La sorpresa anunciada puede convertirse en un sufrimiento más para una economía maltrecha. De una Nación exportadora de materias primas y productos semi-procesados de buena calidad, pasaremos a la comercialización de chatarra. La destrucción de la estructura de producción nacional es reconocida por el régimen, e intenta levantar algunas divisas con la venta de los residuos y los desechos de un país en la ruina absoluta. La revolución dilapido una de las épocas más prósperas en cuanto a entrada de divisas por concepto de ingresos petroleros y otros derivados, que aportaron a las arcas nacionales un flujo de dólares que jamás podrán ser auditados. Casos de corrupción, malversación, manejos irresponsables y una total ausencia de contraloría, constituyeron una combinación nociva, que arrasó en poco tiempo con toda esa riqueza, y arrojó al país a los brazos de una deuda, que quizá tampoco sea cuantificable, teniendo en cuenta la opacidad con que se manejan las cifras oficiales.
En menos de una década, el régimen elimino 8 ceros del Bolívar para transformarlo en enclenque, llevándolo a las catacumbas, fosas en las cuales se muere a la velocidad de la hiperinflación presente. La inflación del 2.020 de 3.000 % reconocida por el BCV, es el signo del estrepitoso del fracaso de quienes se hacen llamar estadistas y asesores económicos. El anuncio de la moneda digital y la venta de chatarra, revela el grado de destrucción de un país, y la magnitud de empobrecimiento de sus habitantes y, por ende, la principal causa de emigración de más de 5 millones de venezolanos. Por vía digital con toda seguridad será más fácil suprimir ceros de la moneda, hasta llevarla a su mínima expresión, deshonrando el nombre del Libertador. La medida es una nueva invención de fantasía de la mochila inagotable de estos aprendices de brujos. Continuaremos en un círculo vicioso, de desastre tras desastre, atesorando el régimen su abundancia de fracasos.
Es una realidad que las pocas operaciones en bolívares que se hacen para la compra de bienes y servicios, más del 70 % se realizan por vía electrónica. La instrumentación del Bolívar digital, no cambiará ni evitará, la tendencia de la dolarización de los intercambios. La apertura de cuentas en divisas en la banca nacional sin ningún aporte, no corregirá la desconfianza existente en el mercado por la opacidad y negligencia del régimen, por el contrario, será una carga adicional para una estructura bancaria inútil. Quienes serán los beneficiados por la oferta engañosa, cuando la mayoría de los venezolanos dependen de un salario o pensión que escasamente llega a 2 $ dólares al mes en promedio. Dudo que quienes absorben en este momento remesas, insuficiente por la inflación dolarizada interna, utilicen la banca nacional para recibirlas. Existe muchas dudas, reservas y desconfianza que anticipan el fiasco de la medida.
El problema no está en la digitalización de la moneda para los intercambios, ya que de hecho ocurre, por la usencia del efectivo, la dificultad está en la hiperinflación que acabo con el poder de compra de los bolívares, sean en efectivo o digitales. Adicional a ello la dolarización masiva de las operaciones hacen inútil la moneda local. Los puntos de venta se alquilan cobrando comisiones por la utilización de los mismos, por operaciones a menudeo insignificantes, que antes se pagaban en efectivo. El Bolívar digital es un nuevo ensueño de estos irresponsables gestores, la medida no cambia nada, se trata de una tramoya para mantenerse en el poder a cualquier costo, el escenario es decorado con un conjunto de modificaciones aparentes, para crear efectos mágicos imposibles de creer.
La sorpresa avisada, con toda seguridad será acompañada por un incremento del salario mínimo, ejecutado de forma inconsulta, sin estudios actuariales y divorciado de la realidad económica. En consecuencia, la hiperinflación mantendrá su ritmo, con ello la pobreza y miseria crecerá con el mismo impulso. El barril lleno dólares se agotó, por una estructura de gasto y robo desproporcionado. Maduro y su corte promete el cielo, pero entregan el fuego eterno. Esto es la constatación del fracaso más absoluto de esta Tiranía decadente, disfrazada de democracia electoral demagógica. El ensaño revolucionario le costará mucho, y como siempre, a los pobres ciudadanos.
01-03-2021

