Si bien es cierta la situación social, política pero sobre todo económica que vive Venezuela está en un estado crítico. Existe escasez de todo, y cuando hablo de todo, de verdad nada escapa…
Hay escasez de valores, también de principios. Escasez de alimentos, insumos médicos, productos de primera necesidad, artículos de aseo personal, e incluso en algunos lugares hasta el agua hace falta.
Ya la gente no se tolera en las calles, pasamos de ser un país de amigos a rivales, el que primero llega logra mientras que el otro debe resolver.
Ya no hay que comer, unos destruyen y acaban con lo “Hecho en Venezuela”, otros intentan impulsar políticas que permitan recuperar aquello que se quedó en el olvido y que por falta de inversión hoy ya es parte de maquinaria obsoleta.
Hay quienes se valen de la importación, la deuda aumenta a pasos agigantados; habiendo tanto talento humano también mano de obra capacitada para incentivar la producción nacional, que permitan la exportación generando empleos y a su vez sustento para tantas familias; por el contrario no hay materia prima y las empresas cierran ante el temor de ser expropiadas..
El sueldo sencillamente no alcanza, ciertamente se vuelve “sal y agua” en el mercadito de la esquina, no llenas la nevera, mucho menos la alacena.
Si de política hablamos,.. La historia da vueltas va y viene como un circulo… Hoy unos están arriba, quizás mañana ya no. ¿Quién sabe?, asumen liderazgos sin la suficiente capacidad, llevando al país al borde del precipicio, a solo un paso de tocar el barranco.
Ni gobiernan, ni dejan gobernar ¿entonces?…
Las “cuatro lochas” con las que se pretenden comprar consciencias y mantener a un pueblo sumiso sencillamente no alcanzan para nada, ni siquiera para cubrir la dieta familiar de un día, es decir desayuno, almuerzo y cena.
Hay que buscar segundos empleos para sobre llevar la situación, trabajar tiempo extra y por si fuera poco tampoco alcanza.
Hay quienes ya, ni siquiera saben lo que es una arepa con mantequilla y queso; a lo criollo “Desapareció”.
Si bien el tiempo de Dios es perfecto, más vale tarde que nunca aclarará el panorama en Venezuela.
Entre todos, podemos construir la Venezuela potencia, el país que queremos con igualdad de oportunidades, donde no le falte nada a nadie, vivamos decentemente.
De que vale echarse la culpa unos con otros, evadir responsabilidades, y buscar terceros que la asuman.
Depende de todos…
JQ


