Por: Rosalba Castillo…
El mundo atraviesa en los actuales momentos una emergencia global ocasionada por el virus que causa el COVID 19. Las medidas sanitarias para la contención de la pandemia deben concentrarse en los derechos humanos de los ciudadanos, ya que esta puede afectar las garantías de las personas, en virtud de los grandes riesgos para la vida, la salud y la seguridad que supone esta pandemia. Deben atenderse especialmente los efectos a mediano y largo plazo que incidan sobre la sociedad, en particular entre los más vulnerables.
Las Américas, es la región con más desigualdad, debido a las brechas sociales que la sumergen en la pobreza. Elementos como el escaso acceso al agua, la salud, la educación, el empleo, la vivienda digna, el control de la natalidad, y la seguridad alimentaria, hacen que los derechos de las personas se vean desdibujados, en las políticas públicas, en contextos de violencia e inopia. El Estado tiene la tutela de los derechos humanos de todos y cada uno de los ciudadanos, sin discriminación, por raza, credo, género o filiación política, según está consagrado en la Declaración de los Derechos Humanos de la ONU. Allí se indica que los mismos se corresponden a todos los seres humanos, en especial el derecho a la vida, como factor inalienable y fundamental de la existencia humana, así como el derecho a la libertad y la seguridad. También se señala que nadie puede ser sometido a la esclavitud ni a la servidumbre. Tampoco nadie puede ser sometido a torturas, ni a tratos crueles. Todas las personas deben ser tratadas como iguales. La propiedad privada es un elemento de especial atención, así como la paz, también se menciona como un derecho fundamental.
En este sentido, los derechos humanos se entienden como el conjunto de valores intrínsecos a la persona, que les son inherentes, que le hacen digno, incluso antes de su nacimiento y que les tendrán que ser respetados sin distinción. A la fecha, muchos países han introducido medidas de contención, donde restringen y suspenden muchos derechos humanos, como la libre circulación, el acceso a la información pública, la inviolabilidad del hogar, el almacenamiento de datos, el derecho a la salud y la medicación, las reuniones, entre otros. Así también, se ven afectados el derecho al trabajo, la seguridad social, la integridad personal, la educación, y la alimentación. Todos esos derechos son de vital importancia para el desarrollo de las personas y muy especialmente para su salud mental.
Las políticas públicas del Estado no han contemplado entre sus prioridades el debate sobre el impacto de los derechos humanos en la salud mental de los ciudadanos. Se han limitado a establecer medidas para evitar la propagación del Coronavirus, mientras la verdadera atención debería estar en el efecto psicológico de estas medidas sanitarias. El miedo al contagio, la ausencia en los trabajos y las escuelas y el aislamiento, han hecho que la verdadera pandemia esté en los trastornos psicológico que se ha sembrado en los más sensibles. Los sistemas de salud están colapsados. La discriminación hace que las personas queden sin el cuidado necesario de sus derechos humanos.
Muchos pacientes son internados en espacios donde no se cubren las necesidades para su atención. Escasea la alimentación, los profesionales, los medicamentos y la paz que requieren estos pacientes. Gran cantidad de jóvenes y adultos mayores, simplemente son sobremedicados sin incluirlos en tratamientos de recuperación para garantizar su vuelta a casa y a la sociedad. Los centro de salud psiquiátrica terminan siendo estacionamientos de personas con trastornos mentales. No existe un marco ético para la defensa de estos ciudadanos que de entrada pierden sus derechos humanos. El Estado lejos de ofrecer atención profesional digna y espacios más adecuados los deja en el olvido, obviando que en un momento el contexto de violencia en que se vive hará que cada vez sean más, aquellos que pierdan la batalla.
Muchos no llegan a ser internados, pero cargan sobre su humanidad trastornos como la ansiedad, el temor, la depresión y el tránsito por las calles de las drogas y son potenciales suicidas. Realmente requerimos de manera inmediata espacios, para atender la salud mental de los individuos, centrados en mitigar el impacto psicológico de la pandemia en las personas. Para lograrlo es fundamental: dignificar a los profesionales de la salud, asi como la creación, rehabilitación y equipamiento de los centros de salud. Así como también, el diseño de espacios para brindar programas de apoyo, recreación y atención a todos aquellos que por diferentes motivos están viviendo el impacto de esta terrible crisis sanitaria. Pero por sobre todo alivianar la vida de todos los ciudadanos. Brindar el respeto a la dignidad d humana de todos y cada uno permitiéndole el acceso a sus derechos humanos.
rosaltillo@yahoo.com
28-08-2021


