Muchas veces decimos que la solución de una problemática sea cual sea, es competencia de uno o de otro organismo a quien le corresponde solucionarlos. En el caso de los problemas urbanoambientales en nuestra ciudad es igual. Sin embargo mucho se dice y poco se hace.
El tiempo avanza y los impactos siguen, con la consecuencia que las comunidades y sus habitantes se ven perjudicados de ver,oler,escuchar y sentir un concierto enrarecido por una atmosfera musical ambiental donde los integrantes de la orquesta no se ponen de acuerdo en sus partituras y entonces el resultado es desafinado y desagradable para todos, producto de un desgobierno sea municipal o regional que compiten por hacer gestión más politiquera que una gestión más social y en beneficio colectivo.
Pero también en esta composición urbana cada uno de nosotros como individuos, miembros de una familia, estudiantes, profesionales, comunidad, parroquia o municipio, somos responsables de lo que hacemos o no hacemos, siendo cómplices o siendo parte de la solución para aportar ideas y principalmente en acciones concretas frente a situaciones practicas que están justo allí a nuestras propias narices donde esta el problema.
Siempre hemos dicho que los malos hábitos, acciones, costumbres y tradiciones por ejemplo,conllevan a generar una cultura del desorden y de anarquía,haciéndose normal para la gente que termina aceptando y conviviendo con ello a pesar del daño y las consecuencias irreversibles, de todo esto hay muchos casos en la vida cotidiana.
Desde hace rato se ha venido tratando y ventilando la gestión ambiental en el Parque Metropolitano Albarregas que nace en la Hechicera y termina al final de la meseta en la llamada Punta de la Parroquia. La Universidad a través de PAMALBA, el Ministerio del Ambiente, Inparques, La Alcaldía y otras instituciones han estudiado, zonificado y clasificado las áreas según sus usos potenciales para beneficio de todos, sin embargo las invasiones de terrenos, las descargas de aguas negras, la construcción de infraestructuras en áreas inundables y en otras con usos diferentes, los desechos sólidos, las caminerías hechas por indigentes y delincuentes entre otros tópicos de problemas, conllevan a que este escenario ambiental en vez de potenciarse siga desmejorando la calidad de vida de quienes vivimos y convivimos en esta meseta cuna de Tulio Febres Cordero.
Una acción ambiental práctica desde la Ribera
Pero todo problema tiene solución. Hay cosas que por pequeñas o grandes que sean, bien encaminadas con un poco de reflexión, unidad, coordinación, participación se resuelven, sin esperar que otros lo hagan y que el tiempo pase ahogando la ciudad en burocracia.
Hace dos años los integrantes de la Línea de Taxi La Ribera, ubicados allí detrás del C.C Canta Claro en la vía que comunica a residencias La Ribera llegaron al sitio y luego de ser autorizados por los entes competentes, no solo se instalaron como prestadores del servicio de transporte sino que empezaron a socializar con la comunidad, con los condominios cercanos de la Ribera y El Araguaney, así como con la propia administración del centro comercial para ir recuperando las áreas verdes cercanas al parquecito de las esculturas llamado Mariano Picón Salas.
Cuenta Julián, uno de los miembros de la línea, que dirigidos por Nicolás Sánchez como presidente de la mencionada organización de taxis decidieron emprender una acción de responsabilidad social para recuperar estos espacios que pertenece a todos, eliminando la maleza, escombros, desechos sólidos e iniciar la reforestación con plantas ornamentales y propias del lugar.
Hemos podido integrar inclusive a algunos indigentes del sitio, dijo Julián, quienes convivían allí y junto a nosotros, durante los fines de semana han participado en estas faenas de recuperación. Se ha contado con la Alcaldía para la poda y roleo de algunos arboles viejos, esperando progresivamente en un trabajo conjunto continuar con el resto del parque para arreglar las luminarias, las caminerías, las mesas de picnic y las esculturas que están abandonadas, necesitando el apoyo de Corpoelec, Inparques, Cormetur, Ambiente y de la empresa privada, sin que pueda verse como escenario para buscar votos o figurar políticamente.
Julián junto a todos los integrantes de la línea La Ribera se sienten orgullosos que con acciones como éstas se pueda dejar huella positiva en los sitios de Mérida generando espacios agradables para el disfrute de toda la familia, libre de desechos, ruidos, delincuencia e integrando a todo un colectivo en pro del rescate y protección del ambiente.


