Por: Felipe Guerrero…
Mérida es sinónimo de juventud y es equivalente a estudiantes, en consecuencia es semejante a «Espíritu y acción para mantener viva la llama del pensamiento libre, de la libertad de conciencia, del afán de saber y conocer para mejor orientar los destinos de la nación» tal como lo dijera el Doctor Domingo Felipe Maza Zavala. A pesar de los nubarrones que vive esta estación de la patria, quienes somos padres y maestros mantenemos nuestra inconmovible confianza en los estudiantes como motores del cambio, críticos, amantes de la libertad y siempre disconformes. Cuánto acierto tiene el pensamiento de Maza Zavala al afirmar que es «Torpe el Gobierno que trata de detener a la juventud que sueña en los intereses más justos y honestos»
Este viernes, cuando apenas se iniciaba el mes de julio, Mérida «La Ciudad de los Caballeros» observó con asombro como un grupo de jóvenes estudiantes, recibió un trato humillante ya que «fueron desnudados, golpeados y metidos en una alcantarilla».Al ver los rostros de estos adolescentes, me resultaron tan parecidos a los que en momento solemne de nuestra historia patria, dejaron los libros para acompañar a José Félix Rivas en la histórica batalla de la Victoria. En Mérida aparecieron los herederos de José Tomás Boves que buscan resucitar las épocas más oscuras y primitivas de nuestra historia. Grupos allegados al gobierno atacaron a unos indefensos y desarmados estudiantes del Seminario «San Buenaventura» de Mérida.
Lo ocurrido en la siempre cordial «Ciudad de Los Caballeros» representa los estertores de un régimen que nunca ha mostrado una cara amable, pero que hoy luego de un estruendoso fracaso de más de quince años, muestra un rostro que expresa las grietas del alma de los gobernantes.
A esta altura los prepotentes administradores del poder político, se han quedado solos rumiando su fracaso en «Fuerte Tiuna» con la sola compañia de los fusiles ante la monumental caída de popularidad del este gobierno de oligarcas. Ya no cuentan con la solidaridad social porque se acabó el botín para comprar conciencias y los gobernantes incumplieron todas las promesas con las cuales engañaban a los sectores populares. El hartazgo social con el gobierno se hizo sentir de manera notable en las últimas elecciones parlamentarias.
Lo peor ha sido la reacción de los inquilinos de Miraflores. Nunca imaginaron el tamaño de la caída. Han reaccionado como suelen hacerlo: con arbitrariedad y venganza. Encontraron en un Poder Judicial sumiso y obediente la fórmula para desconocer la decisión del pueblo, lo cual dice muchas cosas sobre el módico sentido de los valores democráticos.
Lo ocurrido en «La Ciudad de Los Caballeros» le suma otro manchón al régimen y a su eterno discurso de confrontación política y social, de intransigencia en sus postulados económicos y de aislamiento internacional.
Los caprichos se pagan en algún momento. El gobierno ha perdido escenarios que parecian de su exclusivo control y en Venezuela comienza a escribirse una historia nueva en la política nacional. La incertidumbre del poder es la peor compañía para quienes han abusado de la confianza que en algún momento les dio el pueblo, por eso atacan, arremeten y golpean a todos los habitantes del país, porque ven en cada venezolano un adversario.
Estamos en presencia de los más vulgares «MÉTODOS FASCISTAS», como políticas de Estado. Progresivamente, los inquilinos de Miraflores han venido utilizando esos métodos mediante el control de los poderes, la conversión del ejército en partido y el consistente esfuerzo por uniformar la sociedad, a través de un pensamiento único; todo ello como las claves de un modelo fascista.
Sin embargo, la elocuencia de la realidad de estos últimos días, ha terminado por despertar a los incrédulos con asombro para corroborar que desde Miraflores se ejecuta todo un modelo fascista.
Este viernes, cuando apenas se iniciaba el mes de julio, en Mérida «La Ciudad de los Caballeros» las bandas armadas del régimen, desnudaron físicamente a unos muchachos que bien pudieran ser nuestros nietos, pero inmediatamente la sociedad honesta se apresuró a cubrirlos con las ruanas del cariño y del respeto. Ese día lo que realmente se desnudó fue el pillaje puro y simple que cada día queda al descubierto y sin máscaras. Ese día se desnudó a una administración que viene envuelta en una trama atroz de hipocresías que es, realmente, por lo que alguna vez será recordada en la historia.
Este viernes, cuando apenas se iniciaba el mes de julio, en Mérida «La Ciudad de los Caballeros» se desnudó a las élites del poder que siguen utilizando discursos demagógicos, egocéntricos y manipulativos. Se desnudó a quienes con sus excentricidades de nuevos ricos y desmedida ambición destruyeron a Venezuela.
Los responsables de estas atrocidades, los administradores de estos «MÉTODOS FASCISTAS», utilizan la desnudez forzada del cuerpo humano para quebrar el sentido de individualidad y la dignidad. La élite del poder, lo que busca es dejar una huella del abuso que refuerce la impotencia ante el autoritarismo, sin embargo en Mérida quien se desnudó fue el régimen. El rechazo generalizado de la sociedad decente y honesta ha sido la mayor sanción contra los fascistas porque como señaló Agustín de Hipona: «Sin Dios, no hay Justicia; sin justicia, no hay Derecho; sin Derecho, no hay Pueblo y sin Pueblo, no hay Estado»
El desnudo en Mérida permitió hacer realidad la expresión de George Orwell: «No se instala una dictadura para preservar una revolución…se hace una revolución para instalar una dictadura».
felipeguerrero11@gmail.com



