16.4 C
Merida
domingo, marzo 15, 2026

Día de la madre en tiempos del coronavirus

Hoy se celebra en muchas partes del mundo el Día de la Madre. La pandemia creada por el coronavirus, se hará notar en este 2020 por las diferencias tan radicales que habrán de observarse en las formas acostumbradas para esta ocasión. En honor a la verdad, desde que la crisis social, económica y política se instaló en nuestro país, hace ya mucho tiempo, cualquier tipo de festejo estuvo marcado con un toque de austeridad, pero “madres es madre”, y los buenos hijos hacían el esfuerzo necesario para agasajarlas de una u otra manera. Este domingo, obedeciendo la cuarentena se quedarán en sus casas y compartirán lo poco o mucho que la vida les provee, en un país donde las carencias de todo tipo son notorias y se acentúan con el paso de los meses.

Sin embargo, lo que queremos resaltar es que las madres venezolanas en estos tiempo de cambio, donde lo que nos era conocido ya no es, donde se cancelaron los abrazos, los besos y las manifestaciones de cariño persona a persona, porque hay un virus que anda por todas partes y no respeta a nadie; las madres han tenido que convertirse en supe mujeres, más de lo que ya eran, porque han tenido que enseñarle a sus hijos con mucha paciencia y dedicación todo lo referente a los problemas que nos aquejan en la actualidad, especialmente todo lo referente al COVID-19, y volverse expertas en contestar preguntas muy difíciles que sus pequeños no dejan de hacer: Mami ¿por qué tengo que usar tapabocas? ¿Por qué no puedo ir al colegio? ¿Por qué no puedo jugar con mis amiguitos? ¿Por qué tengo que mantenerme encerrado tanto tiempo en la casa? ¿Por qué se va tanto la luz y no puedo ver las comiquitas, ni hacer tareas como dice el programa de televisión? En fin, son tantos los cuestionamientos y tan espinosas las respuestas porque hay que adecuarlas a cada edad, nivel de comprensión, personalidad del niño. Pero, las madres, con su natural inteligencia y sensibilidad, buscan las contestaciones que satisfagan a sus hijos. Para ellas el bienestar de sus retoños, es y será lo más importante, siempre. Una prueba más para las madres del mundo y por supuesto para las venezolanas quienes además tienen una lucha constante para procurarles lo necesario para sobrevivir.

Las madres, mujeres que tuvieron la bendición de darle vida a otro ser, y justamente por su condición única y exclusiva, desarrollan capacidades especiales, un sexto sentido; tienen una profesión a tiempo completo. No hay horarios, no hay vacaciones. Los lapsos del sueño se reduce y no todas las veces el descanso es reparador, porque para una madre sus hijos están siempre en su mente y en cada latido de su corazón. Para esas mujeres trascendentes, no hay diferencia, si es un bebé, un infante, un adolescente o hasta un adulto casado y con sus propios hijos, el amor incondicional de la madre no los desamparará.

Cuántas madres venezolanas sufren en silencio el dolor de no tener a sus hijos cerca porque una vez, decidieron ir a buscar nuevos horizontes donde pensaban encontrar mejores oportunidades de vida, ayudar a sus familias que se quedaban en esta Venezuela que se nos está rompiendo en pedazos, donde nada funciona, donde hay especulación, abusos, y un deterioro marcado en la calidad de vida. Además, y por si fuera poco, apareció el coronavirus con toda su fuerza contagiosa y acabó con los proyectos de muchos de los migrantes.

Las madres venezolanas tienen una cercana relación con Dios, los ángeles y sus santos favoritos para rogarles que protejan a su descendencia, esté, donde esté. Noches de desvelos, lágrimas en los ojos, oraciones, miradas al cielo y suspiros que expresan la profundidad de los sentimientos maternales.

Allí están las madres, animosas, perseverantes, haciéndole frente a todas las tragedias que han caído en cascada sobre nuestro país. Muchas de ellas, han vuelto a cocinar con leña, porque no hay gas. Otras tienen que caminar largos trechos para encontrar algún alimento: casi no hay transporte y tampoco gasolina. Los constantes cortes y bajones de electricidad les causan tensión nerviosa y angustia porque deben hacer todo a la carrera, mientras tienen un poquito de energía eléctrica.: lavar, planchar, cocinar, hacer tareas, y pare usted de contar. Pero, lo más hermoso del valor de una madres es que, a pesar de los pesares, siempre buscan el momento oportuno para consentir a sus hijos, para darles su cariño, para decirles con voz tierna “tranquilo mi amor, esto también pasará” Ellas, no escatiman en acariciar con sus manos las cuales, pudiendo ser ásperas por el trabajo duro, se tornan suavecitas al contacto con la piel de sus hijos. Les leen un cuento, los acurrucan en noches de tormenta para quitarles el temor. Les cantan canciones, y sobre todo les ofrecen ese caudal de tesoros que encierra el alma de una madre.

Por eso y muchas cosas más, desde Comunicación Continua les deseamos a todas las madres venezolanas y en especial a las merideñas, que el universo las colme de bendiciones y expresarles que reconocemos su labor sublime, a veces mal retribuida, pero eso no importa, porque lo significativo es dar, y algún día Dios, que todo lo sabe, todo lo puede, y conoce de su gran amor y sacrificios, se los pagará.

Flores de mil colores, un abrazo en la distancia, un reconocimiento sincero a su labor gloriosa y que en este día y todos los días con o sin pandemia, sean respetadas, queridas, consentidas y amadas por quienes les deben el regalo de la existencia: sus hijos.

¡Arriba corazones!

Redacción C.C.(AE)-Foto Eduardo Castro

1o-05-2020 (Día 56 de cuarentena)

Fonprula
Hotel Mistafi