Cada 24 de mayo, en gran parte de Latinoamérica, se celebra el Día del Operador de Radio, una fecha que rinde homenaje a esos profesionales que, desde la penumbra del estudio, tejen el andamiaje técnico sin el cual la magia de la voz, la música y la información nunca llegaría a nuestros receptores. Ellos son los guardianes del espectro, los aliados silenciosos del periodista, los que convierten un concepto artístico en una señal viva y pulsante. Hoy queremos destacar no solo su destreza técnica, sino su vocación didáctica, especialmente en el contexto de la radio universitaria y comunitaria.
En esta labor, resulta imposible no dirigir la mirada hacia la frecuencia 107.7 FM, donde ULA FM, la emisora de la Universidad de Los Andes, ha sido durante décadas un semillero de talentos. Allí, el programa “La Ciudad en la Radio”, conducido por el periodista Leonardo León, se ha erigido en un verdadero aula al aire. Pero este espacio no sería posible sin el compromiso de sus operadores de radio, esos técnicos que, con paciencia y conocimiento, enseñan a los jóvenes estudiantes el difícil arte de manejar una consola, ecualizar una voz, controlar los tiempos y resolver en segundos una falla técnica.
Los operadores de ULA FM no solo presionan botones, son co-formadores. En cada programa, acompañan a las nuevas generaciones en el proceso de descubrir que la radio se hace con el corazón, pero se transmite con precisión milimétrica. Les corrigen el manejo de la ganancia, les muestran cómo usar la musicalización para enfatizar una noticia, les enseñan que el silencio también habla. Gracias a ellos, muchos estudiantes y locutores principiantes han dado sus primeros pasos con seguridad, sabiendo que detrás del vidrio hay un profesional que sostiene su empeño.
Hoy, en su día, reivindicamos la figura del operador de radio como educador anónimo. Y especialmente, agradecemos a los operadores de Radio 107.7 ULA FM y al equipo de “La Ciudad en la Radio” por demostrar que, cuando el periodista y el operador caminan juntos, la formación de las nuevas generaciones se vuelve una sinfonía posible.
Porque la radio no solo se oye: se aprende, se siente y se construye, segundo a segundo, con manos expertas que nunca buscan el aplauso, pero que merecen todo nuestro reconocimiento.
Redacción C.C.
24-05-2026



