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viernes, mayo 1, 2026

Diáspora universitaria

Por: Ramsés Uribe…

Experimentamos un nuevo fenómeno social a la inversa de lo que ocurrió en la época del boom petrolero (recordar es vivir) desde que inicia la explotación del crudo oscuro, verdadera bendición y maldición nacional, a ratos una, a veces la otra, tal como lo señaló en su momento Don Arturo Uslar Pietri y otros connotados venezolanos. Estamos comentando acerca de las migraciones de connacionales hacia diversos países en búsqueda de mejores oportunidades de vida digna, más tranquila y de progreso económico y cultural.

La fuga de cerebros, frase lamentablemente lapidaria, fue inédita hace décadas y ahora es una cruda realidad cotidiana desde hace algunos años. Hay que aclarar que los obligados a fugarse no son exclusivamente académicos, tales como científicos, investigadores y docentes de las universidades. En este sector también hay estudiantes que han preferido desertar de sus estudios antes del tiempo de egreso o graduación. Así de seria es esta situación demográfica.

El pasado 14-04-2016, el Secretario de la ULA, prof. Andérez, en el Consejo Universitario, dio a conocer cifras de deserción estudiantil y profesoral en la institución superior emeritense, que han llamado la atención internacional. En este sentido, aseguró: de cada 3 egresados, 2 están haciendo trámites para emigrar de Venezuela y se están perdiendo un promedio de 30 a 35 profesores anualmente; más de 100 docentes han pedido permiso no remunerado y es posible que no regresen a trabajar. Asimismo este percance está ocurriendo con el personal administrativo, técnico y obrero ( ATO) de la universidad. Independientemente de lo dramático de estos datos, los que hacemos vida en esta prestigiosa e histórica casa de estudios, lo hemos observado, palpado, por nosotros mismos, a nuestro alrededor; sin que nadie nos lo haya contado o lo hayamos leído. Por otro lado se maneja en los medios la información de la estampida de unos 2 millones de compatriotas para escapar de la inseguridad y la pobreza, entre otros males sociales.

La diáspora no es exclusiva de la universidad venezolana, se hace extensiva a todas las demás profesiones y a todo ciudadano estudiado o el poco estudiado, ilustrado. Según los números aportados por representantes gremiales de los médicos, para la fecha se han ido del país, y no precisamente de vacaciones, cerca de 13000 médicos formados en las facultades de medicina. En todo caso, a los galenos también habría que incluirlos en esa lista infame de la diáspora universitaria pues se trata de profesionales egresados de universidades nacionales.

Es verdad que las máximas autoridades académicas ulandinas y de las demás instituciones de educación superior han mostrado su preocupación legítima y han efectuado encomiables esfuerzos en aras de la solución de este nuevo problema educativo. Para ilustrar la gravedad del asunto: mientras un taxista gana unos 288 mil bolívares mensuales, sin incluir gastos claro, un «pobresor», tiempo completo apenas devenga 19 mil bolívares mensuales, con deducciones sería mucho menos. Otro ejemplito: el médico residente del principal centro de salud en Mérida percibe poco más de 13 mil Bs al mes. Sin desmerecer ningún oficio o profesión, algo hay que hacer y pronto.

En esta oportunidad planteo alguna modesta recomendación que pudiera remediar, por lo menos ser como un aliviadero coyuntural, no definitivo, el gravísimo tema de las migraciones masivas. Se sugiere a las autoridades universitarias establecer nuevas ALIANZAS ESTRATÉGICAS con otras instituciones universitarias, tanto nacionales como internacionales, organismo multilaterales, organizaciones no gubernamentales ( ONGs ), entidades financieras, fundaciones y otros entes públicos y privados, que puedan contribuir al apoyo financiero fundamentalmente y de otra índole ( subvenciones, viáticos, insumos,etc.), a todo el personal ulandino y al estudiantado que es la razón de ser de la universidad.

Desde hace mucho tiempo es hora de buscar recursos económicos, técnicos y materiales adicionales a los proporcionados por el gobierno, pues me temo que la botija del presupuesto nacional está vacía por el despilfarro, la corrupción y la impericia…

Prof. Ramsés Uribe, NUVM de la ULA

@ramthalneo / ramaseum@yahoo.com

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