Por la calle real: Dictadorzuelo y loco

Por: Fortunato González Cruz…

El Decreto de Excepción del presidente Nicolás Maduro traspasa los linderos de la democracia constitucional y lo convierte en dictadorzuelo, como lo calificó el Secretario General de la OEA Luís Almagro. Se sabe que el presidente venezolano carece de valores democráticos y que la vía constitucional no sirve para la construcción del socialismo, que solo puede imponerse por la fuerza a lo Stalin, Mao, o Castro. Fue formado en Cuba para eso, entró al Metro de Caracas con instrucciones claras de minar la democracia y fue colocado por los Castro en la presidencia cuando Chávez agonizaba para imponer el modelo cubano y colocar los intereses de la isla por sobre los de Venezuela. Ha tratado de cumplir el mandato para lo cual ha contado con una Fuerza Armada con patente de corso y engrasada con abundancia de dólares, un grupito de izquierdistas dolarizados, y una parte de los venezolanos con más ilusión que sensatez; el silencio de la comunidad internacional interesada en los petrodólares, la complicidad de los chulos del Alba y la debilidad de la OEA. Pero todo este escenario ya no es el mismo de hace cinco años.

El pueblo venezolano aguantó hasta donde pudo sin resignarse a perder su última ilusión. El 6 de diciembre expresó de manera rotunda su voluntad de cambio y recibió más humillación, más radicalización y más gas lacrimógeno. Las circunstancias se fueron definiendo hasta un límite extremamente peligroso que amenaza una gravísima confrontación que, para sorpresa de muchos, la prefiere Maduro y algunos de sus amigotes, como el gobernador de Mérida que le ordenó a la delincuencia penetrar en el recinto universitario y golpear en el corazón de la libertad. Maduro amenaza a los venezolanos con una confrontación y prefiere el derramamiento de sangre. Con razón su amigo José Mujica dice que está más loco que una cabra.

El Decreto de Estado de Excepción abarca las cuatro desgracias que son los supuestos constitucionales que la justifican: alarma por desgracias naturales y le echa la culpa al fenómeno del niño; conmoción exterior por Estados Unidos, Colombia, España, la OEA, Uribe y supongo que ahora agregue a Pepe Mujica; conmoción interior por el referendo revocatorio que es un derecho constitucional al que no sin tropiezos se sometió Chávez, y la emergencia económica que es producto de su monumental torpeza. ¿Es capaz de llevar a los venezolanos a una confrontación violenta? No lo dudo. De allí que el pueblo deberá medir sus pasos y actuar con audacia y prudencia en una combinación delicada que le permita volver a la institucionalidad democrática y a la vida normal sin más muertos. El gobernador de Mérida tendrá que decidir de qué lado de la historia se coloca porque lo del miércoles 18 de mayo fue temerario y criminal.

Para Maduro lo sensato es que aproveche la mediación internacional, la oferta del papa Francisco, que escuche el clamor popular y pacte su salida en paz. Tiene la oportunidad de demostrar que puede tener una reserva de cordura y negociar una salida lo menos deshonrosa posible. Sus amigos sienten que su gobierno apesta y se alejan ya sin disimulo. Es preferible el revocatorio, sin duda, pero una balsa caritativa no estaría de más.