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viernes, mayo 1, 2026

“Diles que no me maten”

Crónicas insomnes

Por: Omar Molina

La tía Gertrudis, en estos días en que se anuncia la Habilitante y la suprema felicidad social del pueblo, volvió a trabajar el Tarot, a indagar en sus arrugadas barajas el porvenir inmediato, pero éste surgía confuso. Veía en los naipes la conspiración del imperio y la oposición para darle muerte al sucesor del comandante, igual como quisieron a éste darle matarile.

Una tarde, en la que asistió más gente de la acostumbrada a la casa de la tía, después del almuerzo y en la hora de los postres y los licores, el tío Emilio, un poco achispado por los efectos del brandy, comenzó a interrumpir las predicciones de la tía, y a decir que las barajas lo que anunciaban eran tonterías.”Lo del magnicidio no es más que un efecto distraccionista”, dijo, y agregó que “todo es para esconder el hambre y la miseria del pueblo, para ocultar, como el gato la caca, la crisis económica y social, la inseguridad y la tremenda corrupción, para tapar las persecuciones y hostigamientos contra los opositores”.

Se hizo el sordo cuando Matilde, la lengua larga, expresó que esas estupideces no lo interpretaba la tía Gertrudis en el Tarot, más bien por el contrario las barajas indicaban la alevosía del imperio y las ansias por darle muerte al que es ahora supuestamente líder de la revolución.

El tío Emilio dijo: “Continuará el control estricto de divisas, el mercado paralelo se irá a las nubes, la inflación, el desabastecimiento y la inseguridad nos seguirán golpeando”.

La tía Gertrudis levantó su blanca cabeza, se quitó los anteojos, y le dijo recriminándolo: “El Tarot nunca se pela, lo que anuncia es la pura verdad y da la razón a Maduro en eso de que lo quieren matar”.

El tío Emilio gritó: “Todo es una estrategia para embobar a la gente. Ese señor de la mentira, con ese humor marginal que lo caracteriza, debe solicitarles a los camaradas del mundo, como en el cuento de Juan Rulfo, para que rueguen al Pentágono y la CIA, que el magnicidio no ocurra. ‘Diles que no me maten’, debe pedir. Esto es lo que debe hacer, y nosotros no creer esa sarta de mentiras que dice y que esta señora senil corrobora en esas mugrientas barajas”.

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