Discurso de toma de posesión de la dirección de la Academia de Mérida por parte de su nuevo presidente el Dr. Luis Sandia Rondón el pasado 19 de enero del año 2022
Palabras del Acto de Juramentación de la Junta Directiva de la Academia de Mérida
Al iniciar mis palabras quiero dar gracias a Dios quien nos permite vivir el regocijo de llevar a cabo este acto. Deseo también agradecer a los asistentes que fungen como testigos del mismo, así como a cada uno de los miembros de la Academia de Mérida, la mayoría de los cuales hoy no están aquí, justamente por las restricciones de bioseguridad necesarias ante la COVID-19, y quienes en cumplimiento de nuestras normas y estatutos, llevaron a cabo en el mes de octubre de 2021, mediante una masiva participación, el proceso de elección de la nueva Junta Directiva para el periodo enero 2022 – enero 2024.
Empiezo por destacar la importancia de este acto y su significación, el cual se realiza de forma sencilla, apegado a las normas y al protocolo establecido por nuestra Academia. Este sin duda, representa una de las más importantes Sesiones Solemnes de la Academia, pudiendo ser catalogado, desde el punto de vista institucional, como el más importante de los que cada dos años se realizan en el seno de esta organización académica regional.
La significación y trascendencia de esta Sesión Solemne en sí, no está vinculada a los académicos que por circunstancias del destino y por voluntad de los miembros nos corresponde asumir las responsabilidades de conducción y dirección temporal de la Academia, cosa que hacemos con el mayor sentido de responsabilidad y compromiso. Más bien, la relevancia del acto se asocia a la trascendencia institucional de la Academia de Mérida, a la continuidad y la sostenibilidad de una institución que es patrimonio regional de Mérida y del país y que mediante el cumplimiento cabal de la normativa que le da sentido y razón de ser, con este singular acto, renueva su compromiso de actuación y refuerza, bajo la voluntad férrea de sus miembros, sus preclaros intereses de seguir siendo esa corporación académica de carácter público integrada por creadores en las artes y la cultura, las letras, las ciencias y la tecnología; consagrada a promover la actividad artística, el conocimiento y la investigación y a estimular, impulsar y difundir realizaciones en los distintos campos de la actividad del espíritu humano, en un todo de acuerdo con lo establecido en el artículo 2 de la Ley que rige a la Academia.
En este contexto, deseo destacar que en un país donde en muchos casos se presenta la falta de continuidad de loables iniciativas de proyección científica, social y cultural, la presencia y permanencia por tres décadas de una Academia Regional, de carácter transdisciplinario y única en su tipo, no solo en el concierto de las academias científicas nacionales, sino única y particular en la región de América Latina y el Caribe, representa un baluarte patrimonial de Mérida y de la merideñidad que todos, los apasionados por estas tierras andinas, por su historia, su legado cultural, su presente y su futuro, estamos obligados y comprometidos a cuidar y consolidar en ese cometido superior de fortalecer y difundir el desarrollo de las artes, las letras, las humanidades, las ciencias sociales, físicas, matemáticas, químicas, biológicas, de la salud, naturales y la tecnología.
Mérida tiene en su Academia un ente vivo y activo, que desde su fundación, el 12 de octubre de 1992, ha vibrado con la ciudad y la entidad, con su devenir social, político y cultural, generando un espacio para el culto del saber, la producción artística, la reflexión, el crecimiento intelectual, el debate sano y avanzado de ideas y la profundización de los valores de la democracia, el bien común y el sentido de responsabilidad transgeneracional con el ambiente y el desarrollo sostenible. Las pruebas irrefutables de ese comprometido trabajo de la Academia de Mérida están recogidas en su vasta producción literaria, ensayos técnicos, artículos científicos, discursos y sesiones que reposan en los archivos y en la biblioteca, a los que se une el acervo digital de los últimos años, profundizado justamente en el marco de la pandemia de la COVID-19, donde en un entorno virtual accesible a todos, se recogen escritos y videos que abordan las más distintas áreas del saber y del interés colectivo, tanto en artes y humanidades, como en ciencias sociales, físicas, naturales y tecnología.
Con todo ello queremos resaltar ante Mérida, sus autoridades y las fuerzas vivas, la necesidad imperiosa de seguir apoyando esta institución regional de alcance nacional e internacional, pues es un activo único, tangible e intangible, de la ciudad, el estado y el país, al que debemos contribuir para su preservación, su afianzamiento y la profundización positiva de sus aportes.
La Academia de Mérida aglutina una muy representativa selección de mujeres y hombres en su condición de individuos de número, miembros correspondientes estadales, miembros nacionales y extranjeros y miembros de honor, que a través de sus destacadas trayectorias en la docencia universitaria, la investigación y el ejercicio profesional al servicio del sector público y privado del país, constituye un referente fundamental del avance de las distintas manifestaciones del conocimiento y la creatividad de nuestra región. Nuestros académicos han estado, están y estarán siempre prestos para, desde los distintos campos de su quehacer profesional, apoyar todas las iniciativas que abonen la senda del saber, la promoción del conocimiento, el debate constructivo de ideas, siempre en el marco de un alto sentido de la tolerancia, el respeto por todas las formas de entender y explicar las realidades, y dando siempre una valoración superior a la creación y proposición de acciones para el bien común. En este ámbito es en donde más se puede apreciar el valor auténtico de la Academia de Mérida y de sus integrantes.
En ese orden de ideas y en el inicio del trabajo de la Junta Directiva que hoy toma juramento, deseo resaltar los desafíos que debemos enfrentar en esta gestión, en medio de un escenario nacional y global que, afectado por graves amenazas ambientales, sociales, culturales, económicas y políticas, debe cambiar para beneficio de la gente, del planeta y muy especialmente de nuestro país y Mérida, que es el principal objetivo y compromiso institucional.
No podemos ocultar las graves condiciones de orden social, económico y de desencuentro político que atraviesa el país, tampoco las dolorosas realidades nacionales como son: el éxodo masivo que no solo afecta al país en lo productivo y social, sino en la base propia de nuestra sociedad, la familia, que hoy se muestra desmembrada y dispersa por el mundo, lejos del calor del hogar y de la tierra que le vio nacer y crecer, lo que siempre significó para el venezolano la motivación y el impulso para enfrentar con fuerza la cotidianidad; un aparato socio productivo en lo agrícola, industrial, comercial, turístico y de servicios que ha perdido su capacidad para generar más y mayor producción, más empleos dignos y oportunidades de trabajo para los jóvenes; las dificultades manifiestas en la prestación de los servicios básicos como agua potable, electricidad, gas, telecomunicaciones, y acceso a combustible y gestión de residuos sólidos y líquidos; un debilitamiento institucional donde se ha perdido la capacidad de planificar y de gestionar las áreas fundamentales de sector público para atender y resolver los problemas de las ciudades y las áreas rurales; una pérdida del salario real que afecta especialmente al sector público, del cual la mayoría de nosotros somos parte; un sector educativo afectado en todos sus niveles, especialmente el universitario, con instituciones sin presupuesto, con profesores y empleados sometidos a sueldos y salarios que no cubren las necesidades esenciales para una vida digna; por solo nombrar algunos de los grandes males que nos aquejan. Esta situación de connotaciones negativas se intensifica con las consecuencias derivadas de la pandemia de la COVID-19, que para nuestro país impone retos aún mayores.
Sabemos que la búsqueda de las soluciones pasa por el entendimiento, por la construcción de la muy renombrada gobernanza, pero pocas veces practicada. Frente a ello, la Academia estará en primera línea para ofrecer de manera comprometida y desinteresada a los entes públicos y privados sus saberes, su conocimiento y su experticia en las ciencias sociales y naturales, en la salud y la tecnología, a fin de patentar su objetivo de estimular, impulsar y difundir los adelantos sociales, científicos y técnicos en beneficio de Mérida y el país.
Para esos cambios positivos partimos en esta gestión de una frase acuñada por Ernesto Sábato, reconocido escritor argentino, galardonado con el Premio Miguel de Cervantes, quien en su libro “Resistencia” (Editorial Planeta, 2000) y como parte del artículo “Lo Pequeño y Lo Grande”, plateó: “Hay una manera de contribuir a la protección de la humanidad, y es no resignarse”.
De allí que no nos resignamos a la crisis, sino que apostamos a su superación, basados en las inmensas potencialidades de esta tierra, un país megadiverso, único en el mundo, con un incansable empeño de su pueblo por el logro de retos de grandeza que han sido ejemplo para la región y el mundo. Esa Venezuela existe y todos apostamos por ella. Muestra de ello es que seguimos aquí, dando lo mejor de nosotros en la búsqueda de ese país mejor para todos, y por eso hoy ratificamos que tendemos nuestra mano a todos los entes responsables de la gestión pública y privada, sea a nivel local, regional y nacional para atender los graves problemas que afectan al país y a sus ciudadanos, pero también para abrir nuevas oportunidades cada día.
Por eso en nuestro quehacer académico mantendremos como norte seguir afianzando la discusión y el abordaje de altura de temas que nos atañen como son: el ambiente, los problemas de contaminación y deterioro de los recursos naturales; las amenazas del cambio climático y las acciones para su mitigación y adaptación; el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible; la gestión de riesgos socio-naturales, especialmente en esta región afectada por amenazas hidro-geomorfológicas y sísmicas; la mejora constante de los servicios de agua potable y saneamiento en ámbitos urbanos y rurales; la atención de los sistemas para la generación y distribución de la energía que requiere el país y su desarrollo; la recuperación estratégica de la industria petrolera y el desarrollo de nuevas fuentes de energías renovables; el desarrollo de la minería con el debido control y prevención de afectaciones al medio natural y las comunidades donde se asienta; la gestión integral del agua y de las cuencas hidrográficas; el impulso sostenible de actividades socio-productivas como la agricultura, la ganadería, la industria, el turismo sostenible, el comercio y los servicios; la garantía indispensable de la seguridad alimentaria; el afianzamiento de la sostenibilidad, eficiencia y transparencia de las instituciones públicas; el fortalecimiento de la infraestructura fundamental del país como vías de comunicación, puentes, puertos, aeropuertos, hospitales, instituciones educativas, etc.; el impulso impostergable de la educación en todos sus niveles básicos, secundarios y universitarios, acercándola de manera justa a todas las familias como estrategia principal para el desarrollo y la superación de la pobreza; una educación que se abra de manera libre a todas las corrientes del pensamiento y donde se desplieguen las más avanzadas tecnologías, pero que se acompañen con el reforzamiento de los más nobles principios de un humanismo auténtico; el desarrollo de la ciencia, la innovación y la tecnología como clave para la búsqueda de las mejores opciones de un desarrollo sostenible; el despliegue de los mayores esfuerzos para ofrecer los mejores niveles de atención integral de la salud física y mental del país, tanto en sus procesos preventivos como de atención médico-hospitalaria; todo ello acompañado de un abordaje permanente de la literatura, la lengua, la historia, las artes, el deporte y la recreación, y en general de todas las áreas para el enriquecimiento del espíritu humano.
Todos estos retos los asumimos con el mayor sentido de la responsabilidad, con el sentimiento y sentido de trascendencia de la merideñidad y de Venezuela como patria grande, con la mayor confianza en poder cristalizar los objetivos planteados y el enraizado sentimiento de servir y de ser útiles para la sociedad, pero también con la humildad necesaria para escuchar, para corregir, para pedir y recibir ayuda de todos y sabiendo que no es sino a través del trabajo en equipo, que podremos alcanzar esos loables propósitos.
Este año celebramos el arribo a la tercera década de nuestra academia, 30 años de un trabajo ininterrumpido, en el que recordamos con aprecio y agradecimiento a todos los académicos que a lo largo de su rica historia han pasado por ella. Muchos de los académicos fundadores ya no están entre nosotros, pero contamos con su valioso legado; otros de los que en 1992 emprendieron este camino aun nos acompañan, como es el caso del Dr. Rafael Solórzano, quien tiene la honra de haber sido el Presidente fundador, a él se unen los individuos de número, SER Cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo, y los doctores Amilcar Rivas, Hildebrando Rodríguez y Julián Aguirre Pe, quien también ocupara en el año 2007 la presidencia. Quiero recordar y hacer tributo a la huella indeleble de los extintos Doctores Mario Spinetti Berti, presidente entre 1994 y 2007, y William Lobo Quintero, presidente entre 2008 y 2014. Vaya también mis sentidas palabras de reconocimiento para los tres últimos presidentes Dr. Roberto Rondón Morales (2014-2016), Dr. Ricardo Gil Otaiza (2016-2020) y el Dr. Eleazar Ontiveros Paolini (2020-2022). A todos nuestros presidentes, la Academia y Mérida misma, les debe y a la vez les agradece el esfuerzo de sostener esta importante corporación para provecho y beneficio de la ciencia y la cultura de nuestra ciudad y el estado.
Con base en esta historia de 30 años, demostrando el noble sentido de permanencia, pertinencia y pertenencia de la Academia con Mérida, comprometida siempre con el logro de sus más notables aspiraciones; y a partir de este acto de Juramentación de la Junta Directiva, donde ratificamos y garantizamos la sostenibilidad de esta corporación, podemos decir que estamos dando inicio a una muy justa y muy merecida celebración del 30 aniversario de nuestra muy querida Academia de Mérida.
Señoras y Señores, muchas gracias.
Dr. Luis Alfonso Sandia Rondón
19-01-2022



