Doblete sísmico sumergió a Caracas y La Guaira en un estado de conmoción social y vacío institucional

El doble sismo que sacudió recientemente a Venezuela ha trascendido el desastre físico para convertirse en un fenómeno de profunda conmoción social.

Baudilio Márquez, criminólogo, abogado y profesor de la Universidad de Los Andes, ha explicado desde una perspectiva criminológica y sociológica, que los devastadores sismos ocurridos hace dos semanas sumergieron a las zonas afectadas en un «estado anómico», caracterizado por la alarma y el colapso temporal de las normas e instituciones que regulan la vida pública y garantizan la seguridad ciudadana.

Al analizar el impacto del evento, Márquez señala que tras las primeras 48 horas quedó al descubierto la mínima capacidad de reacción por parte del aparato institucional, lo que obligó a la población a asumir el control de la emergencia. “Los ciudadanos, de la manera más rudimentaria y con lo que tenían a la mano, se convirtieron en la primera línea de auxilio, demostrando el valor de la solidaridad de la sociedad civil organizada ante la calamidad que les estaba tocando vivir.

Pero no solo eso, lamentablemente el estado de conmoción social también trajo consigo expresiones de vandalismo. En su análisis, Márquez hace mención de la teoría de la oportunidad, que en este escenario se ve completamente trastocada. En la oportunidad para delinquir en medio de las ruinas -que se ha visto con los saqueos- se observan tres factores importantes como lo son: la vulnerabilidad social del entorno, las tensiones emocionales de la población y el aprovechamiento oportunista de la tragedia por parte de terceros.

Uno de los aspectos de mayor preocupación dentro de este diagnóstico de vulnerabilidad social, dijo Márquez, es la desprotección de los niños víctimas de esta situación de emergencia. Ante la ausencia temporal de padres o familiares, se advierte que no cualquier persona puede hacerse cargo de ellos, razón por la cual se les debe buscar un lugar de resguardo y si no existe hay que improvisarlo y que las personas que se hagan responsable del cuidado estén plenamente identificadas, bien informadas sobre cómo debe operar en medio de este desastre, es decir, debe manejar los protocolos de resguardo.

Es imprescindible, dijo el profesor Baudilio Márquez, que existan políticas de Estado que se traduzcan en políticas públicas eficientes. Hay una lamentable desorganización institucional, una suplantación de funciones, lo cual revela que será difícil  tomar la legitimidad, la credibilidad. 

Prensa MD/CNP: 9.206

08-07-2026