Economía asediada y reducida

Por Germán Rodríguez Bustamante…

En el marco de conflicto político que vive el país en este momento producto de la incertidumbre postelectoral, la economía nacional presenta una perspectiva tan oscura como la coyuntura presente. La pequeña recuperación económica del país en el último año, derivado fundamentalmente de las mejoras en el comercio y los servicios, empujadas por el sector petrolero y la minería, además del crecimiento de sectores como el del procesamiento de alimentos y de la producción farmacéutica, en un contexto económico en el cual se han venido normalizando las relaciones del gobierno con el sector privado. Lamentablemente este envión entro en un bache y paralización que requiere una aclaratoria urgente del proceso electoral. Lo alcanzado hasta el momento puede perderse velozmente, ya que la incertidumbre sobre el resultado posterga las inversiones y eleva los riesgos, en estas condiciones es difícil que exista capitales dispuestos a apalancar iniciativas empresariales.

El sector energético, el motor del país, mejoro respecto a épocas anteriores. Aunque se encuentra lejos de los 2,5 millones de barriles de la época del boom petrolero, a día de hoy muestra un poco más de 900.000 barriles para el mes de julio, 100.000 más que hace un año y casi un 25% más que hace dos años. La realidad es que el alivio de las sanciones internacionales impuestas por la Casa Blanca ha permitido este pequeño rebote, sin embargo, se requiere mucho más para hacer despegar esta cifra. La política de control de la inflación ha dado resultado, teniendo en cuenta la hiperinflación desatada en 2.018, y que este año puede estar promediando 50%, tras haber ejecutado, sin anunciarlo, un severo ajuste fiscal y económico. El Gobierno dispone de más dinero, ha ido aumentando sus ingresos, pero el gasto público sigue siendo muy inferior a los niveles de otros años. Este escenario pareciera desvanecerse por la porfía de mantener el poder a cualquier costo.

Las zonas de crecimiento económico que se observaron no fueron regulares ni abarcan todos los estratos, son muy específicas en el mapa nacional, centrando su impacto en el eje Caracas-Valencia, algo en la región zuliana, Puerto la Cruz, la isla de Margarita y un poco en Barquisimeto. Quedan zonas de la Venezuela profunda hundidas en la depresión económica y la grave crisis de los servicios públicos. La pobreza de ingresos en Venezuela afecta en este momento al 85% de la población, más del doble de su promedio en décadas anteriores. Estos datos positivos resultarían satisfactorios en cualquier otro contexto económico, pero que son insuficientes para una economía como la venezolana necesitada urgentemente de crecer a dos dígitos por varios años para volver a ser lo que era. Venezuela tiene en este momento una alta capacidad ociosa en sus industrias, un sector petrolero averiado, un mercado muy achicado por la diáspora y la destrucción de la capacidad de compra de la población.

Este pequeño chispazo con toda seguridad se perderá, el país entro en una sala de cuidados intensivos, sosteniéndose con ayuda artificial sin posibilidad alguna de salir ilesa sin que la coalición en el poder realice concesiones y establezca acuerdos creíbles. La economía espera por señales que eliminen o por lo menos disminuya las incertidumbres presentes. La negociación forzada por la coyuntura actual es ineludible, en caso contario la nación quedara aislada, asediada y con una economía cada día más pequeña  

La miseria lo arropará todo como un malestar clínico que sufrirá toda la economía.  Primero por un mercado laboral reducido al mínimo y segundo por el costo de vida que será inalcanzable por los niveles de salario. En conclusión, cuanto más difícil sea conseguir un empleo y más aumente el precio de los bienes y servicios en la economía, mayor será el malestar o miseria de la población. En definitiva, la insuficiencia de recursos económicos, originado por un incremento de la inflación y una precarización del empleo. Llegando a horizontes de pobreza con base en la línea de pobreza, dada por proporción de la población que vive con menos de un dólar (pobreza extrema) o dos (pobreza moderada) al día.

Tristemente este es el escenario futuro de un país atornillado en lo político, con pocas libertades y asediado internacionalmente. Las decisiones políticas tienen consecuencias económicas, pretender sostenerse en el poder sin elementos básicos para una sana convivencia, eleva los costos de transacción económicos. El país ingresará en una nueva y renovada crisis política, económica y social lo cual no constituirá una sorpresa. La crisis lleva tiempo escurriéndose sobre la población y salpicándole al resto del continente, y en general hacia muchos países del mundo, evidencia de ello son las manifestaciones de apoyo a los resultados electorales mostrados este fin de semana. Nuevas historias serán expuestas por quienes serán obligados a huir del país y refugiarse en otras latitudes, con la esperanza de encontrar afuera lo que sienten que les he negado en su propio país.

La esperanza de un cambio político por vía pacífica pareciera esfumarse, sin embargo, queda mucho camino por recorrer los actores políticos se encuentran en una encrucijada, y la presión internacional contribuirá para que la ilusión no se pierda. Es mucho el dolor y la rabia acumulada en estos años desdichados de revolución, la imposición a la fuerza y sobre la narrativa mentirosa de un triunfo inexistente, empeorará la situación económica del país. Llevándolo por un sendero escabroso, oscuro y turbulento en el cual el andar será extremadamente difícil para toda la población. Nadie saldrá ileso de este trance, tristemente a la población le tocará asumir la carga más pesada de esta aventura política.                          

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19-08-2024

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