Por: Germán Rodríguez Bustamante…
Los aspectos teóricos del concepto de libre mercado han sido definidos desde Adam Smith en su libro denominado en español: la riqueza de las naciones, en él considera que el mercado era regulado de manera natural, por lo que él llama la mano invisible que hacía que todos los factores de la economía estuvieran en equilibrio, es decir, un mercado perfecto, donde no existe ningún tipo de desigualdad entre los elementos que componen la economía, por lo que todas las personas tienen acceso a los elementos que requieren y es sólo su propia voluntad la que los limita de obtenerlos. El libre mercado es un sistema en el que el precio de los bienes o servicios es acordado por consentimiento entre los vendedores y los compradores mediante las leyes de la oferta y la demanda. El libre mercado necesita para su implementación de la existencia de la libre competencia, donde el gobierno controla las fuentes de suministros, los precios y la producción.
Muchas incorporaciones teóricas hay aparecido en virtud de investigaciones realizadas sobre esa mano invisible. Un sistema económico basado en el libre juego de las fuerzas de mercado, a través de la información que proporciona el sistema de precios, los agentes económicos van ajustando su oferta y demanda y tomando decisiones de producción, consumo, ahorro e inversión para optimizar aquellos recursos más escasos. Aparece el concepto de ahorro e inversiones, elementos fundamentales para tener una comprensión completa del libre mercado. El ahorro facilita el consumo futuro anticipándolo y la inversión asegura la continuidad de la actividad económica. En esencia del concepto de libre mercado, el Estado no planifica o dirige la actividad económica, pero crea la seguridad jurídica necesaria para que los particulares ejerzan libremente.
Sin entrar en posiciones teóricas o posturas respecto a la interpretación del libre mercado, desde ortodoxas de mínima intervención y heterodoxas que proponen variados grados de intervención o economía mixta. En definitiva, existen factores que pueden afectar ese equilibrio económico y que son necesarios valorar para proponer un modelo económico de libre competencia. Los mercados funcionan bien la mayoría de las veces, sin embargo, en ocasiones, surgen efectos laterales que afectan a individuos que nada tienen que ver en ese mercado, es decir, a veces los mercados no asignan los recursos eficientemente. Esta falla es consecuencia de una externalidad, es la influencia de las acciones de una persona en el bienestar de otra, las cuales pueden ser positivas o negativas.
Cuando existen externalidades el gobierno puede intervenir en el mercado para asignar los recursos de una manera más eficiente. ¿Cómo? Recordemos que oferta y demanda contienen valiosa información para realizar un análisis de bienestar. La demanda indica la valoración que los compradores asignan a los bienes (valor privado), mientras que la oferta refleja los costos de los productores (costo privado). En ausencia de intervención del Estado, el precio funciona como un instrumento que iguala las cantidades ofrecidas y demandadas. Estas fuerzas de mercado son eficientes, ya que maximizan los excedentes de los compradores y vendedores. Pero, qué sucede cuando los productores contaminan el aire, los ríos, o realizan acciones que afectan a terceros.
Ronald Coase premio Nobel de en 1.991, intento con su famoso teorema resolver los problemas de las externalidades. El cual propone que, si los costos de negociación son pequeños, el problema de externalidades puede resolverse mediante la asignación de derechos de propiedad. Además, este teorema sugiere que, independientemente de cual sea la distribución inicial de derechos de propiedad, las partes involucradas siempre pueden llegar a un acuerdo en el que mejore el bienestar de todos y el resultado sea eficiente. Cuando el problema de externalidades no puede solucionarse entre particulares, el gobierno puede actuar para llegar a una solución mediante regulación de los mercados o esquemas de incentivos.
En la economía venezolana presente pasar a un sistema completo de libre mercado, puede presentar algunas complicaciones en su implementación. Una economía de planificación centralizada, con una intervención muy marcada del Estado, con regulaciones exageradas, sistema tributario múltiple, un sector privado disminuido y una capacidad instalada obsoleta, puede ser difícil abrir de forma inmediata a la competencia libre. En la propuesta de Venezuela tierra de gracia se esboza como principio una economía de libre mercado, entendiendo que es un camino a construir y un futuro a alcanzar. Obviamente una economía abierta de competencia libre facilita el emprendimiento, la innovación y la creatividad. Así como promueve la libertad del consumidor para escoger los productos y servicios que satisfagan de mejor manera su necesidad, en términos de calidad y precios. Una economía de libre competencia disminuirá de forma inmediata los niveles de corrupción que presenta la economía venezolana, ocupando en los últimos 10 años los peores rankings.
El tránsito a ese modelo económico exigirá algunas actuaciones del Estado, para poder ir gradualmente soltando lastre que generará confianza y seguridad para los actores económicos, y de esta manera eliminar en lo mínimo las externalidades, por conflictos políticos y sociales. Libre mercado sin olvidar las desigualdades que puede producir una competencia feroz del sector privado. La distribución eficiente por competencia perfecta, casi nunca se alcanza por ello el Estado debe estar atento para actuar cuando las realidades lo obliguen. No se trata de volver a intervenciones, pero si cuidar el bienestar colectivo. En los últimos meses se observa a nivel internacional una campaña para imponer tributos a las grandes fortunas. En definitiva, en los últimos 50 años y particularmente después de la pandemia la riqueza global se concentra, cada vez en menos manos. El economista Piketty ha demostrado con números esa realidad. Por lo tanto, en la Venezuela tierra de gracia, el modelo económico debe garantizar un crecimiento económico sin desigualdades, en cual todos sean receptores del progreso.
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15-07-2024
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