En el marco del ciclo de debates «Un café en el IIES», el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad de Los Andes (IIES-ULA) fue el escenario de un intenso y riguroso conversatorio titulado «Economía en emergencia: Desafíos para la reestructuración de la deuda externa venezolana». El evento, que se realizó este miércoles 29, reunió a destacados especialistas entre ellos, el economista Adelis Graterol y el economista José Guerra, quienes desentrañaron las implicaciones, los escenarios posibles y los retos clave de la abultada deuda externa del país.
La discusión partió del consenso sobre la crítica situación financiera de Venezuela. El economista y profesor jubilado del IIES-ULA, Adelis Graterol, abrió el debate contextualizando la crisis como un fenómeno de «sobreendeudamiento estructural». Graterol explicó que desde el default de 2017, la deuda se mantuvo en un «congelamiento», pero el giro político de 2026, marcado por los acontecimientos del 3 de enero, ha abierto una nueva ventana de oportunidad.
«Tras la captura de Nicolás Maduro, el panorama geopolítico cambió. Con una deuda estimada entre 150.000 y 240.000 millones de dólares y una relación Deuda/PIB superior al 190%, el gobierno encargado anunció en mayo el inicio formal del proceso de reestructuración, contratando a Centerview Partners como asesor financiero. Sin embargo, la meta de alcanzar un acuerdo marco para finales de año es titánica, especialmente tras los terremotos de junio que añadieron presión social», detalló Graterol.
El experto enfatizó que una solución duradera no puede ser solo financiera, sino que requiere un «evento político transformador» que derive en un gobierno de unidad nacional con reconocimiento internacional. «Este proceso tomará varios años, exigirá quitas profundas y estará condicionado a una refundación institucional que evite repetir la tragedia del sobreendeudamiento recesivo. La deuda no es un simple problema de dinero, sino un problema de confianza», sentenció.
Por su parte, el economista y profesor de la Universidad Central de Venezuela, José Guerra, profundizó en el análisis cuantitativo y la inviabilidad de las condiciones actuales. Guerra realizó un recuento histórico, calificando el caso venezolano como «un caso de economía forense», al evidenciar cómo el país, a pesar de haber recibido ingresos extraordinarios, incrementó su endeudamiento de manera exponencial durante el ciclo de bonanza petrolera.
Guerra presentó cálculos que estiman una deuda total cercana a los 170.000 millones de dólares y sometió a escrutinio los valores de recuperación para los acreedores. «En un escenario optimista, con un crecimiento del 7% anual y un superávit primario del 2,5%, el valor de recuperación de la deuda sería apenas del 7,8%. En un escenario más realista, con un crecimiento del 4% y un superávit del 0,5%, la recuperación cae al 5%. Los acreedores tendrían que aceptar una quita cercana al 95%», advirtió.
La intervención de Guerra generó un intenso debate al cuestionar la premura del gobierno actual por renegociar. «No entiendo el apuro. Un gobierno que no tiene para pagar la nómina, ¿cómo va a emitir una nueva deuda con un cupón que ronde el 8% o 9%? Es una muerte para cualquier país. La economía no va a crecer a ese ritmo», afirmó.
En contraste con la hoja de ruta oficial, Guerra propuso una estrategia alternativa: «Yo prefiero no salir del default técnico en el que estamos, y hacer una manifestación de voluntad de pago, pero sin apuros. Lo mejor que puede hacer Venezuela es no refinanciar la deuda ahora y, en su lugar, buscar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional para acceder a los 5.500 millones de dólares de Derechos Especiales de Giro y un financiamiento ampliado que permita reconstruir las capacidades productivas y estabilizar el tipo de cambio».
Ambos ponentes coincidieron en que la negociación será extremadamente compleja debido a la diversidad de acreedores (China, Rusia, tenedores de bonos, entre otros) y la falta de datos oficiales confiables. Sin embargo, mientras Graterol abogó por una reestructuración integral basada en la transparencia y la equidad, Guerra insistió en la necesidad de «tomarse el tiempo necesario» y priorizar un acuerdo con el FMI antes de sentarse a la mesa con los bonistas.
El conversatorio «Un café en el IIES» dejó en evidencia la magnitud del desafío que enfrenta Venezuela, donde la reestructuración de la deuda no es únicamente un ejercicio financiero, sino un pilar fundamental para la recuperación económica y social del país. La comunidad académica de la ULA reafirmó su compromiso de aportar análisis rigurosos y propuestas viables para la superación de esta crisis histórica.
Redacción C.C.
29-07-2026



