También aseguró que la cuestión del uranio iraní, que según los países occidentales serviría para fabricar bombas nucleares, quedará «perfectamente resuelta».
«Irán ha logrado una gran victoria», proclamó por su parte el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, y aseguró que «el enemigo ha sufrido una derrota innegable, histórica y aplastante».
Las autoridades iraníes anunciaron conversaciones con representantes de Washington a partir del viernes en Pakistán, que ha tenido un papel clave como mediador.
«Mis amigos más cercanos y yo estamos un poco confundidos ¿De qué ha servido todo esto? Han atacado instalaciones nucleares y de misiles para ganar algo de tiempo, pero, en realidad, nada ha cambiado para el pueblo de Irán», afirma desde la capital un corredor de bolsa de 30 años de edad, contactado por AFP.
«La república islámica se siente ahora victoriosa, y no creo que le dé muchas opciones a los estadounidenses en las negociaciones», añadió.
Trump exige apertura «total» de Ormuz
El conflicto empezó el 28 de febrero con la ofensiva conjunta de Israel y Estados Unidos contra Irán, que en su primer día mató al líder supremo, Alí Jamenei. Trump llamó ese mismo día a derrocar la república islámica, un posicionamiento que luego dejó de lado.
El 2 de marzo la contienda se extendió a Líbano, donde el ejército israelí se enfrenta al movimiento proiraní Hezbolá, apadrinado por Teherán.
El presidente estadounidense exigió que el acuerdo garantice una apertura «total, inmediata y segura» del estrecho de Ormuz, vital para el suministro mundial de hidrocarburos, y anunció en Truth Social que «estamos muy avanzados» en las conversaciones para un paz definitiva.
Por su parte, Irán propuso a Washington un plan de diez puntos para garantizar la paz, que incluye el reconocimiento de Washington del programa iraní de enriquecimiento de uranio, así como el levantamiento de todas las sanciones que atenazan su economía desde hace años.
El documento, publicado por el Consejo Supremo de Seguridad Nacional y divulgado por los medios estatales, incluye «el principio de no agresión, el control iraní continuado sobre el estrecho de Ormuz, la aceptación del enriquecimiento y el levantamiento de todas las sanciones primarias y secundarias».
«Irán mantendrá, durante un periodo de dos semanas (…), negociaciones con la parte estadounidense en Islamabad», la capital de Pakistán, indicó el Consejo, precisando que «esto no significa el fin de la guerra» y que este plazo podría prorrogarse «de común acuerdo entre ambas partes«.
El ministro de Relaciones Exteriores, Abás Araqchi, confirmó en X que los dirigentes iraníes aceptan reabrir «durante un periodo de dos semanas» el estrecho de Ormuz «si cesan los ataques contra Irán».
Drones en Baréin
El anuncio del alto el fuego se produjo una hora antes de que expirara el último de una serie de ultimatos a Irán por parte de Trump, quien amenazaba esta vez con erradicar «una civilización entera» si Teherán no reaccionaba antes de las 00h00 GMT del miércoles.
«Me complace anunciar (…) un alto el fuego inmediato en todas partes, incluyendo Líbano y otros lugares, CON VIGENCIA INMEDIATA», dijo en X el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, cuyo país ha sido clave en el acuerdo.
Israel sin embargo desmintió poco después que también se aplicara en Líbano, y de hecho emitió una orden de evacuación para varios barrios del sur de Beirut, bastión del movimiento proiraní Hezbolá con el que está de nuevo en guerra desde el 2 de marzo.
Desde que empezó el conflicto han muerto al menos 1.500 personas, según un balance de las autoridades libanesas.
Pese a todos estos anuncios, unas horas después dos personas resultaron heridas el miércoles en Baréin por un dron iraní, indicaron las autoridades.
Por su parte el ejército israelí informó que Irán lanzó tres tres andanadas de misiles hacia su territorio poco después del anuncio de Trump.
En cualquier caso, Israel «se mantiene en estado de alarma elevado, listo para responder a cualquier violación» de la tregua, indicó el ejército en un comunicado.
Tras el acuerdo, los precios del petróleo, tanto del WTI como del Brent, se desplomaron por debajo de los 100 dólares, cuando en lo peor de la crisis llegaron a rondar los 120. En Asia, las bolsas de Tokio (+5,4 %) y Seúl (+7%) cerraron con grandes subidas.
Frente al optimismo de los mercados, la IATA advirtió sin embargo que harán falta «meses» para normalizar el suministro de combustible y dijo que la subida de los precios de los billetes de avión es «inevitable».
En Irak, donde desde que empezó la guerra los grupos proiraníes lanzaron ataques contra intereses estadounidense en el país, una alianza de facciones anunció en Telegram la «suspensión de sus operaciones» durante dos semanas.
AFP
«El acuerdo de cese el fuego con Irán es una victoria temporal para Trump que podría tener un alto costo»
A las 18:32, hora de Washington, el presidente Donald Trump publicó en sus redes sociales que Estados Unidos e Irán estaban «muy avanzados» en un acuerdo de paz «definitivo» y que había acordado a un alto el fuego de dos semanas para permitir que las negociaciones continuaran.
No fue exactamente a última hora, pero con la inminente fecha límite de Trump a las 20:00 (00:00 GMT del miércoles) para alcanzar un acuerdo, o de lo contrario Estados Unidos lanzaría ataques masivos contra la infraestructura energética y de transporte iraní, la situación se acercó bastante al límite.
Todo ahora depende de que Irán también suspenda las hostilidades y abra completamente el estrecho de Ormuz al tráfico marítimo comercial, algo que afirma que hará.
Pero este tipo de progreso era incierto incluso el martes por la mañana, cuando Trump amenazó con la destrucción de la civilización iraní, «para que nunca más regrese».
Se desconoce si semejante amenaza de un presidente estadounidense presionó a Irán para que aceptara el tipo de alto el fuego que habían rechazado anteriormente. Lo que sí está claro es que la asombrosa e incendiaria declaración de Trump —tan solo dos días después de una exigencia similar, plagada de obscenidades en un mensaje en Truth Social— no tiene precedentes en la historia reciente de Estados Unidos.
E incluso si el alto el fuego de dos semanas resulta en una paz permanente, la guerra con Irán —y las recientes palabras de Trump— podrían haber alterado fundamentalmente la percepción que el resto del mundo tiene de Estados Unidos.
«Esto no nos representa»
Una nación que alguna vez se erigió como una fuerza de estabilidad global ahora está sacudiendo los cimientos del orden internacional. Un presidente que aparentemente ha disfrutado quebrantando normas y tradiciones en la política interna ahora hace lo mismo en el escenario mundial.
Los demócratas condenaron rápidamente las palabras de Trump el martes, y algunos incluso llegaron a pedir su destitución.
«Es evidente que el presidente ha seguido deteriorándose y no está capacitado para liderar», escribió el congresista Joaquín Castro en X.
Chuck Schumer, el líder demócrata en el Senado de EE.UU., afirmó que cualquier republicano que no votara a favor de poner fin a la guerra contra Irán «será responsable de todas las consecuencias de lo que sea que esto signifique».
Si bien muchos en el propio partido de Trump respaldaron al presidente, el apoyo distó mucho del respaldo casi unánime del que suele gozar.
Austin Scott, congresista republicano de Georgia y miembro destacado del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, criticó duramente las amenazas de Trump sobre la muerte de una civilización.
«Los comentarios del presidente son contraproducentes», declaró a la BBC, «y no estoy de acuerdo con ellos».
El senador de Wisconsin, Ron Johnson, habitualmente leal a Trump, afirmó que sería un «enorme error» que Trump llevara a cabo su campaña de bombardeos. El congresista Nathaniel Moran, de Texas, escribió en redes sociales que no apoyaba «la destrucción de toda una civilización».
«Esto no nos representa», escribió, «y no es coherente con los principios que han guiado a Estados Unidos durante mucho tiempo».
La senadora Lisa Murkowski, de Alaska, quien se ha distanciado frecuentemente del presidente, fue igualmente directa, escribiendo que la amenaza del presidente «no puede justificarse como un intento de obtener ventaja en las negociaciones con Irán».
Sin embargo, es probable que la Casa Blanca responda que la ventaja funcionó.
En su publicación en Truth Social anunciando el alto el fuego, Trump afirmó que Estados Unidos había «cumplido y superado» todos sus objetivos militares.
No es una solución permanente
El ejército iraní se ha visto significativamente debilitado. Si bien su régimen fundamentalista islámico aún se mantiene en el poder, muchos de sus máximos dirigentes han muerto en bombardeos.
Sin embargo, en la actualidad, muchos de los objetivos declarados por Estados Unidos siguen en entredicho. Se desconoce el destino del uranio enriquecido iraní, base de su programa nuclear. El país aún ejerce influencia sobre grupos regionales afines, como los rebeldes hutíes en Yemen.
E incluso si Irán abre completamente el estrecho de Ormuz, sin condicionar el paso de buques al pago de peajes u otras compensaciones, su capacidad para controlar este punto estratégico geopolítico es ahora más evidente que nunca.
En una declaración posterior al mensaje de alto el fuego de Trump, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Seyed Aragchi, afirmó que Irán detendría sus «operaciones defensivas» y permitiría el paso seguro por el estrecho de Ormuz «en coordinación con las fuerzas armadas iraníes». Añadió que Estados Unidos había aceptado el «marco general» del plan iraní de 10 puntos.
Ese plan incluye la retirada de las fuerzas militares estadounidenses de la región, el levantamiento de las sanciones económicas contra Irán, el pago de indemnizaciones por los daños de guerra y permitir que Teherán mantenga el control sobre Ormuz. Es difícil imaginar que Trump acepte alguna de esas condiciones, lo que indica que las próximas dos semanas de negociaciones podrían ser complicadas.
Por el momento, sin embargo, esto representa una victoria política para Trump. Lanzó una amenaza contundente y logró el resultado deseado. Pero el alto el fuego es un respiro, no una solución permanente.
El costo a largo plazo de las palabras y acciones del presidente, y de la guerra en general, aún no se ha evaluado por completo.
07-04-2026




