En el Instituto Venezolano de Investigación Científica (IVIC) ya no hay uranio enriquecido. La Administración Nacional de Seguridad Nuclear del Departamento de Energía de Estados Unidos (NNSA), con colaboración internacional, retiró el material y lo sacó del país para su disposición segura. Se trata de 13,5 kilogramos de uranio que fue adquirido por Venezuela en los años 90 para el reactor RV-1.
La operación se completó en menos de seis semanas, desde que el primer equipo de la Oficina de No Proliferación Nuclear de Defensa de EEUU visitó el lugar. Los técnicos llegaron a Venezuela junto al secretario de Energía, Chris Wright, que visitó Miraflores en febrero pasado y fue llevado a campos petroleros junto a Delcy Rodríguez.
En un comunicado, la embajada de EEUU en Caracas calificó el asunto como «una victoria para Estados Unidos, Venezuela y el mundo», citando a Brandon Williams, Administrador de la NNSA, afirmando que sirve como señal «de una Venezuela restaurada y renovada». «Gracias al liderazgo decisivo del presidente Trump, los equipos dedicados sobre el terreno completaron en meses lo que normalmente habría tomado años», agregó el funcionario norteamericano.
La embajada estadounidense recordó que la NNSA ha retirado uranio de varios países «asegurando que no pueda ser utilizado para amenazar al mundo mediante terrorismo nuclear».
El trabajo lo hicieron los norteamericanos «junto con expertos del Reino Unido, autoridades interinas del Ministerio de Ciencia y Tecnología de Venezuela y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), para preparar una evaluación del sitio que permitiera planificar la extracción», divulgó la embajada. El proceso se completó «trabajando en estrecha cooperación con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA)».
El 7 de mayo, el gobierno de Delcy Rodríguez informó que el material nuclear fue retirado entre el 18 y el 19 de abril. Agregaba el comunicado oficial que «el ataque militar perpetrado el 3 de enero de 2026 en las inmediaciones de las instalaciones del IVIC, a escasos 50 metros del antiguo reactor, incrementó objetivamente el nivel de riesgo y confirmó la urgencia de ejecutar una operación que Venezuela venía solicitando desde hacía largo tiempo».
El gobierno venezolano presentó la operación como una muestra de su compromiso con los tratados internacionales de no proliferación nuclear, en particular el Tratado de Tlatelolco y el Acuerdo de Salvaguardias con el OIEA. Afirmó que el material fue sacado del país por Puerto Cabello y por vía marítima, pero no detalló el destino.
La embajada sí informó que el uranio fue llevado a Estados Unidos, donde será procesado en las instalaciones de Savannah River Site (SRS) «para obtener uranio poco enriquecido de alto ensayo, destinado al renacimiento nuclear de Estados Unidos».
Aunque el gobierno venezolano dijo que la operación ejecutada entre el 18 y el 19 de abril, fue el 29 de abril cuando se reportaron movimientos nocturnos en el IVIC, incluso con videos en redes sociales de una caravana de vehículos pesados con señalización de radiación ionizante por la Autopista Regional del Centro.
Las primeras informaciones recibidas por TalCual, en aquel momento, hablaban de que Estados Unidos quería desmantelar la capacidad nuclear de Venezuela, por mínima que fuera, pues no quieren que un gobierno que se mostraba hasta hace meses cercano a Irán tuviese tales capacidades.
El magíster en Física Médica Omar Arias Curatolo, especialista en protección radiológica y profesor de la Escuela de Salud Pública de la Universidad Central de Venezuela, explica que «Venezuela no tenía una planta nuclear de potencia, sino un reactor de investigación», que dejó de funcionar en 1991 y que en 1997 se decidió su cierre definitivo. Esas instalaciones fueron transformadas en la Planta de Esterilización por Rayos Gamma, operativa desde 2004.
En su vida útil, el inventario total del RV-1 alcanzó 76 elementos combustibles tipo MTR, con enriquecimiento alrededor de 19,9%. De ellos, 56 fueron enviados a Estados Unidos en dos operaciones, una en 1998 y otra en 1999, quedando 20 elementos combustibles de origen británico, con bajo nivel de quemado, almacenados en la instalación a la espera de una disposición final.
El 11 de abril de 2026, el profesor Eduardo Greaves, jefe del Laboratorio de Física Nuclear de la Universidad Simón Bolívar, alertaba que extraer las barras de uranio con enriquecimiento de 20% del Instituto Venezolano de Investigación Científica (IVIC) era «totalmente innecesario ya que fueron adquiridas para repotenciar el reactor en los años 1990 antes de que el reactor se cerrara. No se han usado nunca por lo cual su radioactividad es muy baja», dijo el académico.
Greaves afirmaba entonces que la exportación del material sería un error pues se había mantenido en resguardo hasta tanto se reactivara el Reactor RV-1, «un instrumento de investigación y docencia» que podría ponerse en funcionamiento de manera «muy barata» por talento local «con la carga parcial de barras de uranio». Especialmente considerado que en las instalaciones del IVIC comenzó a funcionar también la Universidad Nacional de la Ciencia (UNC) Humberto Fernández-Moran, que incluye la carrera de Física Nuclear, y que «en la Universidad Simón Bolívar existe ya nombrada una comisión para la creación de una maestría en Ingeniería Nuclear», añadía el profesor de la USB.
08-05-2026



