Efecto bumerán: Los humanos están de vuelta

Por: Rocío Márquez…

Hace algún tiempo comencé a notar que ciertos trabajos de corrección de estilo y redacción de contenidos disminuían. Por supuesto, no desaparecieron de repente. Simplemente comenzaron a llegar menos.

Al conversar con colegas que se dedicaban a lo mismo, hallamos que la explicación parecía evidente. Muchas de esas tareas podían resolverse más rápidamente con inteligencia artificial. O, al menos, eso era lo que pensábamos.

 La escena se ha repetido en otros espacios. En 2023, la empresa tecnológica IBM anunció que pausaría la contratación para puestos administrativos que pudieran ser desempeñados por IA.

De hecho, uno de sus voceros aseguró en mayo de ese año, que el 30% de los empleados que no estaban de cara al público serían reemplazados por la inteligencia artificial en unos cinco años (La Vanguardia, 02 de mayo de 2023).

Hoy en día, notamos que, al llamar a una empresa nos atiende un asistente automático que responde correctamente, pero no comprende nuestro problema. Pedimos a una IA que busque información, recibimos una respuesta convincente y después descubrimos que contiene datos o referencias inexistentes. O generamos un texto impecable que, al leerlo con atención, simplemente no comunica lo que queríamos decir.

¿Efecto bumerán?

Durante los últimos años la preocupación ha sido qué trabajos podría sustituir la inteligencia artificial. Sin embargo, en 2026 aparece una pregunta diferente: ¿Nos estamos dando cuenta de que la IA necesita ser supervisada por un humano?

Un reportaje de la Deutsche Welle (14 de agosto de 2026) en su cuenta de Instagram ha mostrado casos de empresas que, después de reducir personal mientras apostaban por la automatización, han tenido que recuperar trabajadores. Por ejemplo, Ford ha reforzado sus equipos con cientos de especialistas experimentados en áreas como calidad y desarrollo de producto.

Ello no implica que la empresa haya abandonado la inteligencia artificial, sino que descubrió que la tecnología también necesita personas capaces de supervisarla.

Alucinaciones

No podemos negar que la IA puede procesar enormes cantidades de información, detectar patrones y realizar en segundos tareas que a una persona le tomarían horas. Pero también puede equivocarse. Incluso, generar datos o referencias que parecen reales, pero que no lo son. Las conocemos como alucinaciones. Son las respuestas falsas que pueden presentarse con la misma seguridad que una verdadera.

Los límites de la IA

Sabemos que existe una diferencia importante entre producir una respuesta y saber si esa respuesta es correcta. Para hacerlo más comprensible, pensemos en algo tan sencillo como preparar una masa en la cocina.

Una receta puede especificar cantidades, temperatura y tiempo. Pero quien lleva años preparando un plato, toca la masa y sabe si le falta amasar. Ese conocimiento no se reduce a unas instrucciones de la IA.

También puede ocurrir en una oficina. Un trabajador experimentado percibe que un cliente está incómodo, o recuerda cómo se resolvió un problema parecido años atrás.

¡Los humanos están de vuelta!

Que los humanos retomen sus trabajos no significa que la inteligencia artificial haya fracasado. Tampoco quiere decir que los empleos vayan a permanecer iguales. Significa que estamos descubriendo que automatizar una tarea no siempre equivale a sustituir el criterio, la experiencia, la creatividad o la capacidad de relacionarnos.

Eso sí, tuvimos que intentar reemplazar a las personas para descubrir cuánto conocimiento humano permanecía invisible en su trabajo.

Ahora, en esta nueva realidad en que las máquinas pueden hacer cada vez más cosas por nosotros, ¿no deberíamos preguntarnos también quién tendrá el criterio suficiente para saber cuándo no debemos confiar en ellas?

25-06-2026

“Comunicación Continua no se hace responsable por las opiniones y conceptos emitidos por el articulista”