El abrazo que nos une

El Día Internacional del Abrazo, es una reivindicación de nuestro ser más esencial, de esa conexión humana que se teje en el calor de un encuentro, en el lenguaje silencioso y poderoso de los brazos que se entrelazan. Un abrazo no es un gesto cualquiera, es un puente entre dos almas, un refugio en la tormenta, la confirmación palpable de que no estamos solos.

Hoy, al conmemorar esta fecha, nuestro pensamiento y nuestro anhelo más ferviente se dirigen con particular intensidad hacia las miles de familias venezolanas para quienes un abrazo es, todavía, un lujo pendiente, una geografía lejana. La profunda crisis multidimensional que ha sacudido al país por años ha tenido una de sus consecuencias más desgarradoras en la diáspora forzada. Hijos que partieron en busca de oportunidades, padres que se quedaron sosteniendo el hogar con uñas y esperanza, hermanos separados por fronteras y océanos, abuelos que añoran el peso de un nieto en sus rodillas. La distancia, impuesta por la necesidad, ha escrito una historia colectiva de ausencias, donde los cumpleaños, los logros y los duelos se han vivido a través de una fría videollamada.

Este Día Internacional del Abrazo, por tanto, no puede ser solo una celebración genérica. Para Venezuela, es un día cargado de esperanza cierta, la fe inquebrantable, de que pronto, muy pronto, esas separaciones terminen. Es la esperanza de que las circunstancias en el país mejoren, de que se construyan los puentes que permitan el reencuentro. Soñamos con el día en que los aeropuertos y las fronteras terrestres sean escenarios no de despedidas prolongadas, sino de llegadas lloradas de alegría. Imaginamos esos encuentros en los patios de las casas, en las plazas de los pueblos, en la puerta de cualquier lugar; ese instante de búsqueda en la mirada, la carrera corta, el temblor, y por fin, el abrazo. Ese abrazo que comprimirá años de silencio físico, que sellará promesas cumplidas de regreso, que sanará, en parte, la herida de la lejanía.

Ese abrazo futuro será más que un gesto. Será un acto de reconstrucción nacional. Cada familia que se reencuentre, que vuelva a abrazar su pedazo de mundo, estará hilando de nuevo el tejido social desgastado. Será un triunfo del amor sobre la adversidad, de la resilencia sobre el desarraigo.

Mientras ese día llega, honremos a esas familias desde la solidaridad. Abracemos hoy a quienes tenemos cerca, con la conciencia de ese privilegio. Y convirtamos este día en una voz colectiva que clame y trabaje por un país donde la reconciliación, la estabilidad y la prosperidad hagan posible el reencuentro. Porque al final, la patria también es, sencillamente, el lugar donde podemos abrazar a los nuestros.

Que este Día Internacional del Abrazo nos encuentre, como nación, más cerca de que el anhelo se convierta en realidad. La esperanza late, fuerte y persistente, en el corazón de quienes esperan. Y la historia nos dice que los abrazos esperados son los más intensos. Sigamos creyendo, trabajando y soñando con el día en que Venezuela entera pueda darse ese gran, necesario y reparador abrazo.

Redacción C.C.

21-01-2026